Sábado, 21 de enero de 2017

| 1999/07/26 00:00

ALERTA VERDE

El dólar se acerca al techo de la banda y pone en jaque el manejo cambiario del Banco de la <BR>República.

ALERTA VERDE

En el transcurso de la semana anterior el dólar volvió a acercarse al techo de la banda
cambiaria y puso en alerta máxima al Banco de la República, entidad responsable de mantener la
estabilidad de la divisa. Después de un primer semestre tranquilo en materia cambiaria, hoy un número
importante de empresas colombianas, fondos extranjeros y particulares están demandando dólares oficiales y
negros a los niveles más altos de la historia, atemorizados por el riesgo de una devaluación o movidos por la
posibilidad de que ésta les genere grandes utilidades. Así las cosas, el Emisor pondrá a prueba su aguante
para enfrentar los embates de los agentes del mercado.Las razones para que el peso pierda rápidamente
su valor son claras. Los problemas del sector financiero han llevado a que muchos colombianos nerviosos
saquen sus depósitos de las entidades financieras, adquiriendo divisas así sea para ponerlas debajo del
colchón. Prueba de esto es que el dólar negro ha tenido un repunte de más de 100 pesos en solo dos
semanas. Hace un año el descuento al que se cotizaba el dólar negro frente a la tasa representativa del
mercado era del 8 por ciento y hoy es apenas del 4 por ciento. Por otro lado, los agentes suponen que el
Banco de la República no podrá quitarle liquidez al mercado para prevenir que la mayor oferta de pesos se
convierta en un incremento del apetito por dólares, ya que con la situación económica que vive el país
cualquier repunte de la tasa de interés liquidaría a las entidades financieras y del sector real que luchan por
sobrevivir. De la misma forma los fondos extranjeros, conociendo la posibilidad de una reducción de la
calificación de los bonos colombianos y percibiendo que el Emisor está hasta cierto punto maniatado, han
entrado a demandar grandes cantidades de divisas. Finalmente algunas de las empresas que tienen deudas
en dólares no están dispuestas a convertirse en víctimas de una devaluación, prefiriendo pasar sus deudas a
pesos antes que esperar a que la incertidumbre política y económica precipiten lo que ellas consideran
inevitable. A pesar de lo anterior se deben tener en cuenta una serie de factores que le podrían aguar la
fiesta a todos aquellos que le apuestan a la devaluación. En primer lugar, las proyecciones indican que a
diferencia del año anterior _cuando el país perdió reservas internacionales por 1.400 millones de dólares_, este
año se tendrá una acumulación de reservas del orden de 100 a 300 millones de dólares, principalmente por el
desplome de las importaciones. De la misma forma, según los cálculos del banco central, la tasa de cambio
real se encuentra subvalorada en más del 5 por ciento, mientras que antes de la modificación de la banda en
1998 estaba sobrevaluada en un 9 por ciento. Esto hace que cualquier argumento en favor de una
devaluación luzca menos convincente. Lo más importante es aprender de la crisis cambiaria del año
anterior. Los costos de defender la banda fueron enormes, sin que por ello aumentara su credibilidad.
Además la economía hoy se encuentra en una posición mucho más precaria para asumir los costos de
defenderla. Por eso el banco central debe ser proactivo. Si su decisión es mantener la banda, debe ser más
vehemente en sus declaraciones y en sus acciones e irrigar masivamente al mercado de dólares para que los
agentes de la economía entiendan que existe toda la convicción del mundo de defenderla. Por el contrario, es
posible que lo deseable sea devaluar hoy para no desperdiciar tiempo, esfuerzo y reservas. Después de
todo, como lo ha demostrado el caso del Brasil, una devaluación, por grande que sea, no es el fin del
mundo.

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