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| 11/26/2011 12:00:00 AM

“A todo el que tenga colchón de caja le irá bien en 2012”

La marcha de la economía el próximo año dependerá de que el gobierno acelere la ejecución del presupuesto y de que los colombianos se midan en sus gastos. El ministro de Hacienda, Juan Carlos Echeverry, como siempre, es optimista.

SEMANA: Los pronósticos para la economía mundial en 2012 son preocupantes. ¿Cómo está Colombia para enfrentar una crisis internacional?

JUAN CARLOS ECHEVERRY: Nosotros hemos dicho, desde que empezó el gobierno, que hay que ahorrar en las vacas gordas para cuando lleguen las flacas. Desde el 7 de agosto de 2010 hasta la fecha llevamos acumulando ingresos y caja, para que eso permita amortiguar cualquier cosa. Nuestra premisa sigue siendo 'ahorra o nunca'. Si tenemos caja no necesitamos ir a los bancos. Una situación crítica es difícil cuando usted, en la mitad de lo más duro, tiene que ir a un banco a pedirle prestado. Mire a Italia. Necesita endeudarse en el PIB de Colombia en un año -340.000 millones de dólares- y nosotros requerimos 2.000 millones. Además, podemos escoger el momento del año en que queramos ir a los mercados. Podemos esperar hasta que haya una ventana de oportunidad. Los mercados van a castigar al que necesita plata, y nosotros no estamos ahí.

SEMANA: ¿Esto quiere decir que estamos preparados para más turbulencia en los mercados?

J.C.E.: En el peor de los casos, lo que puede pasar es que los bancos europeos empiecen a reducir la liquidez. Si ello sucede, nosotros tendremos caja acumulada, que es muy importante. Eso nos hace menos vulnerables. Lo segundo es tener bien alineadas las fuentes de crecimiento, que en nuestro caso son inversión, consumo y exportaciones. No estamos blindados, pero podemos crecer en 2012 entre 4,5 y 5,0 por ciento, y si mantenemos el crecimiento, sostendremos el empleo. Repito, preparados no quiere decir inmunes.

SEMANA: Si afuera hay tormenta, ¿podríamos nosotros escampar a punta de demanda interna?

J.C.E.: Nadie es una isla y no solo de demanda interna vive el hombre. Pero hay que decir que sí tenemos una oportunidad porque somos un país que está creando clase media o, más exactamente, ascenso social -como todo el continente-, y a eso súmele el consumo de China y de India. Ahora bien, un choque en el petróleo y en el carbón nos pone en dificultad y no es posible amortiguarlo a punta de clase media, sobre todo por el impacto fiscal.

SEMANA: ¿Cómo van las locomotoras en 2012?

J.C.E.: En total, todas las locomotoras tendrán un gasto de 18 billones de pesos en inversión, frente a los 12 billones de este año. Solo la infraestructura tiene muchos proyectos en vigencias futuras. Acabamos de dar otros 3,6 billones de pesos. Este sector está fondeado hasta 2014. El próximo año, con todo, incluido el efecto de la ola invernal, tendrá para gastar 8 billones de pesos. La minería deberá crecer por encima del 10 por ciento el próximo año. Este choque de ingreso debe traducirse en empleo y a su vez, este, en clase media. Estamos evitando la enfermedad holandesa y el recalentamiento. Tampoco quiero dejar la impresión de que todo es fácil y la tenemos ganada. El partido hay que jugarlo y probablemente nos van a meter goles. Por eso lo primero es la defensa. Vamos al final del primer tiempo y estamos ganando el partido, nos toca defender los logros. Tengo que evitar cualquier recaída.

SEMANA: El café parece que le pegará muy duro al PIB agropecuario este año.

J.C.E.: Frente a la caída del café hay que tener en cuenta que es en volumen producido, pero el ingreso cafetero sigue alto.

SEMANA: ¿Y qué nos ganamos con precios altos si no hay café?

J.C.E.:
Al final, lo que más debe importar es el valor de la cosecha, que está alrededor de los 5 billones de pesos. La gente vive de pesos y no de granos. Ahora, no quiere decir que no me preocupe el volumen de la producción. Yo hablo con la Federación y ellos tienen un plan de renovación muy grande, el gobierno está invirtiendo 250.000 millones de pesos al año en los cafeteros. Pero el invierno nos ha golpeado demasiado. Lo bueno es que cuando Dios no viene, manda al muchachito, y el precio está sosteniendo el ingreso cafetero.

