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| 8/12/2006 12:00:00 AM

Algo huele mal

SEMANA destapa un posible caso de filtración de información privilegiada en el mercado accionario. ¿Qué está pasando en el corazón de la Bolsa?

Cuando un marido llega tarde a su casa una noche cada dos años, puede encontrar fácilmente una disculpa, sea cual sea la causa de su demora. Pero si desaparece todo un fin de semana o insiste en llegar tarde al hogar por más de una semana, la explicación tiene que ser contundente. La evidencia de un comportamiento anómalo exige razones claras y amplias.

Esto es lo que pasó en el mercado de valores con la acción de Interbolsa, la firma comisionista más grande de Colombia. Cinco días antes de que se anunciara públicamente su intención de fusionarse con el segundo puesto de Bolsa más grande del país, la firma Inversionistas de Colombia, la acción de Interbolsa tuvo un comportamiento sui generis, que se vio reflejado en tres cosas: el precio de la acción, el volumen diario transado y los montos de las operaciones que se realizaron en ese tiempo.

La acción de Interbolsa pasó de 2.030 pesos en la apertura del viernes 28 de julio, a 2.970 pesos al cierre del viernes 4 de agosto, cuando se publicó la noticia de la fusión en la página de la Superfinanciera, a las 12:58 de la tarde. Es decir, la acción de Interbolsa rentó 46,31 por ciento en sólo cinco días. En el mismo período, la valorización promedio de las acciones del Índice General de la Bolsa (Igbc) fue de apenas 4,46 por ciento. En volumen, también hay indicios de actividad inusitada. Una semana antes del anuncio de fusión con Inversionistas de Colombia, se movían en promedio un millón de acciones diarias de Interbolsa. El día de la fusión, antes de hacerse pública (que fue dos minutos antes de que cerrara la Bolsa) se llegaron a mover más de nueve millones de acciones de Interbolsa. Se trata de un crecimiento del 800 por ciento en el volumen de acciones transado diariamente. Un movimiento raro para una acción, que tradicionalmente ha sido de baja bursatilidad, es decir, que poco se mueve.

Igualmente, durante esa semana se hicieron transacciones diarias hasta por 25.000 millones de pesos, cuando el promedio histórico de operaciones apenas si llegaba a los 1.000 millones de pesos diarios.

Ante semejantes hechos, la pregunta que surge es obvia: ¿alguien en el mercado tenía conocimiento previo de esta operación e hizo mal uso de información privilegiada comprando acciones de Interbolsa en los últimos días, a sabiendas que un anuncio de fusión de esta compañía con otra de las más grandes firmas de Bolsa implicaría una alta rentabilidad?

Antecedentes

La sensibilidad que hay frente al tema no es gratuita. El uso de información privilegiada es castigado por el mercado y la ley, simplemente porque es un engaño, un tumbado, para ser más claros. Si alguien tiene información privilegiada y hace uso de ella con el fin de comprar acciones en la Bolsa ante la perspectiva de que el valor suba una vez se haga pública, se está enriqueciendo a costillas de la ignorancia de los que venden.

Quizás uno de los casos más publicitados en el mundo respecto a este tema es el de Martha Stewart, estrella de la televisión estadounidense. Stewart fue condenada por la venta de 4.000 acciones de la empresa biotecnológica ImClone, justo un día antes de que su precio se hundiera debido a que uno de sus fármacos no pasó los exámenes necesarios para su venta. Eso es hacer uso de información privilegiada: vender o comprar títulos valores, según el caso, a gente inocente que no sabe qué va a pasar después.

En el país son muy pocos los casos documentados por el uso de información privilegiada en el mercado de valores. El más sonado fue el de la filtración de la cifra de inflación del Dane en septiembre de 2003. En ese entonces, funcionarios del Dane filtraron el dato a un comisionista de Bolsa quien, ni corto ni perezoso, se lo vendió a algunas entidades del sector financiero. Si alguien conoce esa información antes de que sea pública, puede ganar mucha plata comprando en la Bolsa los Títulos de Tesorería (TES) que se sabe van a subir, o vendiendo los que se prevé que van a bajar. El rector del Mercado de Valores de Colombia, Mauricio Rosillo, expulsó de la Bolsa y sancionó a los comisionistas que querían lucrarse con esta movida. Este ha sido el único fallo sobre este caso, a pesar de que el tema está en la Fiscalía y en la Procuraduría desde hace varios meses.

El segundo caso ocurrió en agosto de 2004, cuando Philip Morris International anunció que iba a comprar la tabacalera colombiana Coltabaco. Dos días antes de que la oferta fuera oficializada, las transacciones se dispararon y el valor de la acción aumentó 40 por ciento. El caso pasó a ser investigado por la Fiscalía y por las entidades de vigilancia respectivas, pero, al parecer, la investigación quedó en el aire: no hay ningún fallo al respecto.

