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| 5/29/1989 12:00:00 AM

VERDE MANCHADO DE ROJO

La violencia salpicó de sangre la clasificación de Nacional a la semifinal de la Copa Libertadores.

La gran duda era de qué color se iba a pintar la noche, si de azul o de verde. En esa metáfora se pretendía resumir una de las confrontaciones deportivas que más ha polarizado a los colombianos en los ultimos tiempos: la definición en el estadio El Campín, el miércoles pasado, entre los equipos Nacional y Millonarios, de un cupo para las semifinales de la Copa Libertadores, que en el primer partido, una semana atrás en Medellín, había favorecido a Nacional con un apretado 1-0. En El Campín a Nacional le bastaba el empate para obtener la clasificación. A Millos, una victoria por diferencia de dos goles o más, pues si ganaba sólo por un gol, la última palabra la dirian los tiros penal. Corno quien dice, cualquier cosa podia pasar y las apuestas estaban divididas.

Tan divididas como lo estaba la afición. No sólo la de los dos conjuntos, sino la de muchos otros equipos nacionales que había ido tomando partido a favor de uno de los dos oncenos involucrados en la disputa de la Copa. Durante la semana que antecedio al encuentro, la tension entre hinchas verdes y azules no hizo más que crecer. Tanto que, a las ocho y media de la noche del miércoles, cuando el árbitro chileno Hernán Silva pitó el inicio de las acciones, el ambiente estaba tan caldeado que el resultado no pudo ser nada diferente de la lógica consecuencia de lo que se venia cocinando: los factores antideportivos terminaron por convertirse en la nota predominante de un encuentro que acabó 1-1.

La escena que lo dejó en claro se inició al minuto 39 del segundo tiempo, cuando el delantero de Nacional J.J. Tréllez corrió hacia la tribuna sur a celebrar el gol que acababa de anotar y que empataba el partido y clasificaba a su equipo en forma angustiosa. Tréllez fue recibido por una lluvia de proyectiles presumiblemente lanzados por hinchas azules. Una pila de radio lo golpeo en el pómulo izquierdo. Lo que vino despues fue quizás más grave. El partido se reinició y en un episodio confuso, el mismo Trellez que apenas se habia recuperado del "pilazo", agredió a su marcador Galeano. El juez de linea se dio cuenta, informó al árbitro y éste expulsó al delantero nacionalista, quien debió abandonar el terreno bajo un nicho de escudos antimotines de la Policía. Y hubo más. Al terminar el encuentro con la clasificación del conjunto paisa, los que perdieron el control fueron los jugadores de Millonarios, que atacaron fisicamente al árbitro, a quien le endilgaban responsabilidad en el resultado por no haber pitado un claro penal del portero del Nacional, Higuita, contra el delantero Iguarán.

Estos fueron los más graves incidentes, mas nó los únicos. De hecho, más de una vez en el curso del partido, parejas de jugadores contrarios libraron sus propias miniguerras territoriales. El caso más claro fue el de los volantes de marca Pimentel y Alvarez, azul y verde respectivamente. Son los dos mejores jugadores colombianos en esa posición, que se caracteriza por requerir de hombres que los comentaristas deportivos definen como "recios y de temperamento", lo que en cristiano quiere decir que, para lograr sus objetivos, no deben ahorrarse ningún recurso futbolístico o extrafutbolístico. La verdad es que desde el principio del partido comenzaron a chocar, hasta que el arbitro les mostró la tarjeta amarilla. Y la verdad también es que del duelo salió ganando Alvarez. Primero, porque su equipo obtuvo la clasificación. Y segundo porque, aunque Pimentel fue por momentos mejor marcador, Alvarez demostró que su futbol le alcanza no sólo para quitarle balones al contrario, sino para salir al ataque y hasta por instantes, armar a su equipo.
El otro duelo que estaba planteado sólo podía ser futbolístico. Era el de los dos directores técnicos, Maturana de Nacional y Garcia de Millos. Claro, el resultado indica que lo ganó el primero. Pero además del resultado, lo que se le debe abonar a Maturana fue que lo obtuvo en buena medida gracias a 105 cambios que introdujo en sus líneas para el segundo tiempo: saco a Usuriaga, que nada habia podido hacer para desequilibrar a la defensa azul -por demás, muy facil de desequilibrar y metió a Arango, quien en mas de una ocasion abrio verdaderas troneras en la zaga millonaria y cambio a Fajardo, para meter en el medio campo al juvenil Arboleda, autor del pase del gol a Tréllez.

En cuanto a los goles, fueron realmente los momentos más claramente futbolisticos en medio de tanto grito, roce y tanta patada. El de Millonarios en el primer tiempo, cuando Estrada --el unico delantero azul que se entrego en el partido--recibió un balon frente al área, lo bajo con el pecho y con pierna derecha venció a Higuita.
Y el de Tréllez, que se sobro en habilidad para entrar por la izquierda al área, dejar a tres defensores en el camino y tocársela con inteligencia al arquero argentino Goycochea, que solo alcanzó a rozar la bola con su brazo derecho, antes de que entrara al arco.

En fin, independientemente del resultado, la Copa ha mostrado algunas facetas interesantes sobre el estado actual del futbol colombiano. Por una parte, es un buen sintoma el hecho de que dos equipos nacionales hayan conseguido quedar entre los ocho mejores de Suramérica, mientras, para citar un ejemplo, ningun conjunto argentino se clasificó en ese club. Tambien es positivo que el equipo considerado como base de la seleccion colombiana esté ahora en la semifinal del evento y con buenas opciones para salir bien librado de la confrontación con el equipo uruguayo Danubio.
Pero por el otro lado, hay puntos preocupantes que deben llevar a muchos responsables del futbol nacional a reflexionar. Los incidentes extradeportivos muestran que el publico colombiano, tradicionalmente calmado y de buen comportamiento, ha cambiado mucho y ha comenzado a copiar las practicas de las llamadas "barras bravas" de Argentina y Uruguay. Esto requerirá un esfuerzo de análisis de parte de jugadores, directivos y, muy especialmente, periodistas que desde sus microfonos --generalmente son de radio- han alimentado el fuego con sus comentarios.

Si esto no se logra, y pronto, las noticias del futbol comenzarán próximamente a aparecer en las paginas judiciales de los diarios o en aquellas destinadas a los problemas de orden público. -
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