Viernes, 2 de diciembre de 2016

| 2016/04/12 13:04

Las anécdotas de Édgar Perea en los tiempos de radio

El ‘Campeón’, junto con Hernán Peláez y el legendario Jaime Ortiz Alvear, inmortalizaron una forma de hacer radio mucho más cercana y entretenida, además de marcar a toda una generación.

Hernán Peláez, Edgar Perea y Jaime Ortiz Foto: Vía Twitter @eldoctorpelaez

Son 8:00 p. m. Es lunes. Año 1980. El Junior pelea al título como pocas veces. Los micrófonos de Caracol Radio se abren. Hernán Peláez, como el maestro de orquesta que siempre fue, hace una entrada sencilla, suelta un comentario tan preciso como polémico; guarda silencio y deja que los gladiadores inicien la batalla. Desde Barranquilla suena una voz gruesa, movida y llena de pasión. Lejos, bien lejos, en Bogotá otra voz respondía las arremetidas con sarcasmos hasta llegar a los comentarios hirientes.

Los contendores, hoy, una vez más están reunidos. Y seguramente están discutiendo, como lo hicieron por dos décadas. Édgar Perea y Jaime Ortiz Alvear se reencuentran. Colombia ya no cuenta con los comentaristas más emblemáticos de la ‘Gran polémica de los deportes’. Ese programa en el que todos gritaban, en el que todos defendían sus regiones, sus equipos. Esa polémica que hablaba de fútbol y terminaba retratando la idiosincrasia de un país pasional, familiar y entregado.

Las peleas entre Perea y Ortiz Alvear eran míticas. Perea defendía a ultranza a su Junior. Ortiz Alvear siempre apretaba los puños por su Millonarios. El diplomático Dixon Moya supo escribir en 2005, cuando falleció Ortiz Alvear, de toda la galería de debates que alimentaron ese espacio radial, siempre se destacó la diatriba personal entre Edgar Perea y Jaime Ortiz Alvear. “Los fieles oyentes teníamos asegurada una segura confrontación, plena de ironía e inteligencia, así fuera fanática y casi infantil. Creo que era la manera de divertirse de dos buenos amigos”, describió.

Sí. Eran amigos. Édgar Perea y Jaime Ortiz Alvear eran los mejores amigos. Bueno, al menos mientras estaban fuera del aire. Pero qué mejor que el Peláez retrate esa amistad con anécdotas. En mayo de 2014, Peláez participó en un conversatorios sobre radio en Medellín. Fue allí donde reveló algunas historias de estos colosos del micrófono. “Con el negro Perea sí engrava, porque le inventaba cuentos”, inició.

Peláez relata con esa habilidad de los mejores una vieja historia. Alguna vez tuvo que ir a Pescaito (Magdalena) a grabar un programa junto con Édgar Perea. El narrador chocoano llegó al sitio en un Mercedes Benz, elegante para la época. En la ‘Polémica’ de ese día, Jaime Ortiz abre el programa con la siguiente perla: “Doctor Peláez, me contaron que estuvo en Magdalena. Que bien. Una pregunta: ¿Quién era el conductor qué consiguió?”.

“Claro, el negro se puso histérico y lo atendió todo el programa”, terminó Peláez.

De ese calibre eran las bromas entre Perea y Ortiz Alvear. Claro, hoy ese tipo de apuntes son impensados en una radio condenada a la corrección política y el constante escrutinio de las redes sociales. Eso sí, Perea no se quedó con la espina. El mismo Peláez contó en el conversatorio la forma en que el narrador pasó la cuenta de cobro.

“Después de un partido en Bogotá, ambos salieron en un carro para llegar al aeropuerto.  A la salida estaba una novia de Jaime. La mujer le hizo un reclamo enérgico y Perea al ver la situación pegó un grito: ‘Péguele’. Y la señora hizo caso”. Después Édgar Perea contó lo ocurrido en el programa para tristeza de Ortiz Alvear.

Eran otros tiempos. Era otra radio. Quizá era otra audiencia. Con el fallecimiento de Édgar Perea la radio colombiana cierra un ciclo. La radio deportiva también. Nuevas generaciones descartan las polémicas por radio. Ya nadie grita. Ya nadie insulta con sarcasmos inteligentes. Ya ningún locutor llega al centro del campo del estadio Metropolitano en un helicóptero, como el ‘Campeón’.

Son las 8:15 p. m. Es lunes. Año 2016. La voz de Édgar Perea se apagó. Comienza una nueva polémica en otro dial. Los amigos que intercambiaban insultos vuelven a encontrarse.

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