¿Se está ahora ante un nuevo caso de filtración de información privilegiada?

El negocio

Durante la semana previa al anuncio de integración, los rumores sobre la posibilidad de un gran negocio entre Interbolsa y otro inversionista crecían. Hasta se llegó a hablar de que un actor grande del mercado accionario mundial llegaría al país para integrarse con la firma, que es hoy la más grande de Colombia en este sector.

El 4 de agosto terminó la incertidumbre, al anunciarse un proyecto de integración con Inversionistas de Colombia, operación con la que surge una compañía que tendrá un patrimonio superior a los 240.000 millones de pesos. Es lógico que sí había un motivo para que alguien se le midiera a especular con este papel. Sin embargo, los grandes casos de especulación han durado meses, como en Bavaria, y allí muchos se reventaron, porque terminaron comprando acciones a un precio más caro que al que pudieron venderlas finalmente. Pero en el caso de Interbolsa, la movida fue de apenas cinco días y quien haya comprado acciones iba a la fija, porque adquiría una acción que venía de abajo, y, si sabía de antemano la fecha que el negocio se iba a dar, las posibilidades de valorización eran inmensas.

Agentes del mercado que pidieron no ser identificados señalan que es claro que alguien sabía que el negocio se cerraría el 4 de agosto. Ese día se realizaron 515 operaciones con la acción de Interbolsa, es decir, una cada 28 segundos. Un ritmo frenético. Al final del día, se negociaron 26.700 millones de pesos, el primer récord de este papel en los últimos meses. Y la última transacción se dio a las 12:58 de la tarde, justo en el momento en que se hacía oficial el anuncio sobre la integración. El martes siguiente, luego de la posesión presidencial, los negocios superaron los 37.000 millones de pesos, más de 680 operaciones en la jornada. "Alguien le sacó provecho a esto", insistió otro agente del mercado.

El superintendente financiero, Augusto Acosta, le aseguró a SEMANA que la Superintendencia va a mirar con lupa toda la negociación entre Interbolsa e Inversionistas de Colombia, como parte del proceso de aprobación del negocio, etapa que apenas empieza. Por esta razón, se abstuvo de hacer algún pronunciamiento sobre el precio de la acción. Igualmente, se espera que el ente autorregulador del Mercado de Valores también revise el tema.

Para uno de los principales accionistas de Interbolsa, Tomás Jaramillo, sí puede haber razones de mercado que expliquen parte del alza. Por ejemplo, el repunte en los precios de los TES durante las últimas jornadas impulsó fuertemente las utilidades de la firma, porque estos papeles forman parte primordial de su activo. Además, dijo Jaramillo, esta acción venía de capa de caída, pues, antes de la crisis de junio, estaba por encima de los 20.000 pesos y quedó en menos de 2.000 pesos.

Jaramillo reconoce que la misma firma negoció acciones durante las cinco jornadas previas al anuncio de fusión, pero apenas el 10 por ciento del monto que se movió por esos días. Pero descartó que la compañía tuviera algo que ver con alguna irregularidad en el manejo de la información, si en realidad la hubo.

El resto de negociaciones no se sabe quién las hizo, pues en total hay casi 2.500 personas que tienen en su portafolio esa acción. Hoy la participación mayoritaria de Interbolsa está en manos de Víctor Maldonado, Rodrigo y Tomás Jaramillo, y Juan Carlos Ortiz. "Estuvimos siguiendo el mercado y no entendíamos quién compraba ni por qué, pues hasta ese momento no había negocio aún", explicó Jaramillo.

El asunto es que la sospecha a veces le puede hacer mucho daño al mercado. La existencia de dudas sobre ciertas operaciones puede hacer perder la confianza entre los inversionistas, que es uno de los principales activos en este negocio. Y ya hay una investigación de la de la Superintendencia para aclarar si hubo manipulación del mercado durante la crisis accionaria de junio pasado. Acosta le dijo a SEMANA que los implicados ya fueron notificados y ahora se inicia un largo proceso que podría durar hasta un año.

También es evidente que la tarea de investigación en estos casos es muy difícil. Distinguir entre qué son rumores del mercado y qué es realmente información privilegiada es un asunto para Sherlock Holmes. Sin embargo, para eso están la Superintendencia y el ente autorregulador del mercado. Que la tarea sea difícil no debe ser obstáculo para que no se pongan sobre el tapete aquellos casos en los que las evidencias son contundentes. Muy probablemente, si se logra conocer la verdad, tal vez el feliz matrimonio entre los inversionistas y las acciones se alargue más, para bien de la Bolsa y de la economía.

Con buenas reglas del juego, transparencia y vigilancia permanente, no sólo por parte de las autoridades, sino también de los medios de comunicación y los inversionistas, existen muy pocas probabilidades de que algún marido quiera perderse siquiera una noche. Porque en cualquier caso, es mejor tener las cuentas claras y el chocolate espeso.
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