SEMANA: Con el TLC aprobado en el Congreso estadounidense hay muchos animados por los negocios que se podrían hacer a partir de ahora. ¿Qué espera usted?

J.C.E.: Nosotros decíamos que el TLC se podría tomar un par de años para coger impulso, pero ahora hay ciertas industrias en las que se ve que el efecto puede ser inmediato. Yo al TLC no le veo sino cosas buenas. Y confío en él por una razón conceptual y es que el comercio es la madre de los negocios. Cuando hay comercio, todo el mundo es inteligente. Un país rico, que está empezando a estabilizarse, compra de todo. A Estados Unidos no le preocupa mucho tener déficit comercial con Colombia. El TLC nos llega en un momento propicio para compensar las expectativas de incertidumbre que vienen de Europa. Tenemos una mesa parada en tres patas sólidas: TLC con Estados Unidos, América Latina y China para los commodities.

SEMANA: En 2012 estaremos en la mitad de este gobierno. ¿Está listo para las dos reformas económicas que pueden resultar las más duras: tributaria y pensiones?

J.C.E.: Yo ya pasé regalías, una tributaria, sostenibilidad y regla fiscal. Cada reforma tiene su mañita. Uno nunca se gradúa como pasador de reformas. En el Congreso hay apetito por una reforma tributaria pro empleo y crea-ción de negocios. Con Juan Ricardo Ortega estamos enfocados en recaudo, recaudo y más recaudo, y le estamos enseñando a este país a pagar impuestos. El que la hace, la paga. El que nos mama gallo, lo perseguimos, sea el que sea. Antes de la reforma, nos aseguramos de que recaudáramos los impuestos que son. Y eso nos ha dado un crecimiento de más del 20 por ciento este año. Creemos que debemos sacar la reforma tributaria en el primer semestre y pensiones, en el segundo. La tributaria la tenemos en un diseño avanzado. Sigo bajo el concepto de no aumentar tarifas y generar más empleos. En el fondo, el empleo formal es una reforma tributaria porque genera cotizaciones a la seguridad social. Coljuegos (la nueva entidad encargada de administrar los juegos de suerte y azar) es otra reforma tributaria, me la entregaron produciendo 400.000 millones y si la llevo, como es mi meta, a 2 billones de pesos, me cierra un hueco de salud inmenso.

SEMANA: ¿Qué tanto van a sufrir los colombianos con la reforma tributaria?

J.C.E.: Sufrir no. El país es de todos y todos los que producimos ingresos lo tenemos que sostener. La seguridad, la salud, las pensiones las tenemos que pagar entre todos. No hay cofre en el sótano del Ministerio de Hacienda donde yo bajo todas las noches a sacar las alhajas. El único cofre que existe en el país es la billetera de los padres de familia y el P&G de las empresas. De allí sale la plata para todo. Si queremos un país con mejores carreteras, con más educación, todos tenemos que aportar. No hay nada gratis. Todo el que pida algo debe tener en cuenta que alguien lo tiene que pagar.

SEMANA: Después de ver lo que está pasando en Europa, ¿no le entra afán por hacer la reforma pensional?

J.C.E.:
Siempre he dicho que las reformas son una forma de vida y no son un paquete. Cuando yo oigo que un país está haciendo un paquete de reformas es porque lleva diez años sin hacerlas. Los colombianos reformamos todo el tiempo. Si bien el tema pensional podría tomarse más años, no es algo inminente, lo mejor es resolver los problemas cuando no son precisamente inminentes. Quiero reformar las pensiones antes de que estallen. A uno no le toca hacer dieta si hace deporte todos los días. Es menos doloroso y da tranquilidad. Si bien no es obligatorio hacer una reforma pensional, lo que nos ha enseñado Europa es que hay que hacerla antes de que sea necesaria.

SEMANA: ¿Qué consejo les daría a los colombianos para el próximo año?

J.C.E.: Que cuiden la caja. Las empresas, los padres de familia y todos los colombianos tienen que tener un colchón de caja, lo mismo que el gobierno. A todo el que tenga colchón de caja le irá bien, pues no tendrá afugias ni tendrá que salir a conseguir plata prestada. Eso quiere decir que gasten con mesura, no más de lo que tienen. No es necesario que la gente gaste mucho en un año para que se exceda y al siguiente no gaste nada porque está pagando deudas.

SEMANA: Mirando el próximo año, ¿a cuáles temas no les quitará el ojo?

