Viernes, 20 de enero de 2017

| 1984/12/31 00:00

BALANCEANDO LA BALANZA

Paulatinamente Colombia recupera el equilibrio entre exportaciones e importaciones

BALANCEANDO LA BALANZA

A medida que se agolpan las cifras sobre el pobre desempeño del país en la mayoría de las áreas de la producción, uno de los pocos aspectos que sobresale en forma positiva es el del comportamiento de la parte real del sector externo. El paulatino equilibrio que se ha venido logrando entre las importaciones y exportaciones de bienes, ha alentado las expectativas de aquéllos que han apoyado las medidas adoptadas por el gobierno. Las perspectivas son tales, que desde ya se anticipa un saldo favorable en la balanza comercial a partir de 1985.
Los resultados obtenidos provienen de la combinación de dos factores: la restricción a las importaciones y la promoción de exportaciones. En lo que hace a las primeras, éstas se habían reducido en un 81% hasta septiembre pasado, en comparación a lo sucedido en igual período en 1983. La asignación de un cupo mensual de importaciones igual a los 250 millones de dólares, se ha seguido con relativa firmeza y, para muchos analistas, es en este aspecto que vale la pena destacar lo hecho por la actual administración.
Con todo, no han faltado las críticas por los efectos que tanto el público como algunas industrias han debido soportar. La magnitud del ajuste fue tanta y tan repentina que se originaron confusiones entre los encargados de administrarlo. Tal como lo reconociera un documento del Incomex: "el manejo de la restricción de importaciones ha sido difícil por cuanto el Instituto no contaba con una información suficiente y sistematizada y una organización administrativa y operacional para atender esta nueva forma de trabajo..."
Para solucionar ese problema, el gobierno ha escogido la estrategia de programar las importaciones que se harán el próximo año, de acuerdo con una serie de prioridades y sobre la base de conversaciones con los distintos gremios económicos. De tal manera, tendrán prioridad las materias primas, los bienes intermedios y los repuestos, así como los insumos para bienes exportables. También se incluyen en esa lista las importaciones financiadas y, en especial, las que utilicen recursos de crédito de largo plazo.
Supuestamente, el presupuesto para todo 1985 es de 3.000 millones de dólares. Sin embargo, aunque la cifra es para muchos muy baja, funcionarios oficiales han aceptado la posibilidad de que a la hora de la verdad tenga que ser menor. Las dificultades cambiarias que atraviesa el país, son el principal impedimento para que se restablezca el flujo de productos del exterior en unos niveles normales.
Por lo pronto, es innegable que ciertas áreas de actividad económica se han visto especialmente afectadas por la situación. El renglón comercial es el que más ha sufrido y ciertas industrias se han visto sometidas a demoras en el abastecimiento de materias primas o recursos, con las sabidas consecuencias sobre la producción. Las condiciones actuales han llegado hasta el extremo de fomentar un reverdecer del contrabando técnico. Si en años anteriores los cigarrillos, los licores y los electrodomésticos, conformaban el grueso de las importaciones ilegales, hoy en día las empresas son visitadas por gentes que prometen conseguir desde una pieza hasta una maquinaria completa. "Yo no puedo cerrar mi fábrica si el Incomex se demora en aprobarme una licencia de importación", comentó un industrial del sector metalmecánico a manera de justificación.
La otra cara de la moneda la presenta el sector exportador, el cual muestra un crecimiento cercano al 20% en lo que va de 1984. La tasa de devaluación, unida a la aplicación agresiva del Certificado de Reembolso Tributario (CERT), se ha constituido en el principal estímulo para devolverle a la actividad la rentabilidad perdida. Adicionalmente, las buenas cosechas de banano y algodón, así como la solidez del pacto internacional del café; le han permitido al país contar con recursos inesperados.
Pese a los buenos resultados observados hasta ahora, para muchos es evidente que al sector exportador colombiano todavía le falta un largo trecho para consolidarse. La crisis de los mercados internacionales, sumada a la creciente competencia, hace difícil que se logre conformar una infraestructura productiva en forma rápida. Proexpo presentó hace unos días su plan de exportaciones para lo que resta de la década, en lo que constituye el primer esfuerzo definido para detectar las áreas en las que Colombia puede competir a nivel internacional. Aunque para alguna gente, ciertos aspectos concretos del plan están desfasados, se considera que su promulgación le asegura a los exportadores el apoyo futuro del Estado.
En otras zonas, la política de comercio exterior ha tenido menos suerte. Concretamente los mecanismos de trueque y triangulación que fueron establecidos para evitar el gasto de divisas, han resultado prácticamente inaplicables. La oposición de las entidades financieras internacionales al sistema, así como el desconocimiento que se tiene de la estrategia en otras partes, se han confabulado para que lo obtenido sea casi nulo.
En síntesis, las cifras de la balanza comercial están aliviando la presión que el servicio de la deuda externa está ejerciendo sobre la economía. Analistas como José Antonio Ocampo de Fedesarrollo creen que las malas perspectivas generales para el próximo año pueden verse mejoradas por el comportamiento. de las exportaciones. El posíble superávit de 1985 será definitivamente confirmado a partir de 1986, cuando se anticipa que las exportaciones de carbón y petróleo le permitirán a Colombia asegurar su posición favorable durante los años por venir.

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