Lunes, 26 de enero de 2015

| 2011/09/14 00:00

Contra las bicicletas con motor

Diatriba Foto: Diatriba

Andar en una bicicleta con motor —o ciclomotor, como dicen los amantes de uniones lingüísticas tipo camibuzo— es hacerles trampa a los ciudadanos que, comprometidos con el medio ambiente y con su propia salud, deciden usar la bicicleta como medio de transporte diario. Y no solo por la humillación que sufre un ciclista desmotorizado cuando, en una subida, es sobrepasado por uno de estos motonetos que no hacen esfuerzo alguno; también porque los ciclistas de verdad están obligados a chuparse el humo de los otros, que dejan una nube negra cada vez que aceleran en las ciclorrutas; o en los andenes, porque, como no son considerados motociclistas, sienten que pueden tomarse cualquier tipo de vía a sus anchas.

Para los ciclistas ya es suficiente con tener que esquivar peatones que todavía no entienden que las ciclorrutas son para las bicicletas, puestos ambulantes de chicles y charmes que obstruyen el espacio público y carros de recicladores que ocupan toda la vía. Lidiar con los conductores de los ciclomotores, que se aprovechan de su condición de híbridos, es el ingrediente que le faltaba a esa pesadilla. Defínanse: o son bicicletas, con sus derechos y sus deberes, o son motos, con sus placas, sus chalecos y sus motores a gasolina.

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