Domingo, 11 de diciembre de 2016

| 2015/10/14 04:00

Alejandro Santo Domingo, el empresario del momento

Tras la venta de SABMiller a la multinacional cervecera AB InBev, la familia Santo Domingo puede ostentar el título de una de las 50 más ricas del mundo.

Alejandro Santo Domingo y su primo Carlos Pérez Dávila son los representantes del grupo familiar en SABMiller. Foto: Archivo particular.

Alejandro Santo Domingo es la cabeza visible del grupo colombiano. A sus 38 años, con una fortuna familiar estimada en 16.000 millones de dólares, el empresario entró en el puesto 50 de la lista de multimillonarios de Bloomberg, portal estadounidense especializado en finanzas.

Pero también está catalogado como el tercer latinoamericano más rico después del mexicano Carlos Slim y del suizo-brasilero Jorge Paulo Lemann, uno de los principales accionistas de AB InBev, la gigante cervecera que está comprando SABMiller.

Esta última, en donde tiene el 14 % de las acciones, le habría permitido recibir a su grupo más de 1,5 mil millones de dólares en dividendos desde el 2005.

¿Cómo fue la negociación?

Aunque hace años la fusión de los dos gigantes cerveceros era una posibilidad, el proceso de adquisición empezó hace un mes, cuando los precios de las acciones de ambas compañías subieron como espuma con el anuncio de una posible oferta de AB InBev. El precio de SABMiller pasó de 75.000 millones de dólares a 90.000 millones en un solo día.

La semana pasada la compañía belgo-brasileña AB InBev realizó tres ofertas para quedarse con la firma de origen surafricano SABMiller. La primera por 38 libras esterlinas por acción, la segunda subió a 40 libras y la tercera, a 42,15 libras. Esta última representaba una oferta de 104.000 millones de dólares por la compañía surafricana.

Sin embargo, las tres fueron rechazadas por SABMiller. Una de las razones de esta decisión fue la oposición de la familia Santo Domingo, que tiene el 14 % de las acciones. El grupo Altria, que tiene cerca del 27 % de la participación, era partidario de cerrar el acuerdo.

Pero el director de AB InBev, Carlos Brito, ya lo había dejado claro: “Sin ellos no hay transacción”, le dijo al diario Financial Times, refiriéndose al grupo Santo Domingo.

El viernes pasado, tras tres ofertas fallidas por el rechazo de SABMiller, la transacción quedó en el aire. Se especulaba que todo era una cuestión de estrategia y que el grupo Santo Domingo estaba a la espera de una mejor propuesta por parte de la cervecera más grande del planeta.

Y así fue. Los negociantes se reunieron tres veces el pasado lunes y la oferta de AB InBev subió progresivamente.

Por la mañana AB InBev presentó una oferta revisada de 43,5 libras por acción (66,5 dólares). Por la tarde, la junta había dado su respuesta: el precio no era suficiente. Pero justo antes de que anocheciera, el brasilero Carlos Brito anunció que subiría la oferta a 44 libras por acción, valorando a SABMiller en unos 106.000 millones de dólares.

Finalmente, la quinta fue la vencida y el martes, los Santo Domingo, representados por Alejandro Santo Domingo y su primo Carlos Pérez Dávila, aceptaron la última oferta de la multinacional cervecera y anunciaron la tercera fusión empresarial más grande de la historia.

¿Qué viene luego?

Si la fusión se concreta, AB InBev seguirá liderando el mundo de la cerveza. Pero ahora, controlará un tercio del mercado global de esta bebida y alrededor de la mitad de los beneficios de la industria.
Estará entre las 10 compañías más grandes del mundo y su precio en bolsa girará alrededor de 275.000 millones de dólares.

Este peso pesado de la cerveza tendrá cerca de 400 marcas en su cartera y superará con creces a Heineken, que era la tercera después de SABMiller.

El diario El País registró que AB InBev maneja 16 cervezas que generan ingresos superiores a 1.000 millones de dólares cada una y que la fusión con la compañía surafricana le  dará el control del 30 % de las ventas de cerveza a nivel global.

Sin embargo, no hay duda de que estas cifras atraerán la atención de las entidades de control antimonopolio. Tanto es así, que el acuerdo entre SABMiller y AB InBev contempla una compensación de 3.000 millones a cargo de esta última en caso de que la fusión no pase la prueba de los entes de control.

Se rumora que para superar el examen de la competencia tendrán que deshacerse de algunas marcas, entre las cuales están MillerCoors en Estados Unidos y CR Snow en China.

Esta transacción es considerada la última etapa de la consolidación de la industria de la cerveza que ha tenido lugar en la última década. Como los Santo Domingo van a recibir una parte en efectivo y una parte en acciones, van a seguir siendo inversionistas importantes del nuevo gigante. El porcentaje obviamente será menor y se calcula alrededor del 5 %, comparado con el 14 % que tenían en SABMiller.

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