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| 1/7/2017 12:00:00 AM

La agridulce caída de la inflación

Aunque la meta de inflación del Banco de la República no se cumplió, los precios descendieron más rápido de lo previsto. Pero ¿seguirán bajando, aun con el golpe del IVA?

Según el Dane, 2016 cerró con una inflación de 5,75 por ciento, y los gastos en salud fueron el rubro que más presionó, con una variación de un 8,14 por ciento. Si bien por segundo año consecutivo el Banco de la República no pudo cumplir la meta, el dato es bastante positivo, pues es un punto más baja que la de 2015, confirma que sigue el descenso de los precios y abre la expectativa de que en 2017 la inflación vuelva a su curso.

Hace un año el país estaba apesadumbrado porque la inflación andaba por las nubes. El 2015 había cerrado con el peor dato en siete años (6,77 por ciento), y los pronósticos para 2016 eran francamente desalentadores. A mediados del año pasado, la inflación anualizada ya se situaba cerca del 9 por ciento, el doble del límite superior del rango meta fijado por el Emisor (entre 2 y 4 por ciento) y el registro más alto en 15 años. La tendencia alcista de los precios, alentada, entre otras, por la subida del dólar y el efecto del fenómeno de El Niño, hacían esperar lo peor en materia de precios. En consecuencia, el Banco de la República tuvo que apretar aún más la economía al subir sus tasas para bajar esas expectativas, que andaban galopantes. Durante el ciclo alcista, las tasas del Emisor pasaron de 4,5 por ciento a 7,75 por ciento.

Sin embargo, en la última sesión del año, la Junta Directiva recortó 25 puntos básicos las tasas de interés, tras considerar que las presiones inflacionarias habían comenzado a ceder. Pues bien, el Dane le dio la razón. En diciembre pasado, los precios al consumidor variaron 0,42 por ciento, cuando en el mismo mes, de un año atrás, lo hicieron en 0,62 por ciento. Adicionalmente, los alimentos que venían presionando fuerte también bajaron el ritmo. Durante 2016 no fueron el rubro con la mayor variación, pues la salud se llevó este puesto. Los alimentos subieron el año pasado 7,22 por ciento, mientras que en 2015 habían aumentado 10,85 por ciento.

La inflación del año pasado les pegó más duro a los colombianos de ingresos bajos, pues para ellos los precios subieron 5,81 por ciento. Para los de ingresos medios, fue de 5,69 por ciento. Los ingresos altos tuvieron una inflación también de 5,81 por ciento.

Inflación versus salarios

La inflación es uno de los datos más esperados al cierre de cada año. Determina el aumento de muchos precios en la economía y, en particular, es la base para el reajuste salarial de los trabajadores.

La mesa de concertación salarial, donde se negoció –sin éxito– el salario mínimo para 2017, trabajó con un supuesto de inflación de 5,5 por ciento. La cifra en diciembre estuvo ligeramente por encima de las expectativas del mercado. El Banco de la República esperaba una inflación mensual de 0,30 por ciento y anual de 5,63 por ciento. El mercado esperaba 0,28 por ciento mensual, lo que significaba una variación anual de 5,60 por ciento.

Ahora, con el dato oficial, mientras los precios de los productos que integran la canasta familiar subieron 5,75 por ciento el año pasado, el salario mínimo para 2017 fue reajustado en 7 por ciento. Es decir, el poder adquisitivo de los hogares habría aumentado al menos 1,25 por ciento, en términos reales en 2016.

Sin duda los más satisfechos con la cifra de inflación son los miembros de la Junta Directiva del Banco de la República, que se aguantaron las críticas y presiones –de todos los sectores– que les pedían a gritos no seguir subiendo las tasas pues la economía venía en franca desaceleración. En esos momentos el banco debe mostrar su independencia, pues sabe que tiene la obligación constitucional de mantener la capacidad adquisitiva de la moneda y eso se logra con una inflación baja y estable.

Aunque el dato divulgado por el Dane es buena noticia, no hay que desconocer que hay un reto muy grande para seguir bajando la inflación y llevarla al 3 por ciento, meta puntual del Banco de la República. Preocupan los efectos de la reforma tributaria, en especial, el aumento del IVA del 16 al 19 por ciento. Un análisis de Bancolombia muestra que el repunte mensual de diciembre es una señal de que en el año que está comenzando la economía colombiana seguirá enfrentando desafíos inflacionarios significativos.

Frente a esto, el nuevo gerente general del Banco de la República, Juan José Echavarría, cree que la inflación estará en el rango meta a finales de 2017. “El incremento del IVA tendrá un efecto transitorio, una sola vez, pues no habrá nuevos aumentos de IVA en los próximos años. Por supuesto, los efectos transitorios sobre la inflación son variados y complejos. Su estudio cuidadoso es un reto importante para el banco”, le dijo a SEMANA.

Según el Ministerio de Hacienda, el incremento del IVA podría pegarle a la inflación, por una sola vez, alrededor de 0,56 puntos porcentuales. El gobierno espera que el índice de precios al consumidor (IPC) presente una variación de 4 por ciento en el presente año, incluyendo la tributaria.

Precisamente, de las expectativas de inflación que tengan los agentes económicos dependerán, en buena parte, las acciones que tome el Emisor este año. Para el centro de investigación Anif, dados los choques tributarios previstos para este año, especialmente por el IVA y el incremento del salario mínimo (7 por ciento), el Banco de la República tendrá una menor holgura para actuar, pues el margen bajista de tasas se ha estrechado de 225 puntos básicos (antes de la reforma tributaria) a solo unos 100 puntos (ante la aprobación de la tributaria). Sin duda que la Junta Directiva lo pensará muy bien antes reducir de nuevo las tasas en el primer semestre de 2017, pese a la marcada desaceleración económica del 1,9 por ciento anual en enero-septiembre de 2016 (frente a 3 por ciento de un año atrás).

El ministro de Hacienda, Mauricio Cárdenas, dijo al comentar el dato de inflación que con este resultado y la senda descendente, que se inició en agosto de 2016, se posibilita la reducción de tasas de interés. “Esto ayudará al dinamismo de la demanda interna y a que la producción de la economía se acerque a su nivel potencial, mejorando las condiciones para la generación del empleo”.

El hecho es que mantener la inflación bajo control es fundamental para cualquier economía. Una realidad que reconocen los más destacados economistas es que los países con altas inflaciones son vistos como no viables. La estabilidad de precios es un logro muy valioso porque, entre otras cosas, facilita realizar contratos de largo plazo en las empresas, lo que permite hacer planes de inversión. En economía las expectativas juegan un papel muy importante y si todos confían en que los precios se mantendrán bajos y estables habrá menos incertidumbre para tomar decisiones.

Además, los colombianos se acostumbraron a bajas inflaciones. Los largos años de inflación alta le dejaron al país muchos males: las tasas de interés subieron, las inversiones y el crédito tendieron a ser a plazos cortos, las negociaciones salariales fueron difíciles, la especulación fue una práctica generalizada y los ingresos y los ahorros se erosionaban a medida que la inflación subía.

En síntesis, lo importante ahora es que los agentes económicos mantengan bajas las expectativas de inflación, pues esto le dará mayor tranquilidad a la junta del Banco de la República a la hora de tomar decisiones. Y todos saben que bajas tasas de interés significan buenas noticias para las empresas y los ciudadanos, especialmente ahora que la economía del país se desacelera fuertemente. 

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