Miércoles, 1 de octubre de 2014

| 2013/07/09 00:00

Santa Fe, dejó la piel pero no fue suficiente

Aunque el equipo cardenal venció 1 – 0 a Olimpia, no alcanzó para clasificar a la final de la Copa Libertadores.

Los paraguayos celebraron al final del partido. Foto: León Dario Peláez / SEMANA

Tuvieron que pasar 75 minutos para que el canto de gol en El Campín dejara de ser un grito ahogado y prolongara durante 15 minutos más el anhelo de los más de 30.000 hinchas de Santa Fe que acompañaron a su equipo con la ambición de verlo por primera vez clasificado a una final de Copa Libertadores. 

Al final del partido, el portero Martín Silva declaró que el balón que despejó con su puño, luego del remate de Wilder Medina que se desvío en un contrario para luego rebotar en uno de los palos y danzar por la línea de gol, no alcanzó a cruzar por completo. 

La jugada inició con un tiro libre de Ómar Perez, el mismo que había recibido la falta de un marcador al tomar un balón despejado por Silva, tras un centro-chut de Roa, uno de los tantos que generaron peligro en el área del conjunto visitante.


Foto: Guillermo Torres.

Y es que a pesar del aluvión de centros, el disparo de Pérez llegó cuando la esperanza de marcar se desvanecía. El mismo diez cardenal había intentado sin éxito desde la media distancia en anteriores ocasiones y la pelota había pasado a un costado del arco paraguayo. 

No obstante, quienes habían gozado de las mejores ocasiones habían sido Wilder Medina y Cristian Martínez Borja en el primer tiempo. El primero no acertó al arco tras un centro desde la izquierda en el minuto 37 de Hugo Acosta, el cual dejó al goleador en boca de gol, pero el balón pasó ligeramente desviado del palo más lejano. 

Seis minutos atrás, el mismo Medina por poco rubrica el que hubiera sido uno de los mejores goles de esta copa con una “tijera”, que ya había probado en un clásico pasado ante Millonarios. Es por eso que en la acción malograda, de la cual el mismo delantero mostró su desazón, el estadio no pudo más que corear su nombre en señal de gratitud y respaldo. 

Y seis minutos antes de la acrobacia de Wilder, un centro desde la derecha por cobro de tiro libre de Ómar Pérez encontró a Martínez Borja en una posición más que favorable, sin marca, y con la portería de frente. Borja resolvió con una “palomita” y cabeceó el balón cerca, pero fuera.

 

Antes de ellos, Carlos Valdés había provocado el primer espejismo de gol tras un fuerte remate de media distancia con pierna izquierda que iba con destino a meta, pero que antes se encontró la pierna del defensor paraguayo Herminio Miranda, autor de uno de los goles del club guaraní en el encuentro de ida.  

En ese momento Santa Fe ya se había hecho con el dominio del juego, a pesar del contraataque punzante de los paraguayos a los tres minutos del inicio que derivó en el disparo final de Enzo Prono, desviado por el arquero santafereño Camilo Vargas, quien en todo ataque rival siempre respondió de gran manera. 



Foto: Guillermo Torres.

Junto a él también estuvo bien activo Daniel Torres, que en uno de los pasajes del juego obtuvo los aplausos de la afición al cortar con sus piernas un balón elevado. 

Para la segunda parte, Prono y Giménez fueron relevados por Mazzacote y Castorino con la intención de cerrar el paso de laterales y volantes cardenales por las bandas. 

A los ocho minutos, Eduardo Aranda congeló por unos segundos los ánimos con un tiro libre potente hacia la esquina superior de la valla custodiada por Vargas, quien de nuevo despejó a una sola mano.

Después de eso, Santa Fe ocupó cada vez más el campo rival, las líneas se compenetraron y Pérez se encontró más cerca del área. La movilidad que pedía Gutiérrez hacia sus delanteros para intercalar posiciones se hizo presente, y cobró mayor valor tras el controvertido gol de Medina. 

“Santa Fe se va a hacer sentir en Bogotá”, había declarado el atacante de Puerto Nare, Antioquia, quien al par de minutos siguientes recibía una amarilla que lo condicionaba para jugar una hipotética final, luego de reclamar un penalti a favor por una mano en el área de uno de los hombres de Ever Hugo Almeida. 

Pero todo esto quedó para la historia. Así como el remate a bocajarro dos minutos después de Borja que reventó uno de los palos. O el mismo disparo desviado de Medina en carrera a la siguiente jugada. 

Francisco Meza generó la última llegada, pero el arquero del Olimpia embolsó de nuevo el balón. Almeida podía verse reflejado en la misma posición, en la cual hace 24 años vivió con los guantes puestos la derrota 2-0 y el derrumbe de un sueño por la vía de los penales en el mismo escenario y en disputa del mismo torneo ante Atlético Nacional. Por eso el estallido de alegría junto a su grupo de trabajo al pitazo final.



Foto: León Darío Peláez.

No se sabe qué hubiera sucedido en una nueva definición por los 12 pasos. La única certeza que queda es la aparición de un equipo colombiano después de seis años en las semifinales del torneo de clubes de fútbol más prestigioso de Latinoamérica. 

Y con ello el desarrollo de un estilo de juego con sello criollo, liderado por un argentino en la cancha, junto el denuedo de un grupo, inspirado por una enorme camiseta roja con el número 48 como recuerdo del primer campeón del país, la cual vistió un estadio que en esta cita internacional se unió previo al juego para cantar con ahínco el himno nacional. 

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