Viernes, 9 de diciembre de 2016

| 2001/02/26 00:00

Acciones en Colombia

Están tan baratas que si el país sale adelante quien las compre ahora se hará millonario dentro de unos años.

Acciones en Colombia

Es difícil creer que haya algo tan barato y nadie lo compre, pero es lo que ocurre en Colombia con las acciones. Sus precios no han parado de caer en los últimos tres años y han alcanzado niveles tan bajos que no se pueden explicar por los criterios tradicionales de valoración. La lógica económica no parece operar en un mercado que, precisamente por eso, ofrece grandes oportunidades a quienes estén pensando en el largo plazo y estén dispuestos a correr riesgos.

Hace un año las acciones eran una de las opciones de inversión más recomendadas por los analistas. Lo peor de la recesión empezaba a quedar atrás y las multimillonarias pérdidas de las empresas —que habían tumbado el precio de sus acciones— poco a poco se empezaban a convertir en ganancias. Con unos precios de huevo y mejores prospectos para las compañías la renta variable se perfilaba como uno de los mejores negocios de 2000.

Las acciones se treparon al principio del año y generaron un gran entusiasmo, que desafortunadamente duró muy poco. Pronto los índices de las bolsas colombianas se volvieron a desplomar. Tanto que quien hubiera invertido su dinero en acciones el año pasado hubiera perdido, en promedio, cerca del 25 por ciento del valor de su portafolio. La acción del grupo Aval, por ejemplo, pasó de 187 a 95 pesos. En 1999 el IBB cayó 10 por ciento y un año antes había perdido el 20 por ciento de su valor.

¿Qué pasó? Ante la baja de las tasas de interés —que alcanzaron niveles mínimos el año pasado— los colombianos en vez de pasarse a renta variable, que es lo usual en estos casos, prefirieron comprar dólares. Para rematar casi la totalidad de los fondos de inversión extranjeros, que le daban gran dinamismo al mercado accionario, se fueron del país. Del portafolio de renta variable de 1.200 millones de dólares que estos fondos alcanzaron a tener en 1997 hoy queda la sexta parte.

Como consecuencia las bolsas se secaron y el negocio de las acciones casi se extinguió. “En los últimos dos años el monto transado en el mercado bursátil cayó a la tercera parte. En el mismo período 76 firmas salieron de la bolsa”, dice Erika Montañez, directora de investigaciones económicas de Corredores Asociados.

Con todo hubo quienes ganaron el año pasado. Entre las acciones más líquidas —las que se transan más a menudo— sobresale la de Cementos Paz del Río, que se valorizó en 17 por ciento. Otras que circulan menos tuvieron un magnífico desempeño. Cartón de Colombia subió ciento por ciento y Cadenalco 25 por ciento. Aun así fueron más los que perdieron. Las mayores pérdidas están en el sector financiero. Las cinco acciones de peor desempeño —que se desvalorizaron en más de la mitad— pertenecen a este sector.



Mercado loco

“Lo paradójico es que llevamos cuatro trimestres en que los resultados de las compañías mejoran pero los precios caen“, afirma Juan Manuel Velasco, director de investigaciones económicas de Suvalor. Se ha perdido la relación que existe en todas partes entre el precio de la acción y el desempeño de la empresa. Por ejemplo, la venta de Celumóvil debería haberse reflejado en el precio de la acción de Valores Bavaria, pero no lo hizo.

Esto se debe a que los inversionistas han preferido vender por otras razones. De un lado, por el ambiente de incertidumbre que existe en el país. Y también porque el mercado bursátil es muy pequeño, manipulable e ilíquido. Esto último quiere decir que quien compra un título no siempre tiene garantizado que pueda salir de él más adelante. Tan sólo se mueven las acciones de un puñado de empresas entre un grupo reducido de inversionistas.

La consecuencia de todo esto es que las acciones en el país se han puesto ridículamente baratas. Se han desbordado todos los límites en las comparaciones internacionales y en los modelos matemáticos. “Las acciones colombianas se están transando en promedio a la mitad de su valor en libros. Lo normal en todas partes es que las empresas valgan más en la bolsa que en libros”, dice Augusto Acosta, presidente de la Bolsa de Bogotá.

A pesar de esto casi nadie espera que las acciones suban de precio este año. Sin embargo hay algo más que vuelve atractivas algunas de ellas: los dividendos. El año pasado, por ejemplo, Coltabaco dio unos dividendos equivalentes a 10,9 por ciento del valor de la acción. Esto le habría bastado a su comprador para obtener un rendimiento superior a la inflación, independiente del precio del título.

Pero para que vuelvan a ser atractivas las acciones deben tener perspectivas de valorización. Tal vez habrá que esperar a que el país se componga lo suficiente como para que regresen los fondos extranjeros y también los colombianos se sientan más confiados para correr riesgos bursátiles en su país.

Por lo pronto la esperanza más inmediata es que los compradores de acciones de ISA tengan una buena experiencia. A fines del año pasado se adjudicaron 115.000 millones de pesos en acciones de la empresa pero la demanda fue de 145.000 millones. Cerca de 30.000 colombianos se mostraron interesados en comprar, entre otras cosas, por su buen precio y por la garantía de liquidez que se ofreció. Si continúa la demanda del público habrá un activo mercado ‘de segunda’ para la acción, lo cual sostiene el precio y le da liquidez. Del resultado de este interesante experimento dependerá que más colombianos se sientan animados a invertir en la Bolsa y más empresas sigan el ejemplo de ISA.

En todo caso, en el momento en que reviva el mercado bursátil en Colombia, las acciones tendrán todas las razones económicas para subir, y mucho. La pregunta es cuándo llegará ese momento. Aún no se sabe, pero es claro que quienes están pensando en el largo plazo y tengan fe en el país pueden hacerse socios de unas empresas buenas, bonitas —y sobre todo— baratas.

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