Martes, 21 de febrero de 2017

| 2006/07/09 00:00

Triste final

Luego de un partido aburrido, Italia ganó su cuarto título mundial en la lotería de los lanzamientos desde el punto final. Zidane se hizo echar de manera muy tonta y se fue de la Copa del Mundo por la puerta de atrás.

Triste final

Fue una triste final. Porque definir un campeón del mundo en la instancia de los lanzamientos desde el punto final siempre deja un sabor amargo. Porque Francia mereció ganar el partido. Porque el juego fue malo. A ratros muy malo. Porque Italia volvió a ser el equipo mezquino y sin ideas que empató con Estados Unidos y venció injustamente a Australia, y no la escuadra brillante que superó a Ghana, Ucrania, República Checa y Alemania. Porque Zidane, hasta hoy la gran figura de la Copa del Mundo, se dejó provocar por Materazzi y reaccionó como un adolescente.

Se fue por la puerta de atrás. Porque, una vez más, rondaron en el estadio de Berlín los fantasmas de los grandes jugadores que le fallaron al mundo: Ronaldinho, Kaká, Ronaldo y Adriano. Lampard, Gerard y Rooney. Riquelme. Raúl. Los llamados a darle brillo a un mundial que al final premió el oficio y el esfuerzo más que el talento y a fantasía.

Un triste final que, de todas maneras, deja un muy justo campeón del mundo. Italia jugó muy buenos partidos a lo largo del torneo. Tuvo en sus filas a jugadores que hicieron méritos de sobra para salir campeones: Buffon, Cannavaro, Grosso y Pirlo. Hoy no tenían suficientes arrestos físicos y prefirieron esperar. Les funcionó.
Francia, que arrancó muy mal en el torneo, logró la hazaña de eliminar nada menos que a España, Brasil y Portugal. También habrían sido unos dignos campeones del mundo. Pero esta vez le tocó a Italia.

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