J.C.E.:
El precio del petróleo y el recaudo tributario. Me preocupa que no haya buena ejecución de los ministros del gasto porque obras son amores. El próximo año necesitamos ejecución, ejecución y ejecución. Me preocupa cómo se van a comportar los bancos internacionales en proveer crédito y que los bancos locales no entren en incertidumbre y les sigan dando crédito a los pequeños negocios y a las familias. Los grandes negocios se cuidan solos. Y una cosa que me está preocupando mucho es la fecundidad legislativa con impacto fiscal. En el Congreso, tanto los parlamentarios como los ministros están con una generosidad fiscal en sus proyectos que me tiene a la defensiva. Estoy como la Selección Colombia. Ya que metimos un gol desde el punto de vista de los tributos, no me puedo dejar meter goles en el lado del gasto. No quiero ser víctima de mi propio invento. Hablé de crecimiento y bonanza minero-energética y ahora todos quieren pedir plata. Me toca aplacar las aspiraciones ministeriales y parlamentarias.

SEMANA: ¿En qué radica su fe en la economía?

J.C.E.:
En el año 2007, el mundo estaba disparado y Venezuela compraba de todo y crecimos al 7 por ciento. En 2011 y 2012, el vecino no nos compra y el mundo está en incertidumbre, y aun así estamos creciendo al 5,5 por ciento. El punto es que necesitamos que la economía sea robusta y resistente al vaivén de la economía mundial como lo hacen muchos otros, entre ellos, los asiáticos. Quiero un jeep que si bien no vaya muy rápido en la autopista, aguante el terreno destapado.

SEMANA: ¿En qué piensa cuando ve lo que está pasando en Europa?

J.C.E.: En lo que fue mi vida en 1998 y 1999. El presidente Santos, Juan Camilo Restrepo, Mauricio Cárdenas y yo sufrimos mucho sacando la economía del descalabro en el que nos la entregaron. Nos merecemos varios años de crecimiento positivo. Cuando veo a Grecia, pienso que ya sé lo que es estar ahí y lo que sufre un país para salir. Por eso insisto tanto en el equilibrio fiscal. Cuando veo a Europa, pienso en lo que era antes América Latina, creo que hemos aprendido una lección durísima y que lo más importante es mantener el rumbo fijo.

SEMANA: Como economista, ¿qué futuro le ve a la eurozona?

J.C.E.:
Lo único que sé es que yo no abandonaría el peso por nada del mundo, y si hubiera adoptado el euro, me saldría. Si usted no tiene cómo devaluar su moneda, el desempleo se le duplica.

SEMANA: ¿Se quisiera quedar en el Ministerio de Hacienda?

J.C.E.:
Uno se debe quedar en cualquier puesto hasta que tenga ideas y muestre resultados. Mientras a uno se le ocurran cosas importantes para hacer, uno debe permanecer. El día en que a uno se le aplane la imaginación se tiene que ir.
 
Las apuestas de Echeverry

Cifras claves: Desempleo por debajo de 9,5 por ciento. Inflación, en 3,0 por ciento. En el frente fiscal, cree que el próximo año terminará con un déficit de 3,2 en el gobierno central y de 2,8 en el consolidado. Sobre la tasa de interés, afirma que es una variable del Banco de la República que dependerá mucho de la situación internacional. En cuanto a las exportaciones, cree que estarán por encima de 60.000 millones de dólares y la inversión extranjera directa por encima de 12.000 millones de dólares.

Tasa de cambio: No le apuesta a una tasa de cambio en particular, pero afirma que estará peleándola todos los días. Señala que este ha sido el gobierno más comprometido con la tasa de cambio, pues ha asumido esta tarea como si el gobierno exportara. Considera que es una variable estratégica para ser competitivos.

Crecimiento: Su pronóstico para el PIB es de 5,1 por ciento, pero en caso de incertidumbre es de alrededor de 4,5 por ciento. Señala que las proyecciones de crecimiento en Estados Unidos son todavía positivas. Si allá crecen, Colombia puede, con el TLC, venderle más a ese mercado. Piensa que no hay que depender de Europa, y en cuanto a América Latina, afirma que lo bueno es que cada vez Colombia le exporta más a la región. “Por supuesto, todos dependemos de China. Ahí sí, lo importante es que China se mantenga estable”.

Calificadoras: “La meta es que en la siguiente revisión de las agencias calificadoras, el próximo año, pongan a Colombia en Outlook Positivo (perspectiva), eso se demora seis meses, y luego ya subamos un peldaño en la calificación”.
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