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| 8/21/1995 12:00:00 AM

REVOLCON A LA VISTA

A Colombia le fue mejor de lo que merecìa en la Copa Amèrica. Pero eso no debe hacer perder de vista que se requieren varios cambios con miras a Francia 98.

COLOMBIA LLEGO MAS LEJOS DE LO que se pensaba. Contrario a lo que sucedió hace un año cuando la mayoría de los colombianos apostó al título mundial de fútbol para el país y la selección salió con un chorro de babas, en esta Copa América pocos imaginaban que el equipo dirigido por Hernán Darío el 'Bolillo' Gómez llegaría hasta donde llegó. Nunca se sabe qué va a pasar con Colombia. Pero el hecho es que el 'Bolillo' finalmente cumplió. Y cumplió porque independientemente de las fallas que haya presentado la selección, el técnico logró poner nuevamente al país dentro de los mejores equipos de América. Otra cosa es que lo haya hecho a punta de un fútbol poco vistoso. No obstante la pregunta que se tienen que hacer los colombianos es hasta dònde es mejor jugar bonito para no ganar nada, o jugar feo, o feísimo, para llegar a las semifinales.
Hernán Darío Gómez, pues, tiene confirmado su puesto hasta las eliminatorias del próximo mundial. Y más allá de que hubiera metido al equipo dentro de los cuatro primeros, tiene el empleo confirmado porque en algo logró cambiar la imagen del fútbol nacional. Contrario a su maestro Francisco Maturana, Gómez fue más flexible con el esquema y mostró un poco más de agresividad, que fue precisamente donde pecó Maturana.
La selección Colombia del Mundial USA 94 era un equipo que tenía como único fin tener el balón en su propiedad, y se olvidó de que la idea de jugar al fútbol es hacer goles. Eso no significa que la teoría de Maturana -la de apropiarse de la pelota para que el equipo rival no pueda atacar y por el contrario sea uno el que ataca- fuera de por sí errada. Lo que le pasó al técnico colombiano es que abandonó la segunda parte de su filosofía y se quedó únicamente con tener el balón durante los 90 minutos. Por eso era que la selección Colombia no centraba y no disparaba fuera del área, porque ahí se arriesgaba la posesión del balón. Es decir, Maturana olvidó el fin que un medio tenía, para convertir ese medio en un fin. Y fue eso en lo que cambió el 'Bolillo'.
El equipo colombiano que participó en Uruguay mostró, aunque vagamente, otra forma de jugar. Los marcadores de punta centraron, los mediocampistas y delanteros intentaron llegar al arco disparando de media distancia y el equipo arriesgó más. Sin embargo, ese no fue el único cambio. El técnico también fue más conservador en la idea de la defensa en línea y del arquero líbero. Higuita no fue el loco de antes que se la pasaba fuera del arco y fueron pocas las veces que los delanteros rivales ganaron la espalda de los zagueros centrales por medio de diagonales.

LOS PECADOS
Estos aciertos tácticos, no obstante, no garantizan de por sí un buen equipo. Colombia mostró muchas debilidades. Aunque el sistema es flexible, carece por completo de sorpresa y explosión. El conjunto colombiano juega a tres kilómetros por hora. Da la impresión de que estuvieran paseando por el terreno de juego y no la de estar jugando un torneo de las dimensiones de esta Copa. Qué diferencia con Argentina y Brasil. Ambos equipos no dejan de correr un minuto. De tres cuartos de cancha hasta el arco contrario son imparables y sólo piensan en meter el balón en la portería. La mejor -o la única- demostración de fútbol en la Copa América la dieron estas dos selecciones el lunes de la semana pasada cuando se enfrentaron.
Incluso, se puede asegurar que fue lo único bueno de la Copa América. El torneo prácticamente terminó cuando Claudio Tafarell le atajó el penalty al defensor celeste Néstor Fabri.
El partido de Argentina y Brasil demostró, entre otras cosas, todo lo que todavía le falta a Colombia para pensar algún día en ser campeón del mundo. Y para cumplir esa meta ya es hora de ir pensando en un revolcón. Además de volver el equipo más rápido y agresivo, con cambios de ritmo en tres cuartos de cancha, llegó la hora de darles las gracias a muchos futbolistas que llevaron a la gloria al fútbol colombiano pero que hoy ya no son útiles. Higuita es el primero. El periodista argentino Jorge Barraza lo dijo en su columna de El Tiempo: "Llegó la hora de replantearse a Higuita, con todo el dolor del alma. Lo del penalty atajado es una anécdota. Antes tuvo una grave vacilación en el gol de Paraguay (...). A eso hay que sumarle el gol en contra frente a Brasil y la falla en el tanto de Perú. No se le ve como en otros tiempos".
El caso de Higuita es el mismo del 'Pibe' Valderrama. Y hay otros jugadores que, aunque mostraron regularidad, no dan la confianza para depender exclusivamente de ellos al afrontar las eliminatorias de Francia 98. Estos son los casos de Leonel Alvarez, Alexis Mendoza y Freddy Rincón, entre otros.
Pero el mayor revolcón que debe dar el cuerpo técnico para encarar los siguientes pasos es el de la preferencia, o la rosca, como se le dice popularmente. Es increíble que se haya dejado en Colombia a Iván René Valenciano. Por no hablar de la tardía convocatoria de Adolfo Valencia y la exclusión de Henry Zambrano. Nadie entiende cómo un técnico prefiere a Víctor Aristizábal en vez de cualquiera de estos tres delanteros. Aristizábal es, sin duda, el futbolista que más oportunidades ha tenido para ganarse la titular. Y partido tras partido no hizo más que demostrar que es, como algunos lo llaman, "el mejor jugador del mundo sin balón". Pero ¿de qué sirve que cumpla una función táctica si no es capaz de entrar al área rival y anotar un gol? Los delanteros existen para hacer goles y para crearlos, nunca para moverse bien dentro de la defensa y no generar peligro.
Colombia necesita un revolcòn si quiere ganar por fin algún título internacional. El 'Bolillo' tiene el respaldo de la afición y de los dirigentes para llevar a buen término la meta de Francia 98. Lo único que falta es que empiece a formar nuevos jugadores que lleguen a tener la suficiente madurez de afrontar competencias de alto nivel. Y quizás también hay que pensar en lo que dijo el ex futbolista argentino Juan Carlos Sarnari en el programa Cambio y fuera: "No se puede tener un sistema porque sí. Hay que mirar las características de los jugadores primero, para luego crearles un sistema".
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