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| 8/27/2011 12:00:00 AM

Adiós a un genio

Steve Jobs, el inventor del iPhone y el iPad, renunció a su trono en Apple, debido a una deficiencia hormonal. Su despedida despierta dudas sobre el futuro de la compañía que él llevó a la cima en los últimos treinta años.

No es necesario que Steve Jobs se muera para saber que se trata de uno de esos genios que la historia solo produce una vez cada muchos años. Se trata de una de las mentes más brillantes y creativas del mundo de la tecnología de esta época. En una lista corta de las personas que más han afectado la vida cotidiana de los ciudadanos comunes y corrientes en todo el mundo, el nombre de Steve Jobs, sin duda, se disputaría el primer lugar. Por eso la noticia sobre la enfermedad -y el consecuente retiro laboral- del creador de los MacBook, el iPhone y el iPad ha sido recogida por los principales medios del mundo en todos los continentes.

El miércoles de la semana pasada, Jobs les envió una carta escueta, estratégica y conmovedora a los socios de Apple, en la que les comunicó su renuncia. Al final, no le alcanzaron las fuerzas para seguir siendo el presidente de la empresa con mayor capitalización bursátil en el mundo (unos 350.000 millones de dólares), y no le quedó otra que dar un paso al costado: "Siempre sostuve que si alguna vez no podía cumplir con mis funciones y expectativas como CEO de Apple, yo sería el primero en aceptarlo. Por desgracia, ese día ha llegado", escribió.

Un día después, el jueves, en la Bolsa de Nueva York la acción de Apple, la firma que edificó a lo largo de treinta años, cayó 1,7 por ciento, y la tristeza por su retiro forzoso fue colectiva. Una ciudadana china de 26 años, que visitaba una tienda de Apple en Shanghái, se lamentó y dijo que nunca antes una marca estuvo tan entrelazada en su vida como la de Jobs.

Por eso, no se quedan cortos personajes como el novelista y periodista británico Tony Parsons, cuando se atreven a trinar en Twitter que "Jobs es el Leonardo da Vinci de nuestra era". ¿O es que acaso no se puede asemejar a una obra de arte el haber creado un teléfono inteligente en el que se puede descargar música y otras 300.000 aplicaciones, que además permite conectarse a internet y que a junio pasado había vendido 20,2 millones de equipos en el mundo como el iPhone 4?

¡Claro que se está perdiendo un genio! Y no solo es una baja para Apple. Su ausencia la sentirá el mercado de la tecnología en general. ¿O no tiene Jobs corriendo a los ingenieros de Motorola, Samsumg y Toshiba, tratando de mejorar la oferta del iPad 2, la tablet que presentó el pasado 3 de marzo en una de sus últimas apariciones públicas?

A Steve Jobs, que creció como hijo adoptado y nunca terminó una carrera profesional, tampoco le gustaba aparecer en público, aunque tuvo que hacerlo muchas veces. El alcance de sus desarrollos lo obligaba a explicárselo al resto de los mortales. "Este es el resultado de juntar una computadora personal con un iPad: un equipo delgado y muy ligero, para llevar a cualquier lado", dijo al lanzar el MacBook Air, en octubre del año pasado.

Desde 1976, cuando presentó el Apple I,? el primer ordenador personal creado junto a su socio Steve Wozniak -que impactó pero que nunca se vendió mucho por falta de recursos para replicarlo-, siempre fue un dinamizador de cada una de las industrias en las que trabajó: las computadoras personales, las películas animadas, la música, los teléfonos, los computadores tablet y la edición digital.

Para llegar a la cima que ahora deja, también requirió ser un hábil y astuto negociador. En 1986, tras abandonar Apple, compró por diez millones de dólares la empresa The Graphics Group, que luego convirtió en Pixar, la productora de la exitosa Toy Story, que en 1995 ganó un Premio Óscar y marcó récord en taquilla. Pixar fue vendida luego a Walt Disney, por 7.400 millones de dólares, más una participación accionaria de 7 por ciento en la sociedad Walt Disney, que ubica hoy a Jobs como el mayor socio independiente de esa megaindustria del entretenimiento.

