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| 7/8/2014 12:00:00 AM

Qué hubiera sido: ColombiaVs. Alemania

Una semifinal entre Colombia y Alemania era una posibilidad; esta es una crónica del partido y la realidad que no fueron.

Toni Kroos anotó un gol de tiro libre y otro de pelota en movimiento, Thomas Müller sumó un par, de los que sabe hacer, de un toque mientras gravita entre las 5, 50 y las 18. Sin embargo, en un partido duro y luchado James se le alejó en la puja por la Bota de Oro con un golazo más. Jackson anotó el segundo para Colombia y así terminó. Quedó 4 a 2 y Alemania avanzó a la final del mundial de Brasil 2014.

La lucha en el medio fue dura. Colombia conectó al comienzo con Cuadrado y James y Quintero, y tuvo una opción clara que Jackson malogró, o mejor, que Neuer inmenso salvó. Alemania lenta pero efectivamente –cinco minutos después del susto perdonado de Martínez- impuso el quite de Khedira, la gana de Schweinsteiger, y la química efectividad de sus hombres de arriba. Desde los 25 minutos fue rey y señor de la pelota. 

Anotó a los 28, a los 39, 43 y 64. Colombia descontó a los 76 y 85.

No jugó Klose, no rompió el récord de Ronaldo, pero estuvo Kroos para abrir la senda. Ospina no tuvo solución, fue vulnerado pero no fue su culpa, Alemania demostró ser demasiado fuerte. Remataba uno, y remataba el otro, y a pesar del empujar de Mario Yépes y de Carlos Sánchez, del embate deslizante de Fredy Guarín, cruzaron balones de un lado al otro de la cancha, con la precisión de los maestros y la velocidad de los galgos. Lo hicieron valer con definición y golearon.

A Francia le habían ganado con economía de esfuerzos y gerencia, a Colombia le ganaron con contundencia. Demostraron fisuras que el finalista que viene entre Argentina y Holanda puede aprovechar. El gol de asociación entre Quintero y Jackson lo demuestra, aunque el partido estaba cuatro a uno, y eso cambia las condiciones del juego. Ya estaba resuelto.

En los cuartos, Brasil había salido dejando todo en el terreno. Cayó con Colombia en cuartos con altura, sin perder su esencia, y se fue aplaudida por su público. No hubo tormentas sociales, no hubo buses quemados ni pillajes. Hubo resignación pero se gestó el ánimo de hinchar por Colombia, una selección aprendiz de la magia brasilera con el balón que aplaudida se fue del estadio de Fortaleza.

Y Colombia, que pagó el precio de respetar mucho a Brasil en los primeros minutos pero revirtió el temprano gol de Thiago Silva con ánimo de atacar, goles y con los cambios necesarios en el momento justo –primer tiempo-, no pudo repetir la dosis a Alemania.

La tres veces campeona, que en el mundo real apabulló a Brasil en una muestra de respeto profunda (7-1 en semifinales, increíble), también se clasificó en la quimera. Fue más que Colombia pero no le pasó por encima. Controló con su presión grupal a James, que a pesar de ser blanco de las marcas escalonadas logró anotar un gran gol, su séptimo en la tabla. El que todavía lo tiene en la puja por la Bota de Oro y el Balón del mismo material.

Colombia hizo parte de los mejores cuatro equipos del mundo y cerró la participación más memorable en su historia. Fue recibido por miles de colombianos en las calles que e apiñaron para hacerle sentir a los muchachos que su esfuerzo había sido un símbolo de unidad y espíritu.

No mucho cambió.




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