Viernes, 9 de diciembre de 2016

| 2000/07/31 00:00

Que viva el fútbol

La Euro2000 premió el juego ofensivo y castigó a los países que se han dedicado a importar futbolistas para darle fuerza a sus ligas. En ambos casos Italia fue la excepción que confirma la regla.

Que viva el fútbol

La Eurocopa de Naciones que terminó el domingo 2 de julio premió a los equipos que se preocuparon por el espectáculo y por el fútbol ofensivo. Salvo Italia, que desde tiempos de Mussolini sigue aferrada al fútbol férreo y defensivo, los semifinalistas fueron aquellos que, de entrada, pensaron más en hacer goles en el arco de enfrente que en evitarlos en el marco propio.

También se repitió una constante bastante curiosa que parece haberse instaurado en la Eurocopa desde 1988: al país organizador lo eliminan en semifinales. Así le ocurrió a Alemania en 1988, a Suecia en 1992, a Inglaterra en 1996 y a Holanda en esta oportunidad. Ser país sede, más que una ventaja, se ha transformado en una maldición.

Este torneo también castigó a los países que se han dedicado a reforzar sus campeonatos locales con la compra de gran cantidad de jugadores extranjeros. Es decir, les fue mejor a los exportadores que a los importadores. Francia y Holanda, cuyas máximas figuras juegan en Italia, Inglaterra y España, pelearon semifinales. Equipos como Rumania e incluso Yugoslavia, de los que no se esperaba mayor cosa, alcanzaron los cuartos de final. Tal vez el único exportador nato al que no le salieron, bien las cosas fue a la amarrete Noruega.

La única excepción a esta regla fue Italia. De resto, España, Inglaterra y Alemania, naciones obligadas por la historia a llegar a semifinales, estuvieron muy por debajo de las expectativas. España, uno de los grandes favoritos antes del torneo junto con Francia y Holanda, llegó de casualidad a cuartos de final. Inglaterra y Alemania ni siquiera superaron la primera fase.

El caso de Alemania es, sin duda, el más preocupante. La selección que hace apenas cuatro años ganó la Eurocopa y la única que ha obtenido el trofeo en tres ocasiones viene en un declive preocupante, que alcanzó su cota más baja luego de haber sido humillada 0-3 por la suplencia de Portugal. Como señaló el veterano capitán Lothar Matthaeus, si Alemania no corrige el rumbo es probable que, por primera vez en su historia, no clasifique a un mundial. Una verdadera tragedia si se considera que las únicas ausencias de Alemania en la Copa del Mundo fueron en Uruguay 1930, un mundial al que casi ningún país de Europa le prestó atención, y en Brasil 1950, torneo en el que Alemania no pudo participar porque el país estaba sancionado por motivo de la Segunda Guerra Mundial.

Fue, en síntesis, un torneo que tuvo un gran ganador: los amantes del fútbol de ataque y bien jugado.

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