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| 5/3/2013 12:00:00 AM

Se da partida al Giro de Italia

Este sábado inicia una de las tres grandes pruebas del ciclismo y por primera vez en 20 años participará un equipo netamente colombiano.

Análisis global

¿Por qué no ser optimistas las pocas veces que el ciclismo nos deja? Allá por octubre, tras la presentación del recorrido del Giro 2013, decía que este me había dejado muy frío. Pero del otoño hemos pasado a la primavera, el sol luce, la temporada ciclista está en lo más alto y ahora veo este recorrido de otra manera.

De acuerdo, nada ha cambiado respecto a la alta montaña del Giro, sigue sin llamar la atención por su abuso de los finales en alto muy duros y los falsos llanos antes de ellos. Pese a su dureza, sigue sin parecer la montaña de un Giro. Salvo el etapón de Lavaredo, ninguno de sus perfiles nos retrotrae a las grandes jornadas de la Corsa Rosa. Pero “nadie es perfecto”, y si Osgood podía pasar por alto que Jack Lemmon fuera un hombre, habrá que aguantar (que no perdonar) que RCS no haya rematado las inmejorables mimbres que esta edición tiene.

Sin embargo este cambio de parecer no se debe solo al calor. De hecho, también han cambiado algunas etapas potenciando aun más sus virtudes. Existen motivos para pensar que este recorrido puede ser el escenario de un gran espectáculo. Pero, ¿como?

Hoy en día las carreras por etapas parecen un “todos contra Sky”, con los hijos del a Gran Bretaña tirando del pelotón y de la calculadora para acabar imponiendo sus ritmos de potenciómetro entre las cronos y los finales en alto.

A su vez estamos acostumbrados a que las Grandes Vueltas se decidan entre las cronometradas y la alta montaña, quedando la media montaña como mero relleno para escapadas, etapas atractivas donde nadie espera que pase nada, y casi nunca pasa. Pero últimamente la montaña suele quedar reducida a las vallas, en parte por los recorridos y en parte por la actitud de los corredores, y la media montaña parece estar en auge deparándonos los mejores momentos de 2012 y 2013: Fuente Dé en la pasada Vuelta y Porto Sant'Elpidio en la última Tirreno – Adriático.

¿Podría por todo ello cambiarse el clásico guión de Gran Vuelta? No parece descabellado viendo el tremendo potencial del nueve británico y las características de su líder, Bradley Wiggins. Pueden conseguir una buena renta de tiempo entre la CRE y la CRI de Saltara, jugando en las llegadas en alto a controlar las diferencias, o incluso ganar más segundos. Ante un poderío semejante la mejor solución siempre ha sido la guerra de guerrillas, y para ello no hay mejor carrera que el Giro ni mejor líder de la resistencia que Nibali. Porto Sant'Elpidio mostró el camino.

Centrándonos en el recorrido en sí, vemos como los sprinters puros lo tiene complicado. Cuentan solamente con 3 llegadas claras, el primer día, el último y la sexta etapa llegando a Margarita de Saboya. Podría quizá sumarse la corta etapa de Treviso, pero con 3 puertos por el camino, dos muy empinados, las escapadas tendrán muchas opciones.

Entre finales quebrados y continuos serruchos, se acumulan un total de 7 etapas de media montaña de todo tipo y condición, con una buena colección de “muros” que, a diferencia de La Vuelta, nunca son la meta del día sino que buscan romper la carrera más lejos propiciando buenas diferencias de tiempo. Destacan por encima de todas las etapas de Pescara (la más parecida a la de Tirreno) y Florencia.

Hay 5 etapas de alta montaña que, presentando buenos puertos de paso, tienen un buen tramo de falso llano antes del puerto final. Son las llegadas a Montasio, Vajont, Bardonecchia, Galibier y Val Martello. Hay terreno para ver batalla desde lejos, pero se hace difícil imaginar un escenario de guerra fuera de los kilómetros finales.

Quedan por clasificar dos etapas. Primero, la de Ivrea, larga y con un duro puerto cerca del final que resulta lo más parecido a alta montaña sin final en alto. Y por último, igual que en la carrera, el “tappone dolomítico” de las Tres Cimas de Lavaredo, tan dura que por sí sola da pie a un vuelco total en la carrera hasta el último día.

Una crono por equipos, una larga y dura crono llana y una buena cronoescalada completan el lienzo de un Giro que, para que resulte entretenido, los ciclistas deberán pintar con brocha gorda y sin muchos miramientos.

Análisis Primera etapa

Sábado 4: Napoli – Napoli 130 km


Esta primera etapa es uno de los cambios más significativos que se han producido desde la presentación del recorrido. Se ha pasado de un circuito “tipo Mundial”, ratonero, con repechos y tramos empedrados, a una de las pocas oportunidades claras para sprinters. Primero se dan 4 vueltas al circuito de la Vía Francesco Pretarca, con una subida tendida empedrada. El circuito final, llano, recorre en ida y vuelta el paseo marítimo de Napoles, con bonitas vistas al mar y al Castillo del Huevo. ¿Un peligro? El viento de costado. ¿Un inconveniente? Creo que veremos conos partiendo la calzada en dos.

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