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| 4/27/1998 12:00:00 AM

RIOS DE GLORIA

Cada día son más los expertos que piensan que Marcelo Ríos puede estar mucho tiempo en la cima del tenis mundial.

Marcelo Ríos no tiene el carisma de André Agassi ni de Michael Chang. Tampoco posee la regularidad ni el buen servicio de Pete Sampras. Pero a pesar de todo lo anterior este chileno de 22 años ha grado convertirse en el mejor tenista latinoamericano del último cuarto de siglo y en uno de los mejores del mundo en todas las épocas.
Hace dos semanas, cuando Ríos llegó a Estados Unidos para disputar el Lipton, pisó las canchas de Key Biscayne como el tercer mejor jugador del mundo. Dueño de un tenis seguro y efectivo, entró al torneo dispuesto a subir los escalones que lo separaban de ser el jugador número 14 en la historia del deporte blanco en apoderarse del primer lugar de la clasificación de la ATP y el primer latinoamericano en conseguir semejante hazaña.
Para cualquier jugador de tenis llegar al primer lugar del ranking mundial más que una meta es un sueño. Pero todos los expertos están de acuerdo con que más importante que llegar es tener las condiciones para poder sostenerse en la cima del escalafón. Y más que para lo primero, los seguidores del deporte blanco piensan que Ríos se ha venido preparando es para lo segundo. Si algo ha demostrado este jugador zurdo, en efecto, es que tiene las condiciones para mantenerse dentro de los mejores y por eso en este momento es catalogado ya como un monstruo del tenis internacional.
Antes de que Ríos empezará su meteórica carrera tenística los únicos latinoamericanos que habían logrado ingresar en el club de los top ten de la ATP habían sido los argentinos Guillermo Vilas _quien permaneció dentro de los 10 mejores entre 1974 y 1982_, José Luis Clerc _de 1980 a 1983_ y Alberto Mancini _en 1989_; el mexicano Raúl Ramírez _entre 1976 y 1978_ y el ecuatoriano Andrés Gómez, quien fue sexto en 1990.
Vilas fue, sin embargo, el único que pudo arañar la cima del ranking de la ATP al ocupar el 30 de abril de 1975 el segundo lugar del escalafón, convirtiéndose de paso en un hito para los tenistas latinoamericanos. Pero, independientemente del puesto, lo cierto es que las míticas proezas de Vilas han sido opacadas por el chileno Ríos, quien desde hace dos años es miembro permanente del exclusivo club de los top ten.
Teniendo en cuenta que la competencia en el tenis aumenta a una velocidad impresionante cada año y que, desde la época en que Vilas fue segundo en el mundo, el número de jugadores en la clasificación profesional pasó de 300 a cerca de 2.500, elevando de paso los niveles de competencia, para los expertos lo que Ríos ha conseguido es una proeza tenística.

Un chino con estrella
Hasta hace un par de años para los aficionados 'El Chino' Ríos, como lo llaman en su país por sus ojos rasgados, no pasaba de ser un niño mimado, arrogante y mal educado. Sin embargo, ahora que está en la élite de la ATP, el aprecio por él en los medios tenísticos alcanza niveles insospechados. Pero para que esto ocurriera Ríos, hijo de una profesora de escuela y de un ingeniero civil, ha tenido que variar la personalidad engreída, soberbia y apática que lo caracterizó durante mucho tiempo.
Para muchos seguidores, sin embargo, esa forma de ser, impredecible y extraña, tanto dentro como fuera de la cancha, ha sido parte de la clave de su éxito. 'El Chino' es un tenista que juega sin importarle si los aficionados están a favor o en contra suya, si el clima es bueno o malo o si puede ganar millones de dólares por vencer a alguien en un encuentro. El simplemente juega cuando quiere jugar. Y esto explica porqué casi nadie en el mundo puede hacer un pronóstico acertado sobre él.
Aunque físicamente es mal dotado, porque es más bien bajo _1,75 m_, la parte superior de su tronco es menuda y sus brazos muy delgados, técnicamente es un jugador sumamente completo ya que es muy rápido, va a la malla muy bien y todos sus golpes son muy buenos, a excepción de su débil servicio debido a su baja estatura. Sin embargo el hecho de que Ríos se hubiera formado en canchas de polvo de ladrillo le ha permitido ser mucho más consistente que la mayoría de sus rivales. Según la revista Tennis Magazine, el chileno es el tercer mejor jugador del mundo en esta superficie, detrás de Yevgeny Kafelnikov y Thomas Muster. El manejar muy bien esta superficie y desempeñarse acertadamente en las otras le facilita jugar sin problema y con buenos resultados un gran número de torneos, lo que de paso le permite sumar los puntos suficientes para mantenerse dentro del selecto club de los mejores de la ATP.
Por ahora pocos se atreven a asegurar cuánto tiempo estará Ríos en la cima del tenis mundial. Al fin de cuentas nadie, ni él mismo, creía que algún día podría llegar hasta donde ha llegado. Sin embargo, aunque el tiempo es el único que dará la respuesta, lo cierto es que si Ríos logra superar los problemas de irregularidad que tradicionalmente aquejan a los jugadores suramericanos con seguridad Latinoamérica y el mundo vivirán durante varios años con el fenómeno de 'El Chino'.
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