| 2013/12/21 03:00

Un buen año para la economía

Este 2013 termina con los niveles más bajos de desempleo, inflación y un crecimiento mayor al de muchos países en América.

Mauricio Cárdenas, ministro de Hacienda y u Luis Felipe Henao, ministro de Vivienda.

Los colombianos se irán a disfrutar de las fiestas navideñas y de fin de año con buenas noticias en el campo económico. Los principales indicadores con los que cierra 2013 son muy positivos y algunos de ellos son incluso históricos para el país. 

Puede decirse que el año –que comenzó con bastante incertidumbre y con preocupaciones por el panorama económico internacional– termina despejado y con alentadoras perspectivas para 2014.
Con este cierre, el gobierno está feliz y pasando cuenta de cobro porque durante 2013 recibió bastante palo de muchos analistas que pronosticaron un año más regular que bueno.

El dato más sorprendente se conoció la semana pasada, cuando el Dane divulgó los resultados del Producto Interno Bruto (PIB) para el tercer trimestre del año. La economía se expandió en un 5,1 por ciento, una cifra muy superior a la que esperaba el consenso de los analistas. Es, además, la economía que más está creciendo en América Latina, superando a los socios de la Alianza del Pacífico, Chile, Perú y México. A su vez, el país ocupa el puesto 15 –en crecimiento– en una muestra de 75 naciones. 

Otra variable que tiene al gobierno de fiesta es el empleo. En octubre se alcanzó una tasa del 7,8 por ciento para el ámbito nacional, algo que no esperaban ni los más optimistas. Esta es la más baja desde que se hacen estadísticas mensuales sobre el mercado laboral. A escala urbana, es decir en las 13 principales ciudades, la tasa está en el 8,7 por ciento, la más baja desde 1995.

Hay otro indicador que es clave en materia económica y que termina el año en niveles históricos. Se trata de la tasa de inversión, es decir el porcentaje del PIB que el país reinvierte. Esta llegó al 28,4 por ciento, la más alta en medio siglo y la segunda en la región.

Por su parte, el flujo de inversión Extranjera Directa (IED) ascendió al 30 de noviembre a 15.171 millones de dólares, de los cuales poco más de 12.000 millones fueron al sector de minería y petróleo. El abanico de buenas cifras macro lo cierran la inflación, que se encuentra en el nivel más bajo en décadas, y el dólar, que alzó vuelo y está por encima de los 1.940 pesos, algo que les da tranquilidad a los empresarios exportadores. 

El ministro de Hacienda, Mauricio Cárdenas Santamaría, saca pecho con estas cifras y afirma que Colombia no es solo cabeza de grupo en el Mundial de Fútbol de Brasil, sino en materia económica. “Suena exagerado decirlo, pero somos el país que más crece, más empleo genera, más atrae inversión y con la menor inflación”, afirma.

Esta posición macroeconómica tan sólida es lo que explica que durante el presente año las tres más importantes agencias de riesgos –Fitch, Moody’s y Standard & Poor’s– hayan aumentado la calificación para Colombia. Cabe recordar que el país regresó al grado de inversión en 2011.

Dónde está la bolita
Hay varios elementos para destacar dentro del buen desempeño económico. El primero tiene que ver con un crecimiento más homogéneo. El país venía registrando un desbalance preocupante en favor de una sola actividad –la minero-energética– y en detrimento de otras. Ahora se observa un crecimiento más equilibrado.

El PIB comenzó a ser jalonado por la construcción, que creció el 21,3 por ciento en su conjunto. Esto es el resultado de las obras civiles, que variaron el 18,6 por ciento, y de edificaciones, con un 24,8 por ciento. Lo que se está mostrando es que comenzaron a dar frutos las políticas públicas, tanto el programa de las 100.000 viviendas gratis como el subsidio a la tasa de interés que ha dinamizado el crédito de vivienda. El ministro de vivienda, Luis Felipe Henao, ya pasó factura de cobro.

“Somos el sector que está jalonando la economía, multiplicamos por cuatro el crecimiento del PIB”. El cambio de locomotora líder es muy importante porque este es un sector que impulsa muchas otras actividades, como la industria del cemento, del vidrio y otra serie de proveedores.

Al lado de la construcción, sobresale el sector agropecuario. Paradójicamente, en uno de los años más complejos para el campo, marcado por las protestas, los paros, los bajos precios y la débil rentabilidad, la agricultura se ha convertido en la segunda actividad más dinámica. Se expandió el 6,6 por ciento, siendo el café el motor con una tasa del 41,6 por ciento, la segunda mayor registrada desde 2011.

Otro hecho importante para destacar es que la fuerza que está moviendo la economía es interna. El consumo del gobierno está creciendo a tasas del 5,7 por ciento y el de los hogares al 4 por ciento. Los expertos consideran que es una muy buena noticia para el país, sobre todo ahora cuando los vientos que soplen desde el exterior ya no serán de cola, cuando podían impulsar, sino de frente, cuando lo que generan es un freno en el crecimiento. 

Dentro del consumo de las familias sobresalen las compras de bienes durables, que se aceleraron durante el tercer trimestre del año. Según los entendidos, esto tiene que ver con el mejor comportamiento del ingreso y un mayor nivel de confianza.

Un elemento adicional que ha contribuido al mejor desempeño económico es la tasa de cambio, que a principios de año fue un dolor de cabeza para el gobierno, los agricultores y los industriales. El ministro de Hacienda, ayudado principalmente por factores externos, está logrando la meta de llevar el dólar a niveles de 1.950 pesos, en contra de los más escépticos, que lo veían imposible.

La buena noticia para los empresarios es que, con las nuevas circunstancias de la economía mundial, en 2014 la tendencia será más hacia la devaluación del peso que hacia la revaluación. Ya la FED comenzó la semana pasada a retirar liquidez, es decir a mermar la cantidad de dólares en circulación en la economía, lo cual tendrá un impacto importante en el precio del dólar en todo el mundo.

Otra variable macro para destacar es la inflación, que está en el nivel más bajo desde 1955. Aunque a algunos les empieza a inquietar que sea inferior al 2 por ciento, por debajo de la meta del Banco de la República (entre el 2 y el 4 por ciento), otros consideran que no hay riesgos de deflación (inflación negativa) pues el comportamiento de los precios responde más a las presiones de oferta sobre los alimentos, pues hubo muy buen clima para las cosechas. Por otro lado, una inflación muy baja, con crecimiento, podría tener una reducción importante de la pobreza medida por ingresos. 

Pero las buenas noticias no pueden ocultar los retos que tiene el país en materia económica. La industria es el principal. Allí tendrá que estar el foco de atención de las políticas públicas. Algunos ya ven una recuperación en 2014. Fedesarrollo cree que el sector ya habría llegado al punto de quiebre y comenzaría a andar en territorios positivos. 

La confianza industrial, según la encuesta de Fedesarrollo, se ubicó en terreno ligeramente positivo. Por otro lado, el hecho de que las importaciones de bienes de capital para la industria presentaran un crecimiento del 5,8 por ciento en octubre estaría mostrando que la industria estará recuperando su senda de crecimiento en los próximos meses. 

Lo más importante es que 2014 arrancará con la confianza en niveles altos, gracias a las buenas noticias económicas con que está cerrando el presente año. Y esto ya es una ganancia, porque como lo han dichos todos los analistas, el próximo año no habrá vientos de cola impulsando, y la economía dependerá de los motores de internos.

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