Jueves, 8 de diciembre de 2016

| 2008/12/23 00:00

A.Latina y la fuga de capitales

A.Latina y la fuga de capitales
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BBC

La crisis económica global ha agravado un problema endémico en América Latina: la fuga de capitales.

Hoy Brasil, Mexico, Argentina y Venezuela son los países más afectados.

En Brasil el Banco Central estima que unos US$13 mil millones dejaron el país desde el comienzo de la crisis.

Según cálculos privados, más de US$20 mil millones se fueron de Argentina, unos US$19 mil millones de Venezuela, mientras que el Banco Central de Mexico calcula que US$19 mil millones dejaron sus fronteras entre enero y septiembre.

Según Enrique Alvarez, encargado de América Latina, de IDEA, una consultora internacional de inversiones y mercados, los perfiles de estos países son diferentes.

"En Brasil y México se ve con claridad el impacto financiero global: el capital que se retira a lugares considerados más seguros. En Argentina y Venezuela se trata más de capitales nacionales que dejan el país por un clima de incertidumbre", indicó a BBC mundo.

El agujero negro

La compleja ingeniería financiera internacional montada en las últimas dos décadas ha ayudado a este proceso.

El mercado mundial de uno de los más sofisticados instrumentos financieros, los derivativos, es de US$480 millones de millones, 12 veces más que el valor de toda la economía mundial.

América Latina no permanece ajena a los vaivenes de este gran casino financiero.

"En momentos de crisis, siempre se observa esta huida del capital hacia refugios más seguros, debido a la menor confianza que inspiran los mercados emergentes", indicó a BBC mundo Carlos Caicedo analista de riesgo político de la firma "Exclusive análisis" de Londres.

La pregunta es qué tanto tiene que preocupar este fenómeno a América Latina.

Los analistas coinciden en que la región está mejor preparada para resistir estos embates financieros internacionales que en otras épocas.

"En el pasado la fuga de capitales sucedía por serias deficiencias estructurales macroeconómicas, como la inflación o el deficit fiscal. El problema hoy es más de compañías estadounidenses o europeas que tienen que repatriar capitales para pagar deudas", señaló a BBC mundo Alejandro Chacoff, especialista en América Latina de "Control Risk", una calificadora de riesgo político con sede en Londres.

Pero la fuga de capitales afecta directamente una herramienta fundamental de la economía como es el tipo de cambio.
 
El color del dinero

La demanda de moneda internacional para efectuar giros al exterior ejerce una fuerte presión sobre el valor de la moneda local, allanando el camino a devaluaciones con el consiguiente encarecimiento de las importaciones y abaratamiento de las exportaciones.

En Brasil se calcula que en octubre US$7 mil millones salieron del país.

El impacto se hizo sentir en el valor del Real que sufrió una devaluación del 40%.

En Argentina, las principales Cámaras Empresarias pusieron el grito en el cielo y demandaron al gobierno de Cristina Fernández de Kirchner que efectuara una mega devaluación para no perder competitividad ante el vecino y el mundo.

"El peligro es que los países entren en una competencia para devaluar su moneda y compensar el impacto de la crisis global por medio de la exportación", dijo a BBC mundo Alejandro Izquierdo economista del Banco Interamericano de Desarrollo.

En la década del 30 fue una de las vías favoritas para salir del crack del 29 y se convirtió en una de las causas que condujeron a la Segunda Guerra Mundial.

La combinación de crisis económica global y fuga de capitales crea un escenario ideal para disparar una guerra de devaluaciones.

El peligro para bloques comerciales como el Mercosur es claro.

Reacción de los gobiernos

En la conferencia de finanzas de los G20 en Sao Paulo en noviembre, el ministro de Hacienda de Brasil Guido Mantega indicó que los países ricos debían adoptar medidas para frenar este drenaje de divisas.

"Queremos que nos ayuden a colocar más crédito para revertir esta salida de capital", indicó Mantega.

Por su parte Argentina resistió hasta el momento la demanda de una mega devaluación y anunció un polémico programa de repatriación de capitales mediante una serie de exenciones impositivas.

El control de capital especulativo que ha regido en países como Chile y Argentina es otro de los caminos para evitar quedar expuestos a estos violentos cimbronazos que produce la salida de capitales de corta duración.

Pero mientras no haya una nueva arquitectura financiera global, América Latina seguirá vulnerable a los vaivenes de los flujos monetarios internacionales, aunque más no sea por el devastador impacto que pueden tener en la llamada economía real.

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