Viernes, 9 de diciembre de 2016

| 1988/10/17 00:00

Rica y famosa

Luego de ganar el Grand Slam, Steffi Graf es la mejor tenista del mundo y una de las deportistas que más dinero gana al año.

Rica y famosa

Para su edad, ha llegado ya bastante lejos. A los 19 años, es la mujer más famosa del deporte mundial. Se llama Steffi Graf, es una niña alemana, alta y delgada, y acaba de lograr una de las hazañas más difíciles del tenis: ganar los cuatro torneos más importantes del mundo: Australia, Francia (Roland Garros) Wimbledon y Estados Unidos, que conforman el llamado Grand Slam.
Con esto, la Graf se convirtió en la sexta tenista en ganar este honor, reservado sólo a los más grandes de todos los tiempos. Los otros cinco son Donald Budge (1938), Rod Laver (1962 y 1969) y las mujeres Maureen Connolly (1953) y Margaret Court (1970).
Desde su más temprana infancia Steffi Graf ha estado inmersa en el mundo del tenis. A los cuatro años bajo el estricto cuidado de su padre, recibía clases diarias de tenis. Cada vez que completaba 20 golpes de la pelota contra el muro, su padre le regalaba una colombina. Más tarde, cuando tenía 8 años, le regalaba una muñeca Barbie si lograba sobrepasar la red 50 veces seguidas. De ahí en adelante, el único problema que ha tenido Peter Graf radica en encontrar una disculpa para alejar a su hija de las canchas. La vida de Steffi gira alrededor del campo de tenis y su gran obsesión es la de perfeccionar cada día más su juego.
Cuando la niña cumplió los 13 años, el señor Graf decidió encargar de su entrenamiento al tenista profesional checoslovaco, Pavel Slozil. Sólo le hizo una recomendación: "No hable con Steffi durante los entrenamientos. No le gusta hablar. Sólo quiere jugar al tenis". Gracias a su constancia y sus grandes capacidades, en algo más de dos años como profesional la Graf llegó al primer puesto del ranking mundial. Aunque sus grandes victorias llegaron luego de que su compatriota Boris Becker ganara el torneo de Wimbledon, la Graf es mucho más admirada en su patria que Becker. Al parecer, mucho tuvo que ver la decisión de Boris de radicarse en Montecarlo, para evitar los onerosos impuestos que se cobran en Alemania. En ese mismo momento y en un acto publicitario, el padre de Steffi declaró a la prensa que su hija era alemana, que no dejaría de serlo y que estaba dispuesta a pagar todos los impuestos que su gobierno considerara necesarios.
Y por cierto, si se tienen en cuenta sus ingresos, el monto de los impuestos debe ser bastante grande. El año pasado, se metió en el bolsillo una suma ligeramente superior al millón de dólares. En la temporada actual, con 19 años recién cumplidos y contando los 250 mil dólares que acaba de ganar en el abierto de los Estados Unidos, la Graf supera el millón de dólares en premios, sin tener en cuenta los ingresos por publicidad y partidos de exhibición, que le alcanzan para hacer subir la cifra a unos dos y medio millones de dólares.
Por el momento, la atención de esta revelación alemana está en el deporte. Sabe que su vida deportiva no es muy larga y tiene presupuestado retirarse al cumplir los 28, "cuando todavía seré lo suficientemente joven como para disfrutar la vida". Y mientras llega ese momento, Steffi entrena en las tres canchas que su padre le mandó construir cerca de su casa --una de tierra, otra sintética y otra de césped-- con la única mira de mantenerse como la número uno del mundo, por encima de reconocidas figuras como Martina Navratilova --que según los expertos, tiene un brazo más potente que la mayoría de los hombres-- y Chris Evert.
En su azarosa juventud, Steffi Graf ha recibido todo tipo de honores y reconocimientos. Sus admiradores se cuentan por montones --uno de ellos le regaló un Porsche último modelo-- y los que la envidian también: hace algunos meses le llegó un hermoso paquete que contenía dulces envenenados.--

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