Martes, 17 de enero de 2017

| 2003/12/08 00:00

Sí se puede

A diferencia de la cuestionada selección de mayores, los juveniles van por el camino correcto. La presentación de la selección Colombia sub-20 en Emiratos Arabes da fe de ello.

Los colombianos festejan su triunfo ante la selección de Japón.

Lo que en algun momento pudo liderar Francisco Maturana con la selección mayores y que en el lenguaje deportivo se llamó "proceso", es precisamente lo que viven, para bien, las selecciones sub-17, sub-20 y sub-23 del fútbol colombiano. Si el equipo de mayores ha sufrido el inconveniente de tener que reunirse cuatro o máximo cinco días antes de sus partidos eliminatorios para trabajar en seis entrenamientos lo que el técnico cree pertinente, las selecciones de otras categorías han gozado de tiempo y espacio para realizar un trabajo mucho más cómodo, que ha generado resultados evidentes.

Tanto la sub-17 que dirige Eduardo Lara como la sub-20 que orienta Reinaldo Rueda y que por estos días cumple un muy buen papel en el Mundial de Emiratos Arabes, han tenido año y medio de preparación en el que los estrategas han hecho un seguimiento muy serio al trabajo de sus pupilos. El equipo de Rueda jugó el Suramericano en enero y hasta el último momento tuvo la oportunidad de ser campeón. En esa última fecha Colombia perdió ante Uruguay pero de haber ganado se hubiera podido llevar el título del torneo.

Esa misma base de jugadores se concentró un par de meses después y durante el año participó en dos torneos más: Toulon, Francia, en donde el equipo alcanzó la segunda ronda, y los Juegos Panamericanos en donde fue eliminada en una polémica semifinal ante los argentinos que, al final, se definió por cobros desde el punto penal. Durante ese tiempo Rueda, teniendo claro que el mundial era la prioridad, pudo ajustar un sistema de juego que, como en el caso de la selección mayores, luce diferente. La llamada "identidad del fútbol colombiano" que muchos periodistas han reducido a la presencia del 'Pibe' Valderrama en el terreno de juego, ha sido reemplazada por un juego más dinámico, por momentos más frontal, y con otras características del que fuera el ya obsoleto 'toque-toque'.

Además, antes de llegar al mundial, Rueda pudo disponer de la mayoría de sus jugadores con toda la anticipación del caso e, incluso, participar en un cuadrangular en Corea del Sur, un mes antes de comenzar el certamen y de jugar importantes partidos amistosos en España ante el Racing de Santander y el equipo de tercera división del Barcelona a menos de una semana de llegar a Dubai. Rueda ha tenido la oportunidad de estar concentrado durante más de un mes con el equipo, y sus ventajas saltan a la vista (al cierre de esta edición Colombia no había jugado con Inglaterra).

Fue el mismo caso que llevó a Lara a conseguir el cuarto lugar en el Mundial de Fútbol sub-17 de Finlandia, el más importante logro a nivel de mundiales que ha conseguido Colombia. A esto se suma que, como pocas veces en el país, hay un consenso casi unánime en que quienes están al frente de estas selecciones son los que son. Lara conoce muy bien su categoría, como también Rueda y lo mismo con Jaime de la Pava al frente de la sub-23.

Rueda fue el último en clasificar a Colombia a un mundial en la categoría sub-20, hace 10 años, cuando el evento se celebró en Australia. Ahora otra vez ha tomado el timón de un equipo que pinta bien y con buenas individualidades. En este aspecto no hay duda de que la regla del sub-20 en el torneo profesional colombiano ha sido clave. La norma exige a todos los equipos que deben empezar jugando todos los partidos, como mínimo, con un jugador menor de 20 años. Y si bien hay técnicos que apenas los dejan un minuto en el campo, hay otros que les dan los primeros 45 minutos o hasta todo el partido. De allí que ya haya figuras foguedadas en el torneo profesional como Víctor Montaño de Millonarios, Héctor Landázuri de Envigado, Edixon Perea de Nacional, Harrison Otálvaro de América de Cali, Jaime Ruiz de Cortuluá o César Fawcett de Junior, entre otros.

El primer partido ante Egipto dejó una muy buena impresión del equipo colombiano. A pesar de que el juego terminó empatado a cero goles los dirigidos por Rueda llegaron varias veces al arco contrario. La preocupación por la falta de claridad a la hora de definir siguió inquietando al cuerpo técnico después del segundo partido ante Japón. A pesar del generoso resultado a favor de Colombia 4-1, los goles llegaron a través de zagueros y mediocampistas. Los delanteros siguieron mostrando ausencia de puntería. Aún así, la creación de jugadas de gol es innegable. Colombia llega con mucha facilidad al área de sus rivales.

Un punto que ha ayudado, de paso, a generar un buen ambiente en el seno de la selección es la poca presión que han ejercido los medios de comunicación. A diferencia de la profunda división que es evidente en la selección mayores, en la sub-20, como ocurrió con la sub-17, las críticas han sido mucho más prudentes. Aunque, como siempre, un sector de la prensa con un tono poco adecuado sigue atacando a jóvenes que apenas se están formando sicológica y deportivamente.

De esta manera se está gestando un proceso pues una vez los dirigidos por Lara cumplan los 20 años, seguramente pasarán a hacer parte de la selección dirigida por Rueda. Es ahí, en estas formaciones, donde se puede crear el verdadero futuro de la selección absoluta. Las cosas, hasta el momento, van por buen camino. Lara y sus pupilos ya le dieron a Colombia una inmensa alegría este año. Ojalá Rueda también lo haga en lo que resta del Mundial de Emiratos Arabes.

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