Martes, 24 de enero de 2017

| 1998/09/28 00:00

TRAMPA QUIMICA

Los escándalos por dopaje del último mes revelaron la magnitud del problema de drogas ilícitas en los deportes.

TRAMPA QUIMICA

El asunto es dramático porque es siniestro. Es la otra cara del deporte. Un lado oscuro lleno de inyecciones misteriosas y pastillas multicolores que no buscan otra cosa que los millones escondidos detrás de los triunfos y la gloria. Poraños fue siempre la cara oculta. Pero ahora su generalización ha sido la responsable de que salga ruidosamente a la luz pública. El nombre del escándalo no es desconocido: el dopaje o doping.
Durante el último mes, sin embargo, el dopaje cobró un protagonismo inusitado hasta el punto de que terminó por enlodar a algunas de las más prestigiosas competencias, los clubes de mayor alcurnia y los más excelsos atletas. En tan sólo cuatro semanas no pocos se han dado cuenta de que lo que fue presentado hace varias décadas como una forma de 'ayudar' a los deportistas a mejorar su rendimiento desde los laboratorios, se ha convertido en un monstruo de siete cabezas al que difícilmente alguien puede controlar.
Primero fue el tour francés. La carrera ciclística más importante del mundo finalizó el pasado 2 de agosto en medio de un escándalo descomunal con un saldo de 27 personas detenidas _entre deportistas, médicos y entrenadores_ bajo cargos de utilización, transporte, venta y distribución de sustancias ilícitas, como esteroides y hormonas artificiales. Los hallazgos de la policía en Francia _uno de los pocos países que tiene penalizado el doping con cárcel de dos a 10 años_ fueron tan sólo el comienzo de un mes en el que, según el diario italiano La Gazzetta Dello Sport, el doping ha ocupado más titulares en las páginas deportivas que en los últimos 10 años.
Una semana después de finalizado el tour, y aún con el escándalo caliente, siete pedalistas fueron expulsados de la Vuelta a Portugal tras comprobarse que recurrieron a sustancias prohibidas. Pocos días más tarde el doping tocó las puertas del fútbol. El hombre que puso el dedo en la llaga fue el técnico de la Roma, Zdenek Zeman, quien a finales de la primera semana de agosto declaró públicamente que en el cotizado fútbol italiano abundaban los fármacos. Las reacciones no se hicieron esperar.
El Comité Olímpico Italiano, la Federación Italiana de Fútbol y las autoridades competentes designaron un fiscal especial, Ugo Longo, para investigar el caso. El 11 de agosto, por orden de Longo, la policía realizó allanamientos a las residencias de médicos y entrenadores de varios equipos de primera división, así como a reconocidas farmacias que suministraban medicamentos a los clubes.
En algunas droguerías se encontraron comprometedoras fórmulas médicas recetadas a futbolistas, como la controvertida EPO-eritropoetina, una droga prohibida que sirve para oxigenar la sangre. Entre el 12 y el 18 del mes pasado decenas de jugadores, técnicos, directivos y médicos, incluidos los de la selección, fueron interrogados por el fiscal. Durante la investigación la mayoría de clubes negaron el uso de la EPO, pero admitieron que empleaban otra sustancia ilícita, la Creatina. Entonces salió a flote que durante la Eurocopa de 1996 la selección italiana, dirigida por Arrigo Sacchi, había usado esta droga, la misma que también fue suministrada a la scuadra azzurra en la actual era de Cesare Maldini. El martes de la semana pasada el futbolista del Atlético de Madrid Vladimir Jugovic, quien jugó en la Juventus y en el Lazio, le echó más leña al fuego al afirmar al periódico El País de España que "en Italia era algo común tomar Creatina, casi una moda".
A una semana de comenzar el calcio el escándalo crece como espuma. El más preocupado y uno de los más afectados con estas investigaciones ha sido la estrella de la selección y de la Juventus, Alessandro del Piero. El delantero, quien fue el único a quien el técnico Zeman señaló directamente al afirmar que su musculatura y resistencia habían aumentado misteriosamente, reconoció que cuando la 'juve' jugó la pasada copa de campeones contra el Real Madrid había acudido, al igual que el resto de la plantilla, a 'ayudas' médicas. Tras estas confesiones Del Piero y el fútbol italiano han sido duramente criticados en los últimos días.No sólo en el viejo continente se cuecen habas. Hace dos semanas los Juegos Centroamericanos y del Caribe, que se celebraron en Maracaibo, Venezuela, también se vieron salpicados por el escándalo. El 19 de agosto dos deportistas mexicanas, la nadadora Daniela Villegas y la ciclista Nancy Contreras, fueron despojadas de sus medallas después de haber resultado positivas en las pruebas antidoping.
Finalmente la semana pasada, para completar un mes de tormentas deportivas, la condena de un médico alemán terminó por evitar que el doping fuera desplazado por algún otro tema deportivo. El doctor Vieter Binus fue hallado culpable por un tribunal de Berlín de suministrar sustancias ilícitas a un grupo de nadadoras del club Dínamo de Berlín entre 1970 y 1980. Quince días antes, en un juicio similar, el juez Hans-Georg Braeuting declaró culpables de dañar la salud de varios deportistas a cinco directivos del club de natación TSC. Dentro de estas investigaciones contra el doping las autoridades germanas han revelado los abusos de drogas en el deporte en la antigua Alemania del Este
Todos estos escándalos han encendido la alarma en el seno de los comités deportivos internacionales sobre la necesidad de un revolcón mundial para tratar de evitar que la epidemia del doping siga ganando terreno. Sin embargo, si algo han dejado en evidencia estos tristes episodios es la impotencia para controlar un problema que cada día está más generalizado.

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