Miércoles, 18 de enero de 2017

| 2002/05/18 00:00

Una nueva oportunidad

En el Roland Garros, Fabiola Zuluaga tendrá que demostrar que sus triunfos en 2003 y su ascenso en el escalafón mundial no son pasajeros.

Fabiola Zuluaga parece estar consciente de que el próximo 26 de mayo, cuando comience el Abierto de Francia, que se disputa en las canchas de Roland Garros, afrontará uno de los retos deportivos más importantes de su vida.

Su cuarto título, obtenido en la Copa Colsánitas de Bogotá, y las cuatro victorias consecutivas frente a rivales de gran talla mundial demostraron una notable mejoría de la tenista. En efecto, en menos de dos meses la colombiana escaló 24 posiciones en la Asociación de Tenis de Mujeres (WTA) y pasó de la casilla 69 a la 45. Sin duda esta es una buena señal pues permite pensar que su actuación este año en uno de los cuatro Grand Slam será buena.

Después de la Copa Colsánitas, en la que derrotó en la final a la española Anabel Medina, el Abierto de Polonia fue el escenario que sirvió para medir lo que trae Fabiola para el año 2003. En este torneo venció a Daniela Hantuchova, número nueve del mundo, y avanzó hasta los cuartos de final. En el Abierto de Alemania, luego de superar el cuadro de clasificación, le ganó a la 29 del mundo, la argentina Paola Suárez, y a la 19, la estadounidense Meghann Shaughnessy. Finalmente, el Abierto de Roma definió el nivel en el que llegaría Fabiola al torneo del Grand Slam. En tierras italianas derrotó 6-1, 6-1 a la estadounidense Alexandra Stevenson, número 26 del mundo, y perdió 3-6, 4-6 en un aguerrido partido con Jennifer Capriati, a quien ya le había ganado en el Roland Garros del año 2000.

Sin embargo a Fabiola le falta mucho para acercarse a la élite del tenis mundial. Expertos consultados por SEMANA coinciden en afirmar que su estilo de juego no le permite competir de igual a igual con deportistas que se basan ante todo en el despliegue físico, como las hermanas Venus y Serena Williams.

Vida tenistica

Fabiola nació para el deporte. De niña tuvo que abandonar la natación porque le afectaba el sistema respiratorio. Esta dura decisión, tomada a los 7 años, fue sin duda muy acertada. Un año después ya era campeona de tenis nacional y de ahí en adelante no hubo rival que pudiera con ella en el país. En seguida vinieron campeonatos mundiales y suramericanos, en los que continuó su fogueo. Fabiola tuvo que cambiar el calor de Cúcuta, su ciudad natal, por el de Miami y por el frío de Bogotá. Cuando tenía 14 años firmó contrato con el International Management Group, que le dio la oportunidad de entrenar en Estados Unidos en la muy famosa Nick Bolletieri Tennis Academy. Sin embargo, luego de un año, sintió que estaba perdiendo el tiempo y decidió volver a Colombia. En 1994, cuando tenía 15 años, ingresó a la rama profesional.

A partir de ese momento se inscribió en la Academia Colombiana de Tenis. Allí comenzaron las largas jornadas de entrenamientos, los sacrificios y toda una vida dedicada al llamado 'deporte blanco'. Fabiola trabajaba 12 horas diarias con una disciplina estricta que la llevó a obtener los títulos en las categorías sub-12 y sub-14. En 1995 la Organización Colsánitas la convocó para que hiciera parte de un equipo que apenas se estaba formando. De esta manera Fabiola empezó a recorrer las canchas del mundo, a disputar los torneos más importantes y a codearse con las más reconocidas tenistas del circuito.

Aunque durante este período de competencias internacionales sufrió muchas derrotas la experiencia que ganó fue fundamental para su carrera. En efecto, Fabiola ha llegado a ser la mejor tenista de la historia de Colombia y entre sus mayores logros está haber llegado en dos ocasiones a la tercera ronda del Roland Garros, a la final del torneo Villa de Madrid, a las semifinales del abierto de Italia y a los juegos Olímpicos de Sydney 2000. Durante esa exitosa temporada Fabiola adquirió un hábito: tomar una copa de vino tinto francés después de cada victoria.

Sin embargo, a pesar de haber ganado importantes partidos, le ha faltado mucho para imponerse en un torneo internacional de alto nivel. Una tercera ronda es lo máximo que ha alcanzado en un Grand Slam. Pero Fabiola no se da por vencida y tiene muy claro el significado del tenis en su vida. En su lenguaje de pocas palabras no duda un segundo en responder: "Es mi trabajo y el 99 por ciento de lo que yo hago tiene que ver con ello". Muchos partidos a lo largo de su vida han demostrado que Fabiola Zuluaga tiene las ganas para estar al nivel de las mejores tenistas del mundo. Su fuerte derecha, su sólido revés a dos manos, su resistencia física durante los partidos, su disciplina y los títulos que ha ganado son una prueba de ello.

Por eso a sus 24 años, una edad en la que las tenistas deben alcanzar su mejor nivel, Fabiola tiene el desafío de obtener un título importante. El Roland Garros de 2003 es el escenario perfecto para dar un primer paso y demostrar que está para algo más que ganar las torneos challenger.

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