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| 6/21/2014 12:00:00 AM

Un partido histórico para un señor del gol: Alemania 2, Ghana 2

Cuando Ghana se llevaba por delante a una Alemania sin piernas, Loew ingresó a Klose, que le empató un durísimo juego y puso su nombre al lado del de Ronaldo como máximos goleadores en los mundiales.

En el primer tiempo asistimos a un episodio de la piedra de Sísifo: Alemania trepaba la montaña y Ghana le devolvía la piedra. La selección favorita chocaba contra la ordenada formación africana que le superpobló el mediocampo. Aun así, esporádicamente hubo oportunidades, especialmente después de los 30 minutos. El partido, que empezó hecho una piedra, comenzó a tornarse bola de nieve y luego en avalancha: con el pasar de los minutos ganó en dinámica, en intención y en goles.

Para el segundo tiempo Loew hizo cambios, sacó a Boateng y mandó al terreno a Mustafi. Todo parecía bien, especialmente después de que al minuto 51 Mario Götze canjeara un centre de Müller por gol. Alemania celebraba, pero debía aguantar la arremetida de Ghana, que perdiendo se despedía del torneo. Y esta no se hizo esperar ni un minuto. En la respuesta, llegó un centre en el que con grandes dotes de clase Ayew, el 10, venció a Mustafi por arriba y ponía a su equipo en el marcador. Era un partido nuevo, un combate de área a área que no soltó el pie del acelerador.

Tan solo 11 minutos después, Muntari robó una pelota en el medio, la sirvió a Gyan que encendió la moto y desde una distancia considerable, aunque dentro del área, fusiló a Neuer. Con ese gol Gyan empató a Roger Milla como el africano más anotador en mundiales. Sí, fue ese tipo de día.

El partido se ponía 2 a 1 y los fanáticos del fútbol se vieron validados en que este deporte, cuando muestra su mejor cara, eleva a los hombres y a los equipos a ejemplos de tenacidad y entrega. Ghana no bajó los brazos, y veía la recompensa en la ventaja. Los ojos caían encima de Loew, cuyo cambio a los 45 había sido, en gran parte, causa de los dos concedidos por su equipo; Mustafi perdió el duelo aéreo con Ayew en el primero, y por esa punta llegaba Gyan para el segundo.

Quedaba un acto más, el de la redención del técnico europeo. Cuando Ghana se fue arriba fue un bulldozer, y parecía se llevaría puesta a Alemania. Pasaron seis minutos de zozobra antes de que llegaran los cambios que pondrían el partido en su sitio. Ingresaron Schweinsteiger y Klose, uno el capitán animico, el otro el hombre que llegó a Brasil buscando superar a Ronaldo (que tiene 15) para quedarse con el trono de máximo goleador histórico en los mundiales.

Dos minutos pasaron entre el ingreso del delantero y su hazaña. Al 71, la pelota voló por los aires tras tiro de esquina de Kroos, Howedes la bajó de cabeza y en el segundo palo apareció Klose, como dicta la sapiencia del delantero, para ponerse a un paso de la historia. Embocó el balón, puso el partido 2 a 2,  así terminaría.

El juego quedará en el recuerdo de los espectadores como un espectáculo tan digno como sufrido, con drama, con entrega, justo lo que este fantástico mundial nos ha acostumbrado a ver. En un señor partido contra un señor rival, un señor del gol ha sabido escribir su nombre en los libros de historia.




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