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| 12/12/2015 9:00:00 PM

Acciones colombianas, entre las más desvalorizadas

Las compañías que cotizan en la Bolsa hoy valen un 25 por ciento menos que hace un año. ¿Podrán caer más?

El mercado accionario colombiano completó cinco años de descenso. Desde noviembre de 2010, cuando alcanzó su máximo histórico, el índice Colcap –que refleja las variaciones de los precios de las 20 acciones más líquidas del mercado– ha caído un 45 por ciento.

Aunque la turbulencia en que ha vivido el mundo en los últimos años ha afectado por parejo al mercado bursátil internacional, la Bolsa de Valores de Colombia (BVC) ha resultado una de las más castigadas. Este año, las acciones colombianas son las segundas más desvalorizadas del planeta.

De acuerdo con la capitalización bursátil, hoy las compañías que cotizan en la BVC valen en el mercado un 25 por ciento menos que hace un año. Cuando se convierte a dólares, el asunto es peor por el efecto devaluación. Medidas en la divisa norteamericana, las empresas colombianas actualmente valen 41 por ciento menos que cuando arrancó 2015.

A muchos les parece insólito el precio al que han caído las acciones en el mercado local. Lo han hecho este año los títulos de las compañías más importantes del país, las que se han expandido a nivel internacional, tienen buenos resultados e interesantes perspectivas de largo plazo. No solo se trata de las acciones de las petroleras, que se han desplomado en todo el mundo por la caída del precio internacional del crudo y lo incierto de su horizonte, el bajón afecta a todos los sectores.

La acción del Grupo Éxito, por ejemplo, ha bajado 54 por ciento este año. Al cierre de 2014 este título valía 29.200 pesos y el 10 de diciembre se cotizó a 13.320 pesos. Igualmente sorprende el caso de Avianca Holdings, que ha perdido este año 51,6 por ciento de su valor. Cuando comenzó 2015 se cotizaba a 3.425 pesos y el último precio transado era de 1.655 pesos. Por su parte, la acción de Celsia, una de las empresas más importantes del sector energético, ha caído este año 57 por ciento. Las financieras no se han escapado de este tobogán bursátil. La acción de Bancolombia, el mayor banco del país, ha descendido este año un 30 por ciento, la de Davivienda un 27 por ciento y la del Grupo Aval un 20 por ciento.

Las acciones de las petroleras han tenido el peor desempeño. Pacific Rubiales tiene el récord. Su acción ha caído 78 por ciento en el año. La de Ecopetrol se ha desvalorizado un 45 por ciento, hasta llegar a un nivel inimaginable de 1.135 pesos.

Para entender mejor lo que está pasando en el mercado bursátil hay que señalar que las acciones son títulos valores cuyo precio no solo obedece a que las compañías sean buenas, generen flujos importantes y tengan un gran futuro. En mercados pequeños y poco profundos como el colombiano, la correlación entre el desempeño de las empresas y el precio de la acción no es completamente directa.

Como dice el presidente de Asobolsa, Jaime Humberto López, un factor determinante en la formación del precio es la oferta y la demanda. “Los mercados se caen sencillamente porque la oferta es mayor que la demanda. Y en este caso no hay demanda de acciones”, señala.

En Colombia los compradores de acciones están divididos en tres grupos: los inversionistas institucionales, como los fondos de pensiones; las personas naturales y las entidades internacionales. Cada uno participa, aproximadamente, con el 33 por ciento. Y esos tres jugadores del mercado han estado muy quietos. Los inversionistas institucionales están ganando en el extranjero en dólares y no se están exponiendo más en el mercado accionario local. Esto es entendible porque su obligación es maximizarle el dinero a sus afiliados o futuros pensionados.

En cuanto a las personas naturales, hay que reconocer que algunas están decepcionadas con lo que ha pasado con las acciones de Ecopetrol y Pacific. También hay inversionistas que con la subida del dólar prefieren refugiarse en el exterior, donde la rentabilidad es baja, pero tienen el beneficio de la devaluación, que va en 37 por ciento.

Los inversionistas extranjeros saben que las acciones están a la baja y prefieren estar quietos. Este año, además, los fondos de inversión internacionales salieron de sus acciones colombianas, ante la señal que envió al mercado Morgan Stanley. Este banco de inversión sacó de su índice MSCI, que mide el comportamiento de los mercados bursátiles, a Éxito, Davivienda e Isagén por su baja liquidez y capitalización. Y no los reemplazó por ningún título del mercado local. Esto profundizó la caída del Colcap. Analistas consideran que esta decisión de Morgan Stanley se dio en el peor momento, cuando no hay compradores.

Ante esta realidad, el gobierno está preocupado, pues el mercado se ha venido secando. Este año, el promedio diario de negociaciones en la BVC ha estado en 136.000 millones de pesos, mientras que en 2014 alcanzó 165.000 millones.

Hay otras factores que afectan al mercado colombiano que, según el presidente de Asobolsa, Jaime Humberto López, tienen que ver con “la regulación anticuada y demasiado conservadora que existe y que no permite actuar”. Afirma que cuando el mercado natural no funciona, entra en acción el especulativo en el buen sentido de la palabra. Es decir, el inversionista que compra y vende para hacer una ganancia. Y eso tiene que ver con operaciones a futuro, que en el argot del sector se conocen como repos, derivados, simultáneas, etcétera.

Los comisionistas de bolsa dicen que el problema es que en Colombia, a raíz de lo sucedido con InterBolsa, el gobierno tomó medidas que limitaron las posibilidades de hacer ese tipo de negocios y que ayudan a mover el mercado accionario y en últimas a formar precios. Sin embargo, todo indica que ahora está dispuesto a flexibilizar lasnormas, de tal manera que permitan la especulación sana en el mercado.

Colombia no se puede dar el lujo de tener un mercado de capitales seco. Como dicen los expertos, ningún país ha crecido sin mercado de valores. Los bancos en cualquier sistema económico son muy importantes, pero cuando se necesitan recursos gigantescos, hay que acudir al mercado con emisiones de bonos o de acciones. Las empresas colombianas que se han expandido en el exterior lo han hecho con fondos que han conseguido en el mercado de capitales.

En síntesis, si la bolsa es el termómetro de la economía, en el fondo este alicaído mercado bursátil local está reflejando la realidad del país. Es decir, fin del auge minero-energético y la presencia de retos inmensos para ajustarse a un nuevo modelo económico, con menos concentración exportadora y mayor competitividad para el agro y la industria.

Anif sostiene que la recuperación del mercado accionario local dependerá, entre otras, del crecimiento económico, probablemente a partir de mediados de 2017. Algunos otros analistas creen que las acciones están tan bajas que tendrán que subir en algún momento a partir del próximo año, entre un 15 y un 20 por ciento. Nadie sabe si las acciones ya tocaron fondo, pero es seguro que están tan cerca de hacerlo, que el rebote llegará en cualquier momento. Para quien tenga liquidez y tolerancia al riesgo esa será una gran oportunidad.
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