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| 4/4/2004 12:00:00 AM

Adrenalina pura

Los mercados de valores del país mueven más de tres billones de pesos diarios. Una parte la manejan los corredores de bolsa, una profesión que ha cambiado en los últimos años.

Cuando el reloj marca las 8 de la mañana comienza la jornada de los corredores de Interbolsa, la firma comisionista más grande del país. A esa hora abren los mercados de valores en Colombia. En un inmenso salón lleno de computadores y teléfonos empiezan a escucharse conversaciones que parecen

estar en clave. "Compro 6.000 millones de pesos en abriles" o "vendo uverres -UVR- al 06", son algunas de las frases que sueltan los corredores. El ruido de los teléfonos y el de las pantallas, que suenan cada vez que se realiza una operación, sube a medida que avanza la jornada.

En esa sala se mueve diariamente un promedio de un billón de pesos, en 1.500 operaciones. A diferencia de lo que ocurría hace 10 años, cuando los corredores sólo podían invertir el dinero de sus clientes a cambio de una comisión, en Interbolsa el negocio es mover su propio dinero. El negocio de la 'posición propia', que el gobierno autorizó a los comisionistas en 1996, le ha permitido a esta firma multiplicar sus utilidades por 40 en los últimos siete años. A él se dedican 65 de los 80 corredores que trabajan en esta firma y en él se generan ocho de cada 10 pesos de sus ingresos.

El trabajo consiste en apostarles a las 'movidas' del mercado, especialmente al de deuda pública (TES). Con base en la percepción que los corredores tengan del mercado -o "feeling", como ellos dicen- y en el análisis que hagan del comportamiento de las tasas de interés o del dólar, deciden qué comprar o vender cada mañana. El objetivo, más allá de sofisticaciones financieras, no es otro que comprar barato para vender caro.

Por ejemplo, aquel que compra 6.000 millones de pesos en "abriles", que en la jerga bursátil son TES que vencen en abril de 2012, espera que el precio de estos papeles suba. Si esto ocurre podría venderlos más tarde y hacer una utilidad. Pero el riesgo de perder siempre está presente y, como sucedió en agosto de 2002, de no ser bien manejado puede incluso comprometer el futuro de una firma comisionista. Ese mes, los TES cayeron de precio a un ritmo nunca antes visto. Frente a la caída, a quienes tenían este tipo de papeles en su portafolio les quedaban dos opciones: venderlos y sufrir las pérdidas o esperar a que los precios se recuperaran. El golpe para muchos corredores fue fatal. Por cada 1.000millones de pesos invertidos en estos papeles, perdieron 282 millones de pesos.

El manejo adecuado del riesgo es por lo tanto la clave del éxito para un comisionista. Interbolsa tiene, por ejemplo, un departamento dedicado a medirlo y a fijar los parámetros dentro de los cuales se pueden mover los corredores a la hora de hacer sus negocios.

El ruido en la sala de operaciones es un indicador de si una jugada salió bien o mal. Cuando el silencio reina, generalmente es porque el mercado se movió en una dirección opuesta a la esperada. Deben entonces soportar pérdidas que no sólo afectan a la firma sino que también golpean su propio bolsillo.

Cada corredor actúa como una empresa independiente, en la que se comparten las ganancias pero también las pérdidas. Tienen un cupo límite para hacer operaciones por cuenta propia, que va de 1.000 a 60.000 millones de pesos, dependiendo de los años de experiencia de cada quien, los resultados que haya obtenido antes y el respaldo económico que demuestre. Este respaldo se define en función de las ganancias que la persona lleve acumuladas y, en ocasiones, de los activos que tenga bajo su nombre -como carros o apartamentos.

Pero tanto estrés tiene su recompensa. El sueldo básico de un corredor es de 4.700.000, que es el salario mínimo integral. Las comisiones, en las que está el grueso de los ingresos, empiezan a facturarse cuando hacen utilidades superiores a los 15 ó 20 millones de pesos. De ahí tienen que restar los costos variables de su trabajo, por ejemplo, el uso de pantallas de Bloomberg -donde aparece toda la información de los mercados financieros- o los almuerzos con los clientes.

Después de quitarle todos esos gastos, el excedente se reparte entre el corredor y la firma. El primero se queda con el 30 ó 40 por ciento y la compañía, con el resto. En promedio, un corredor gana 15 millones de pesos mensuales, pero esta cifra puede subir hasta 200 millones de pesos.

Cada día, el negocio de los comisionistas de bolsa se hace más complejo. Ha evolucionado con el crecimiento acelerado del mercado de papeles de deuda pública -que hoy participa con más del 80 por ciento de las transacciones bursátiles- y con las ganas de los corredores de innovar.

Este recorrido, sin embargo, no ha estado exento de problemas. Algunas firmas debieron salir del mercado por actuaciones que ponían en peligro la plata de sus clientes. Aunque todavía existen vacíos, la legislación en esta materia y la vigilancia de las autoridades poco a poco se han ido adecuando al desarrollo de los mercados de valores. Las sanciones que impuso, por ejemplo, la Superintendencia de Valores el año pasado han mandado mensajes a los corredores de bolsa para que se esfuercen por garantizar la transparencia en el mercado y ayudar así a que éste siga evolucionando.
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