Lunes, 5 de diciembre de 2016

| 2015/11/18 11:20

La selección de Pékerman se rajó en 2015

En ocho partidos oficiales, el equipo nacional apenas cosechó nueve puntos y marcó sólo cuatro goles. El entrenador argentino tendrá que retomar el rumbo para clasificar al mundial de 2018.

La selección de Pékerman se rajó en 2015 Foto: Archivo particular

Ni los más pesimistas esperaban que la selección que deslumbró en el Mundial de Brasil 2014 tuviera una caída tan vertiginosa en menos de un año. Pero la selección Colombia pasó de ser una sensación y se convirtió en un manojo de dudas y cuestionamientos. El equipo de José Pékerman cerró, ante Argentina, un año para el olvido tanto en lo deportivo como en lo estadístico.

En cuanto a los números el año de la selección Colombia fue malo. Disputó ocho partidos oficiales: cuatro por Copa América y cuatro por eliminatorias para el Mundial. Apenas pudo convertir cuatro goles: uno en la Copa y tres en la eliminatoria. Logró nueve puntos sobre 24 posibles lo que arroja un rendimiento de apenas el 30 %.

Colombia quedó séptima en la tabla de las eliminatorias con cuatro puntos, por delante de Bolivia, Perú y Venezuela, a tres puntos del tercero que es Brasil que alcanzó la media de siete puntos. La última vez que la selección arrancó con cuatro puntos de doce posibles fue en la eliminatoria para el Mundial de Alemania 2006 en la que quedó eliminada en el sexto puesto.

No sólo las cifras rajan la gestión de la selección este 2015, el rendimiento deportivo dejó muchos interrogantes. El partido ante Argentina en Barranquilla mostró a un equipo confundido, que no pudo siquiera patear una sola vez al arco rival. Y en defensa el panorama no fue mucho mejor. El rival llegó como quiso. El gol que marcó Lucas Biglia fue un retrato: el equipo retrocedió mal, el central Cristián Zapata habilitó a todos los rivales y luego se pifió en el rechazo.  

Analistas deportivos indican que “la selección de Pékerman sólo jugó bien 45 minutos ante Chile en todo 2015”. No deja de ser un tema debatible. El equipo mostró buenas luces ante Brasil en la Copa América y tuvo destellos ante Perú en la primera jornada eliminatoria, pero es claro que los pobres resultados son producto de un rendimiento errático, que estuvo condicionado por situaciones individuales que repercutieron en la cancha.

Atenuantes

El 2015 resultó ser el año del cambio obligatorio. Más por obligación que por convicción, Pékerman tuvo que renovar la plantilla de jugadores que dominaron la eliminatoria pasada. Diferentes circunstancias han empujado al seleccionador a cambiar la base que le dio los triunfos, base que lo encumbró como el técnico que le devolvió la gloria a Colombia.

Los jugadores de su entera confianza han ido cayendo como soldados en el campo de batalla. El primero, y él más emblemático fue Radamel Falcao García, que no es el mismo después de la fatídica lesión de rodilla que sufrió en enero de 2014. Pero no es el único. Piezas clave como Camilo Zúñiga, Pablo Armero, Abel Águilar y Edwin Valencia pasaron del cielo al infierno en pocos meses. Entre lesiones y falta de continuidad, los bastiones del primer ciclo de Pékerman han tenido que dejarle su lugar a prospectos jóvenes.

Además, José Pékerman perdió a los dos líderes. El retiro de Mario Alberto Yepes y Faryd Mondragón de la Selección supuso un golpe a la intimidad del grupo. Estos baluartes eran el polo a tierra entre el entrenador y un grupo de estrellas que pasa por el mejor momento de sus carreras. Sin Yepes y Mondragón, Colombia está acéfala de referentes y eso se ha notado en este 2015.

En el fútbol de hoy no hay nada más difícil que mantener un equipo ganador. Colombia, en menos de 12 meses, pasó del cuarto al séptimo puesto del ranking FIFA. Ese resultado retrata este año de transición.

Repetir la historia

La historia en el fútbol es cíclica. José Pékerman encuentra en 2016 el mismo panorama que encontró en 2013 cuando asumió las riendas de la Selección. En marzo tendrá dos partidos definitivos ante Bolivia (en La Paz) y Ecuador en Barranquilla para reencontrar el rumbo y acomodarse en la clasificación.

Como buen jugador de póker, José Pékerman tendrá cambiar por completo sus cartas cuando es claro que el juego no le es favorable. Se trata de barajar de nuevo las cartas y construir una selección que este a la altura de las expectativas. No habrá partidos de preparación, así que el argentino tendrá poco margen de error.

El entorno futbolero, en su mayoría, confía en el entrenador argentino, que se ganó a pulso los logros con la selección. Habrá que dejar atrás un año lleno de altibajos. Tendrá que repetir la historia de la eliminatoria pasada en la que encontró un equipo lleno de incertidumbres y entregó a una potencia que llegó a ser la cuarta mejor selección nacional del mundo.

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