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El overol de detenido con el que se vistió Pablo Armero

Quienes conocen al jugador tumaqueño están sorprendidos por lo ocurrido en Estados Unidos. El famoso ‘Miñía’ pasa por los que serían los peores días de su vida.

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La contagiosa sonrisa de Pablo Armero estaba escondida. Su mirada apenas se posaba en la mujer que sirvió de traductora en la sala Justicia 2A de la ciudad Miami Beach. El futbolista miraba a su alrededor como incrédulo. Impávido. Por más de seis horas estuvo rodeado de otros detenidos que esperaban en línea para definir su futuro judicial.

Las vacaciones de Pablo Armero en la soleada Florida terminaron en tragedia. Junto con su familia se hospedó en el hotel Metropolitan de Miami, pero en la madrugada del martes algunos huéspedes reportaron una alteración en una de las habitaciones. Se oían gritos desesperados, llanto y golpes. Todo terminó con la presencia policial en el sitio. De ahí en adelante comenzó la pesadilla del popular ‘Miñía’.

La versión de la esposa del jugador fue desgarradora. De acuerdo con la versión de María Elena Bazán, ambos habían salido a una noche de copas y, al regresar al hotel, todo se tornó dramático. Según contó, Armero se puso violento, agarró una barbera y comenzó a cortarle las extensiones del pelo e incluso llegó hasta su cabellera natural.

El relato del jugador no convenció mucho a los policías. Según Armero, su mujer le pidió de su propia voz que le cortara el pelo, algo que ella negó tajantemente ante las autoridades. “¿Por qué habría de pedir algo así?”, respondió. Él fue trasladado a la correccional TGK, donde tuvo que esperar para presentarse frente al juez.

La imagen de Pablo Armero vestido de naranja rodeado de alguaciles quedará en la memoria deportiva del país. Armero mira a su alrededor y de vez en cuando esboza esa sonrisa contagiosa de los buenos tiempos. Mientras el juez relataba los detalles de lo ocurrido, Pablo apenas atinaba a asentir con la cabeza lo poco que entendía. La traductora hablaba con rapidez en un español fluido. (Le puede interesar: Casos de violencia intrafamiliar que escandalizaron el fútbol colombiano)

Atareada por otros casos, la jueza no dio mucho espacio para los descargos o los arrepentimientos. Pragmática, como es la justicia norteamericana, tomó cartas en el asunto. El castigo: alejarse de su esposa y pagar una fianza de 1.500 dólares para poder recuperar su libertad. La contagiosa sonrisa de Pablo Armero quedó en el olvido.

 El lateral izquierdo se ganó el corazón de los colombianos por su alegría, esa que lo convirtió en la ficha de unión en el histórico seleccionado que llegó a los cuartos de final del Mundial de Brasil en el 2014.

“Armero es la alegría de la Selección” titularon los medios cuando hizo, por esas cosas del destino, el primer gol ante Grecia en el Mineirao de Belo Horizonte. Colombia volvía a un mundial después de 12 años y fue Pablo el que quedó en la retina cuando celebró con una pegajosa coreografía su hazaña.

Apenas dos años después, los capítulos de la historia cambiaron radicalmente. Armero y su familia buscaban descanso en Estados Unidos después de una temporada deportiva para el olvido. El lateral no encontró su lugar en el Flamengo de Brasil y tuvo que retornar al Udinese en Italia, donde pasó más tiempo entre los suplentes que en el campo de juego.

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