Jueves, 2 de octubre de 2014

| 1989/06/26 00:00

VERDE BICHE

Nacional a punto de dejar otra vez a los colombianos con las ganas de la Copa Libertadores.

VERDE BICHE

Las cosas no ocurrieron como se esperaba.Para comenzar, el Olimpia no fue el cuadro avasallador que parecía que iba a ser. De otro lado, el Nacional, en vez de refugiarse para especular con el empate, salió a manejar el partido con la intención de buscar el arco contrario. El Olimpia, del que se esperaba recurriera al juego fuerte y desleal, se dedicó a hacer su negocio sin buscar la pierna de los paisas. Y, finalmente, cuando se esperaba que todo favoreciera al Nacional por su mejor manejo del encuentro, los paraguayos se encontraron con dos goles que prácticamente le regaló la defensa de Maturana y que lo pusieron a un paso de llevarse la Libertadores de América por segunda vez en su historia.
Esos tueron los ingredientes que caracterizaron, el pasado 24 de mayo, al primer partido de la final de la Copa Libertadores de América. Desde los primeros minutos Nacional comenzó a manejar los hilos en el estadio Defensores del Chaco,de Asunción. Con un gran juego colectivo en el medio del campo, los paisas surtieron de pases a Albeiro Usuriaga quien, habilitado como puntero derecho, por lo menos en cinco ocasiones desbordó a la lenta defensa paraguaya y envió centros que sus compañeros no pudieron capitalizar. Y ese fue uno de los mayores errores del Nacional. Aunque es bien sabido que la línea atacante ha sido víctima de lesiones y suspensiones, no se explica que no hubiera un hombre encargado de acompañar al "Palomo", la mejor arma atacante de Maturana.
Durante la primera media hora de juego, Olimpia poco inquietó a la defensa colombiana, que ya tenía conocimiento de la peligrosidad de Amarilla, Mendoza y Bobadilla (los dos últimos jugaron en Colombia). Pero en el minuto 40 quedó claro que tanto Luis Carlos Perea como Andrés Escobar, los defensas centrales del Nacional, no estaban en su noche. A pesar de su gran estatura fueron superados por Amarilla, quien aprovechó un centro y de cabeza le hizo el pase a Bobadilla para que este metiera un certero frentazo y anotara el primeI gol de la noche. A esas alturas se sabía que esa iba a ser la fórmula de] anfitrión, que tiene en Amarilla a un excelente cabeceador. También estaba claro que Rene Higuita tampoco estaba en su día y antes del gol hubo dos centros del Olimpia que el guardameta colombiano no supo conjurar.
Para el segundo tiempo Nacional no renunció a su esquema de juego tradicional. Siguió manejando el balón y buscando perforar la defensa rival, cosa que Usuriaga logró en varias ocasiones pero sin contar con alguien que capitalizara sus incursiones. A medida que pasaba el tiempo, el Olimpia, dirigido por un veterano de mil guerras,como Luis Cubillas, fue cediendo el medio campo para jugar al contragolpe puesto que el Nacional, en su afán por empatar, se regaló aún más en defensa.
Pero lo más grave de todo es que el segundo gol no llegó en contragolpe. A los 15 minutos de la etapa complementaria, cuando prácticamente Nacional había neutralizado un ataque de los paraguayos, una indecisión de la defensa en la zona central sirvió para que Olimpia marcara el segundo gol y liquidara el encuentro. Los cambios de Maturana no surtieron efecto, el equipo se descuadernó en el medio de la cancha y nunca más volvió a inquietar al contrario.
Todavía queda una oportunidad este miércoles 31 de mayo, en El Campín de Bogotá. Sin embargo, remontar una diferencia de dos goles en contra es difícil, más aún con un equipo tan canchero como el Olimpia. A pesar de todo queda la esperanza de que algo como el 6-0 frente a Danubio se repita y el Nacional llegue a la final de la Copa Internacional de Clubes, frente al Milán de Gullit y Van Basten.
Es la quinta vez que un equipo colombiano llega a una final de la Libertadores y todo el mundo esperaba que, con una nómina netamente colombiana, el Nacional consiguiera el centavo que al Cali y al América siempre le hizo falta para completar el peso. Maturana y sus muchachos saben que es difícil pero no imposible. Por eso, todavía no hay nada definido y todo el mundo espera que este miércoles Nacional haga realidad el adagio que dice "No hay quinto malo".




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