Viernes, 9 de diciembre de 2016

| 2015/08/29 22:00

¿Habrá reforma tributaria para el campo?

Dirigentes del campo piden una reforma tributaria que estimule el agro. Sin embargo, sus propuestas chocan con la dura realidad fiscal del país.

Los resultados del censo Nacional Agropecuario, que confirman la enorme pobreza que existe en el campo y la desigualdad que hay con la ciudad, han dejado en claro que es necesario acelerar una gran reforma rural, pero también que se necesitan medidas, por la vía de la tributación, que mejoren la productividad y rentabilidad de los negocios agropecuarios.

Los gremios del sector sostienen que para tener un campo más competitivo, que de paso asegure la paz en el posconflicto, se necesitan incentivos fiscales, en otras palabras una reforma tributaria para el campo.

En el foro ‘Agro competitivo, ¿qué reforma tributaria necesita?’, organizado por SEMANA y Fenavi, se discutieron las propuestas del sector.

Según la exministra de Agricultura Cecilia López, el censo agropecuario corroboró que en los últimos 45 años lo que hubo en Colombia fue una contrarreforma agraria que llevó a que la agricultura familiar quedara arrinconada. “Es muy notorio el crecimiento de la gran empresa rural sobre la empresa rural familiar y esto se ve reflejado en la disminución en la participación de los campesinos en cultivos. Para esto tenemos que crear una reforma agraria que pueda redistribuir la producción del campo”, afirmó López.

Para salir de la postración, los dirigentes del agro creen que es necesaria una política de Estado para el sector. El presidente de Fenavi, Andrés Valencia, por ejemplo, señala que más que medidas asistencialistas, el agro requiere incentivos fiscales porque la tasa de tributación es muy alta. “Pedimos un esquema tributario que no sea lesivo para el campo, dado el rol que va a jugar en el posconflicto”, afirma. Entre las peticiones están tarifas diferenciales de renta y no gravar los productos básicos de la canasta familiar.

Gremios como la Asociación Colombiana de Porcicultores comparten las propuestas. Su presidente, Carlos Alberto Maya, dice que si se le pone IVA a los productos básicos de la canasta familiar, como han planteado varios analistas, se le daría una estocada a su sector que, afirma, ha hecho un gran esfuerzo para duplicar la producción y formalizarse.

Roberto Bruce, director de la Oficina Jurídica de Fedegán, sostiene que el campo y la ciudad no pueden tener el mismo sistema impositivo. “Hay que reducir la carga tributaria a productores agropecuarios para que el campo no siga ahogado bajo el régimen fiscal”. El dirigente llama la atención sobre los avalúos catastrales y el pago del impuesto predial en el agro, y recalca que estos se deben determinar según la rentabilidad y productividad de los terrenos. La revisión de los avalúos catastrales en el sector rural, que muchos economistas consideran urgente, es un debate duro de dar en Colombia. Por ahora, el tema hace parte del estudio que realiza la misión de expertos.

Para el economista Aurelio Suárez, a la hora de pensar en normas tributarias a través de una reforma estructural hay que discriminar la economía agrícola de consumo, de la familiar y la industrial. “Se deben crear normativas diferentes para cada una de ellas, teniendo en cuenta sus necesidades”.

El gobierno acepta que hay que acelerar medidas para el campo. El viceministro de Agricultura, Hernán Román, reconoce que es hora de hablar de una reforma dado el avance de las conversaciones en La Habana. Entre los temas que harán parte de la discusión están un fondo de tierras para la paz, acceso a la tierra y políticas para absorber a la población desplazada.

El asunto es que cualquier propuesta que tenga implicaciones fiscales se enfrenta a una cruda y compleja realidad. Como se dice popularmente, el palo no está para cucharas. El director de Fedesarrollo, Leonardo Villar, quien también hace parte de la Misión de Expertos, es escéptico sobre posibles beneficios fiscales para el campo, como piden algunos. Recuerda que el agro tiene una tasa efectiva de tributación del 5,5 por ciento, la más baja comparada con otros sectores. “No es fácil bajar impuestos en las actuales circunstancias fiscales porque hay una necesidad de recursos enorme, incluso si se recortan los gastos”, dijo.

El director de Fedesarrollo sostiene que para mejorar en temas de equidad tributaria y beneficiar a la pequeña empresa del campo, los de mayores ingresos tienen que pagar más, y así la economía del país tendrá cuentas claras.

En conclusión, muchas de las propuestas tributarias de los dirigentes del campo chocan con la realidad de que la plata es muy escasa. El sector agropecuario fue uno de los que resultó más castigado con el recorte presupuestal para el próximo año. Habrá que hacer maromas, porque lo cierto es que si el país quiere consolidar la paz en el posconflicto, tiene que apostarle a lo rural.

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