Viernes, 9 de diciembre de 2016

| 1992/11/30 00:00

1993: La mejor coyuntura

Mientras el Gobierno asegura que Colombia será el país mejor posicionado del mundo, los exportadores piden concertación y más reglas claras.

1993: La mejor coyuntura

NO HAY MEJOR ARENA donde puedan medirse tan plenamente las fuerzas de los sectores privado y estatal en cualquier lugar del mundo que los encuentros gremiales. Exactamente ese mismo pulso ocurrió durante el congreso anual de la Asociación Nacional de Exportadores, Analdex, que concluyó el pasado fin de semana en Cartagena. Un discurso marcadamente gremial del presidente de Analdex, Jorge Ramírez Ocampo, y un discurso marcadamente ministerial del Juan Manuel Santos, ministro de Comercio Exterior, centraron la atención de los asistentes. Cada cual en lo suyo, defendiendo su punto.
En la intervención del Ministro de Comercio Exterior sobraron los consabidos argumentos sobre los triunfos de las políticas económicas del Gobierno, pero se resaltó especialmente un párrafo en el que calificó a 1993 como la mejor coyuntura internacional de la historia para los exportadores del país. La afirmación de Santos fue para algunos exagerada, para otros necesariamente optimista (que al fin y al cabo debe ser natural a su cargo), y para los demás, producto más de una convicción emotiva que real. Sin embargo el Ministro advirtió sin cortapisas que "Colombia será a principios del año entrante el país en desarrollo mejor posicionado comercialmente en el mundo, oigase bien...en el mundo. Les corresponde a ustedes, los exportadores, aprovechar semejante coyuntura".
Para defender tamaña aseveración el Ministro se sustentó en una serie de hechos. Que Colombia fue el primer país beneficiario de la iniciativa Andina que reporta tratamiento preferencial por los Estados Unidos, cosa que aún no logran Ecuador ni Perú. A eso le agregó el proceso de integración con Venezuela, que calificó como "el más profundo entre dos países del hemisferio". Resaltó también la zona de libre comercio extendida a Ecuador y Bolivia desde septiembre pasado y los primeros pasos conseguidos la semana pasada para desentrabar las exportaciones entre Colombia y Perú.
Y para ir un poco más lejos anunció que están listas las partes normativas de los convenios de libre comercio que se negocian con México y Chile, los que posiblemente se firmarán antes de culminar el presente año. En este caso el mercado colombiano podrá ampliarse a más de 150 millones de consumidores, casi la mitad del Producto Interno de América Latina. Con esas referencias y las negociaciones que ha adelantado para defender las exportaciones nacionales en el extranjero, Santos aprovechó para defender su gestión de un año en el Ministerio y de paso dejó en manos de los empresarios colombianos la oportunidad de aprovechar los acuerdos logrados por las autoridades.
En cambio la intervención de Ramírez Ocampo fue crítica y mucho menos optimista que la oficial, pues al fin y al cabo sus representados sufren en carne propia los vaivenes del difícil manejo del mercado interno y del extranjero. Precisamente en materia interna el presidente de Analdex fustigó duramente el aumento de gastos de funcionamiento que incluye el presupuesto de 1993 y se quejó de que "las presiones políticas estén convirtiendo al Presupuesto Nacional en un árbol de Navidad lleno de regalos, a costa de la coherencia de la política económica". Para él la nueva Reforma Tributaria aprobada recientemente será devorada prontamente por las fauces insaciables del gasto.
Durante el evento fue presentado un trabajo de Fedesarrollo sobre concertación y política industrial. Ese estudio buscó precisamente sustentar el tema central del congreso gremial. Los exportadores consideran que el Gobierno debe darles más gabela en el momento de adoptar sus políticas y dejarlos tener una mayor participación a la hora de adoptar las políticas económicas. De hecho el trabajo de Fedesarrollo considera que el Gobierno se olvidó ya de la "democracia participativa" que pidió para lograr los acuerdos de la Asamblea Nacional Constituyente. En la monografía se llegó a la conclusión de que hay que acabar de una vez por todas de la especie de dictadura que se ha impuesto como mecanismo de dirección económica e incluso se pidió darle mayores mecanismos de negociación a los llamados "ministros de concertación" (Comercio Exterior, Agricultura, Desarrollo y Minas). Dadas esas premisas, Ramírez Ocampo defendió hasta la saciedad el papel de la concertación en tiempos de apertura y aclaró que eso no significa "cogobierno". También advirtió, según él para evitar equívocos, que eso no significa que se esté pidiendo que vuelva el paternalismo estatal, pues en el fondo al parecer que lo que hay detrás de la falta de dialogo entre los sectores privado y oficial, son prejuicios sin fundamento.
Lo cierto es que en medio del debate habitual en este tipo de encuentros gremiales, el Gobierno aseguró ante los ataques a la política económica, que las cosas podían ir peor. Según en Mincomercio mientras el mundo afronta una de las recesiones más prolongadas en los últimos 50 años, Colombia ha debido además soportar el racionamiento, el acoso guerrillero, la inseguridad y la pérdida de competitividad del peso por efecto de la revaluación. En medio de eso se sintió conforme de que en los primeros siete meses del año las exportaciones en valor apenas hayan caído 1.5 por ciento, mientras en volumen se incrementaron 17.2 por ciento.
Sin embargo ese mismo sabor de victoria no lo comparten los exportadores, quienes no están tan seguros de que, por ejemplo, las exportaciones tradicionales tengan mucho peso en la política gubernamental. Incluso llegaron a preguntarse si por el manejo inadecuado de la tasa de cambio de pronto Colombia no estará entrando en la senda de los grandes déficits comerciales o se está corriendo el riesgo de inyectarle a la economía el virus peligroso de la enfermedad holandesa (una economía basada en la especulación). Como en todos estos eventos, con algunos discursos englobados pero discusiones entretenidas, sólo el tiempo será el encargado de dar razón a uno o a otro, o por que no a los dos. Mientras se busca consenso los hallazgos petroleros del Casanare despejaron un poco el ambiente gris.-

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