Domingo, 11 de diciembre de 2016

| 2002/03/18 00:00

¿Quién es el rey?

Con tan sólo 18 años el ucraniano Ruslan Ponomariov se convirtió en el campeón más joven de ajedrez en la historia. El veterano Gary Kasparov lo retó. En el Torneo de Linares, en España, se pudieron enfrentar por primera vez en un duelo que aún no termina.

¿Quién es el rey?

Desde el pasado 23 de enero cuando se dio a conocer la noticia de que el joven ucraniano Ruslan Ponomariov, con tan sólo 18 años, se había convertido en el nuevo campeón del mundo de la Federación Internacional de Ajedrez (FIDE), y el más joven en conseguirlo en toda la historia, el primero que le restó importancia a ello fue el ruso Gary Kasparov.

El obtuvo este mismo título en 1985 cuando tenía 22 años y repitió su hazaña consecutivamente hasta 1993 cuando decidió no defenderlo pues no estaba de acuerdo con algunas normas que había introducido la FIDE. Kasparov no estuvo de acuerdo en que el sistema de juego de las partidas se redujera a una hora y treinta minutos, más otros treinta segundos por cada jugada realizada que, al final, daría un tiempo no superior a cuatro horas por partida. "Es una locura no mantener el sistema clásico que permite jugar hasta siete horas por partida. La calidad bajará ostensiblemente y no estoy dispuesto a tolerarlo", dijo Kasparov en ese entonces.

Desde ese momento se retiró de la FIDE para crear él mismo la Asociación Profesional de Ajedrez en la que el tiempo es más flexible y cada partida se puede extender hasta por siete horas. De allí que en la actualidad existan dos campeones. Kasparov no ha cesado de atacar a la FIDE e insiste en que su método es obsoleto y que los ajedrecistas que se acogen a sus normas no son tan competitivos.

La enfática indiferencia de Kasparov ante el título de Ponomariov se ha tornado un tanto provocadora y más si se tiene en cuenta que el joven ucraniano es tildado como el fenómeno del juego ciencia. Y ya con la polémica encendida sólo restaba verlos enfrentados por primera vez para que los hechos reemplazaran las palabras. Y ese encuentro se dio en el Torneo de Linares, en España, que finalizó el pasado domingo.

Duelo de titanes

En Linares se dieron cita Vassily Ivanchuk (quien perdió con Ponomariov en el título mundial de la FIDE), Micahel Adams, Vishy Anand, Alexei Shirov y la gran sopresa del torneo: el español Francisco Vallejo. Durante dos semanas se enfrentaron todos contra todos y el nivel de las partidas siempre estuvo muy parejo.

Los asistentes al torneo tuvieron que esperar hasta la sexta ronda para presenciar el enfrentamiento entre Kasparov y Ponomariov. El saludo fue cordial aunque no cruzaron muchas palabras. Kasparov jugó con las blancas pero no logró marcar mucha diferencia ante su rival. Como siempre el ruso, tras cada movimiento, recurrió a su mirada profunda que siempre ha intimidado a sus contrincantes. Pero Ponomariov no se dejó amilanar y jugó de tú a tú con el veterano campeón. Tras dos horas y treinta y seis minutos de juego y luego de 38 movimientos acordaron tablas.

Un resultado que le bajó la intensidad a la polémica que desató Kasparov pues el ucraniano en ningún momento se vio por debajo durante el juego. Aún así el ruso advirtió que no había sido su mejor día y que esperaba vencerlo más adelante. Ponomariov fue menos orgulloso: "Apliqué una buena defensa y supe balancear el juego con mis torres. La verdad estaba un poco tensionado pues no siempre se juega con alguien tan importante".

En la ronda 13, sólo dos días antes de que finalizara el torneo. Los dos se volvieron a enfrentar. De nuevo Kasaparov arrancó con las blancas y esta vez sí tomó la iniciativa desde la misma apertura de la partida. Ponomariov lució un tanto desconcentrado y cometió dos errores que le costarían la derrota. Tras 38 jugadas (igual que la primera vez) Kasparov venció al joven ucraniano.

Su rostro de satisfacción apenas fue comparable con la primera vez que obtuvo el título de la FIDE hace 17 años. Al final comentó: "Fue una partida dura pero supe salir adelante. Hay que saber controlar la presión y eso fue lo que hice". Ponomariov aceptó la superioridad de su rival en la partida pero dijo que él está dispuesto a derrotar a Kasparov en un match al mejor de 7 juegos. "Sólo así se podrá saber si de verdad él es superior a mí", dijo.

Lo cierto es que Kasparov se llevó el título del torneo con 8 puntos. Ponomariov quedó de segundo con 6.5 puntos, 0.5 puntos más que Ivanchuk, Anand y Adams. Los expertos opinan que la salvedad de Ponomariov es muy válida y que en Linares no se pudo medir exactamente quién es el mejor. Aún así con este nuevo título obtenido, Kasparov mantiene su hegemonía en el juego ciencia, apenas amenazada hace unos años por su compatriota Kramnik.

Ponomariov no suele ser tan agresivo cuando habla pero hizo evidente su deseo de revancha pues, para él, los comentarios de Kasparov en contra de la FIDE muchas veces son desmedidos. En este primer duelo el ruso salió como el gran vencedor. Pero seguramente las cosas no se quedarán allí. Ponomariov ya quiere la revancha y Kasparov está dispuesto a dársela.

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