Jueves, 19 de enero de 2017

| 1996/05/27 00:00

APERTURA HACIA AFUERA

EL DESEMPEÑO RECIENTE DE LAS EXPORTACIONES DEMUESTRA QUE LA APERTURA NO SOLO SIRVE PARA IMPORTAR. PERO LAS AMENAZAS PARA LOS PRODUCTOS COLOMBIANOS NO SON POCAS

APERTURA HACIA AFUERA

Desde que se aceleró la apertura en Colombia en 1991, el sector externo se convirtió en el patito feo de la economía. Mientras la producción y el empleo evolucionaban satisfactoriamente, las relaciones comerciales con el resto del mundo iban de mal en peor: invasión de importaciones, estancamiento de las exportaciones y una tasa de cambio que no ayudaba para nada. Pero como no hay mal que dure 100 años, con el tiempo las dificultades han ido cediendo y ahora el comercio exterior ya no es el peor de la clase.Y es que, si bien no hay que exagerar las celebraciones, el panorama externo ha ido enderezando el caminado. El primer alivio vino por el lado de la tasa de cambio. Durante varios años la inflación creció más que el valor del dólar, haciendo que importar fuera cada vez más barato y exportar cada vez más difícil. Para fortuna de muchos esa tendencia cambió el año pasado, cuando la devaluación fue mayor que la inflación y el peso se devaluó 6 por ciento en términos reales. El empujoncito de la devaluación les ayudó bastante a las exportaciones, que aumentaron 16 por ciento en 1995, y 22 por ciento si se excluye el café, que tuvo un mal año (ver gráfico). Con ese desempeño exportador la economía también empezó a tener las esperanzas de un respiro en uno de los temas más preocupantes de los últimos años: el déficit comercial. En 1995, por primera vez después de tres años, las exportaciones aumentaron a un ritmo mayor que las importaciones, y si bien el desequilibrio comercial sigue siendo bastante grande, por lo menos la tendencia a que siga creciendo se está neutralizando.Pero detrás de las grandes cifras ha estado sucediendo algo muy importante para el aparato productivo nacional, y es el buen comportamiento de las exportaciones de productos industriales. Para nadie es un secreto que uno de los grandes temores que trajo consigo la apertura fue el que, con la exposición a la competencia internacional, la economía colombiana terminara produciendo y exportando sólo productos agrícolas y mineros. Por fortuna por el momento ese riesgo no aparece en el horizonte: las exportaciones industriales crecieron el año anterior 24 por ciento, ocho puntos por encima del crecimiento del total de las ventas al exterior (ver gráfico).Eso no es cualquier gracia. Como dijo a SEMANA un analista económico, "las exportaciones industriales son las que más ayudan a generar empleo y valor agregado, y las que más contribuyen a mejorar la distribución del ingreso". Ese sorprendente dinamismo de las ventas de los productos industriales al exterior se debe en gran parte a uno de los procesos que acompañó la apertura económica en el pasado: la integración regional. Y es que la participación en las exportaciones industriales de los países con los cuales Colombia ha suscrito acuerdos comerciales creció de 30 por ciento en 1991 a 50 por ciento el año pasado. A pesar del buen desempeño reciente, las amenazas que el comercio exterior colombiano tiene que sortear no son pocas. Por ejemplo, mientras los empresarios siguen en vilo ante la posibilidad de que Estados Unidos le imponga sanciones comerciales a Colombia por cuenta de la descertificación, todavía están por verse los efectos del ajuste de la economía venezolana sobre los flujos comerciales entre los dos países. Pero como dijo un empresario a SEMANA: "Hace cuatro años la discusión era si el país sobreviviría al lanzarse al mar de la apertura. Ahora se trata de trabajar en mejorar la estrategia de navegación en las aguas del comercio internacional".

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