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| 7/15/2012 12:00:00 AM

Santa Fe: séptima estrella en un cielo rojo

Un grito que se había ahogado durante 37 años volvió a retumbar con más fuerza que nunca. El equipo rojo y blanco capitalino es el nuevo campeón del fútbol colombiano. Crónica de 90 minutos de gloria cardenal.

"Se acabó la angustia", resumió Omar Pérez cuando la noche ya era muy oscura. Cuando Santa Fe ya era campeón. Cuando el equipo de la capital ya podía presumir de esa anhelada séptima estrella. Cuando los chicos, los jóvenes y otros ya casi cuarentones celebraban por vez primera con su equipo, cuando Jonathan Copete ya había cabeceado el balón que él le había centrado para meter el único gol del encuentro.

Pero horas antes nada de eso había ocurrido. El ambiente era distinto, muy diferente. Había ansiedad en los hinchas y frío en la ciudad de Bogotá. Sobre las tres de la tarde el Nemesio Camacho 'El Campín' ya estaba repleto. La fiesta estaba servida pero faltaba el último obstáculo, vencer al Deportivo Pasto que no quería ser un invitado más.

Los nervios no aguantaban ni un minuto más y finalmente el reloj marcó las seis y tres minutos de la tarde y el balón empezó a rodar. Los primeros minutos fueron para el equipo visitante, vestido de azul, color bien conocido para el rival.

Corridos seis minutos de juego el Deportivo Pasto tuvo la primera llegada clara a lo que Santa Fe respondió rápidamente. Jonathan Copete cabeceó y con el arquero ya vencido, Juan Carlos Mosquera evitó en la línea de gol el primer tanto. El partido no sería fácil y el grito de gol todavía iba a tardar en llegar.

Los locales querían pero no podían contener a un Pasto que buscaba llevarse para la capital nariñense su segundo título. Quería hacer historia al convertirse en el equipo que pasaba de subir de la segunda división para convertirse en campeón.

Santa Fe recurrió al balón parado como su arma más peligrosa y los visitantes buscaban tener más tiempo el balón en los pies. Los capitalinos resintieron la ausencia de Gerardo Bedoya y su medio centro defensivo no podía contener a los hombres de peligro del Pasto.

En los últimos veinte minutos de la primera parte Santa Fe recuperó el balón y tuvo las ocasiones más claras. Primero fue Omar Pérez el líder indiscutible de este equipo y la segunda la tuvo el boliviano Cabrera quien le pegó con el taco a un centro, quiso hacer un gol de antología pero el balón se fue desviado por centímetros.

Con las ocasiones más claras para el equipo capitalino pero sin poderlas concretar terminaron los primeros cuarenta y cinco minutos. De las caras de los aficionados no se podía borrar todavía la angustia y la idea de los penaltis rondaba en la cabeza de más de uno. El Pasto estaba haciendo su trabajo y creía posible la hazaña.

Los últimos cuarenta y cinco minutos de 37 años

El árbitro del encuentro pito y comenzaban los últimos cuarenta y cinco minutos de un campeonato que fue muy largo para ambos equipos, especialmente para Santa Fe quien inició este torneo con muchas dudas y su entrenador Wilson Gutiérrez era resistido por buena parte de su hinchada, que no aguantaba más años de sequía, ya eran 37.

Después de la reanudación, los nervios se apoderaron de ambos equipos y los ataques que se vieron en ambas áreas se convirtieron en largos pelotazos. El partido empezaba a resultar un calco del encuentro de ida, en la capital nariñense donde ambos habían empatado a un gol.

Sin embargo, de ahí en adelante todo fue de Santa Fe. En el minuto 64 un balón era rechazado nuevamente por un defensa del Pasto de la raya de gol. El estadio y sus casi cuarenta mil gargantas empezaron a alentar, los hinchas se sacudieron el miedo de encima y los jugadores se contagiaron.

Cuatro minutos después el técnico de Santa Fe, Wilson Gutiérrez arriesgaba y dió la orden para que entrara Edwin Cardona por Yulián Anchico. No quería llegar a los cobros desde los once metros.

Y en el minuto setenta, cuando las cosas se estaban complicando, todo cambió. Una falta muy lejana de la zona de José Fernando Cuadrado fue lanzada por Omar Pérez, el dueño de todos los balones. La pelota llegó al área y Jonathan Copete se levantó, cabeceó y la metió. El portero Cuadrado solo pudo mirar como el balón que lentamente entraba por su palo izquierdo.

Después el silencio fue ruido y la angustia alegría. El estadio gritó y no volvió a parar. El Pasto buscó tímidamente el empate pero Santa Fe no se replegó. Con más corazón que otra cosa el visitante logró preocupar a falta de diez minutos, cuando un hombre del Pasto se descolgó y por su banda lanzó el centro pero su compañero, solo y delante del portero, no a duras penas mordió el balón y llegó manso a las manos del arquero Camilo Vargas.

Después el pasto desapareció, solo había espacio para la fiesta de los cardenales. En las gradas, los hinchas coreaban "Campeones, campeones como la primera vez". En el campo Omar Pérez se adueñaba del balón, como lo hizo desde el primer minuto. Manejó los tiempos, lanzaba las faltas y cerró el encuentro.

Celebra Santa Fe y su hinchada vive la fiesta. La séptima estrella ya baja del firmamento rojo.

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