Para la revista Forbes, es uno de los 110 personajes más ricos del mundo, con una fortuna de 8.300 millones de dólares, muy similar a la de Julio Mario Santo Domingo. Pero el dinero nunca fue su obsesión, porque siempre lo tuvo a pesar de haber sido criado en una familia de clase media. En 1982, a sus 27 años, ya era considerado el millonario más joven de la época. Curiosamente, a pesar de tener todos los millones y la fama encima, este genio nunca ha abandonado su tradicional y simple pinta de saco oscuro de cuello alto, jeans y tenis.

Otro momento histórico en el que se plasma su habilidad para los negocios y la creatividad se dio entre 1986 y 1997, lapso en el que se apartó de Apple por diferencias con sus socios. En esos años fundó, con siete millones de dólares, la firma Next Computer, que además del hardware también vendía el sistema operativo y el software a los usuarios. En diciembre de 1996 firmó su regreso a Apple, tras venderles Next por 400 millones de dólares, con la finalidad de actualizar el viejo sistema de los Macintosh, otra de sus creaciones, que se encontraba estancado en ventas y desarrollo. Dos años después, con el control absoluto de la estrategia y la política de la compañía, se autoproclamó el iDirector ejecutivo permanente de Apple.

Casi todo lo hizo bien, incluida la forma como planificó su retiro. No es cierto que no haya preparado a un sucesor ni que Apple no vaya a tambalear cuando el mercado asuma su ausencia. Desde los primeros síntomas de su enfermedad del páncreas, en 2004, cuando tuvo que retirarse un par de meses para adelantar una cirugía, delegó sus funciones como CEO a Tim Cook, el mismo experto en operaciones que por 13 años ha sido su mano derecha y a quien la semana pasada le cedió su lugar en el trono.

Además, Jobs nunca se irá del todo. "Estoy seguro de que los mejores días de Apple están por venir", recalcó en su carta de despedida. Y en eso coinciden los analistas del mercado. La consultora JP Morgan, en una nota de investigación enviada a sus clientes tras conocer la partida de Jobs, señaló que "si bien la noticia puede pesar sobre las acciones en el corto plazo, el modelo de negocio de la compañía está hecho para durar, porque se apoya en un estilo de vivir la tecnología que otros rivales aún tienen que desafiar".

Otro sondeo hecho por CNN entre reconocidos analistas financieros mostró una evidente confianza hacia el buen devenir que le espera a Apple sin su hombre estrella. El reto ahora es para Tim Cook, quien debe mantener la buena racha financiera de la compañía y ser capaz de seguir innovando y sorprendiendo a los consumidores. Aunque nadie pone en duda sus capacidades, pues ya ha demostrado su nivel de liderazgo, estar a la altura del 'gran hermano' no será sencillo.

Quienes están esperando en Cook a un genio del tamaño de Jobs corren el riesgo de quedarse así. Difícilmente va a suceder, aunque conoce el camino para lograrlo. Como agregó Parsons en otro de sus trinos de la semana pasada, solo resta agradecer a Jobs: "Sin ti, todo habría sido feo, difícil y aburrido", escribió. Los admiradores de los aparatos marcados con el logo de la manzana mordida siempre lo extrañarán, porque su labor fue filantrópica más que tecnológica. Bien lo dijo la revista The Economist cuando analizó el adiós del genio: "Para trabajar en favor de la sociedad no se necesitan grandes donaciones a causas sociales. Jobs es el hombre más caritativo del planeta. En lugar de centrarse en aportes para matar mosquitos en África, enfocó su trabajo para mejorar de forma masiva la calidad de vida del hombre, gracias a todos sus inventos".
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