Sábado, 10 de diciembre de 2016

| 1994/11/07 00:00

BODAS DE ORO

La celebración del aniversario número 50 de la creación del Fondo Monetario Internacional y del Banco Mundial, que terminó en Madrid la semana pasada, fue la cumbre financiera del año y el evento social del mes.

BODAS DE ORO

LO MAS PROBABLE ES QUE en su serena sabiduría, la Diosa Cibeles no se hubiese dado por enterada. Al fin de cuentas, la famosa fuente madrileña que mira a la Gran Vía desde todo el centro del Paseo de la Castellana, está acostumbrada a ver las hordas de turistas que entre despistados y desconcertados, pasan siempre por allí en busca del Museo del Prado.

Y la semana pasada no fue la excepción, a pesar de que mezclados entre los miles de visitantes que siempre tiene Madrid se encontrara uno que otro banquero de esos que a veces hacen bailar al mundo, "y sin guitarritas", como alguna vez dijera Mafalda. Por lo menos allá los pescó la televisión española, buscando los óleos de Goya y Las Meninas de Velázquez.

Todos estaban en Madrid con un pretexto: la conferencia conjunta del Fondo Monetario Internacional y del Banco Mundial que se celebró durante 10 días en la capital española, con la asisténcia de 12.000 delegados de 179 países, incluído Colombia. La cumbre madrileña tenía además el atractivo de ser la número 50 desde que en la perdida localidad de Bretton Woods, al noreste de Estados Unidos, se fundaran ambas instituciones en 1944.

Tal como debe ocurrir en una buena fiesta de bodas de oro, también en Madrid hubo momentos inolvidables. Quizás el más llamativo ocurrió cuando en pleno discurso del rey Juan Carlos en el seno de la Conferencia, dos ecologistas de la organización Greenpeace lanzaron puñados de dolares falsos sobre los delegados.

Pero ya entrando en temas sustantivos, probablemente el momento más trascendental tuvo lugar cuando una especie de insurrección de los países más pobres, dio al traste con una propuesta de los más ricos para aumentar los recursos del Fondo, en apenas la mitad de la suma que deseaban los primeros. Tradicionalmente el mundo en desarrollo ha dicho dócilmente que sí, pues tanto en el Banco como en el Fondo el poder de voto es proporcional a los aportes de los países. Pero en esta ocasión, los delegados del tercer mundo dejaron en claro que, por lo menos por una vez, no iban a ser convidados de piedra.

Semejante 'motín' no fue suficiente, sin embargo, para empañar una reunión donde lo social es tan importante como lo formal. Un estimativo de la Agencia Reuters habla de la celebración de 2.000 reuniones bilaterales y 3.000 multilaterales entre los delegados de los países asistentes.

La principal razón para el buen genio de Michel Camdessus, director del FMI; de Lewis Preston, presidente del Banco Mundial, y de muchas personalidades más, radica en la buena salud de la economía mundial que, ahora sí, está dando signos claros de haber salido de la recesión de comienzos de la década. El Fondo estima que los países desarrollados deben crecer a tasas cercanas al 3% durante este y el próximo año. Los países en desarrollo, por su parte, lo deben hacer a tasas cercanas al 3%, gracias en buena medida al vigor de las economías del sudeste asiático. Y no menos despreciable es la paulatina estabilización de las economías de la antigua Cortina de Hierro, que después de años de depresión comienzan a dar signos de levantar cabeza. El único lunar notorio sigue siendo el comportamiento de las naciones africanas que aún mantienen el nivel de desarrollo de los años 70.

Las buenas señales se ven alimentadas por la conclusión exitosa de la Ronda Uruguay del GATT, logro que fue refrendado en Marrakech, Marruecos, en abril pasado. Por esa razón, buena parte de las advertencias se concentraron en advertir contra los peligros del proteccionismo, que ahora se escuda en temas como la defensa del medio ambiente.

En materia social, por su parte, fue llamativo el renovado énfasis del Banco Mundial, en la lucha contra la pobreza y en particular en la necesidad de introducir reformas en el campo pensionad que aseguren el bienestar de una población global cuya pirámide de edad se está envejeciendo.

Tales consideraciones y muchas más debieron quedar en las mentes de ministros de Hacienda y de Finanzas, de presidentes de Bancos Centrales y de banqueros comerciales, que al cabo de esta temporada en Madrid vuelven a casa a encontrar los problemas y las angustias de siempre. Por ahora, hay que retornar al trabajo y esperar hasta el próximo año en Washington, pues solo hasta 1997 en Hong Kong, esta especie de circo andante que es la Asamblea Anual del Fondo y del Banco, volverá a aventurarse más allá de las fronteras de Estados Unidos, demostrando así que el Banco sí es mundial y que el Fondo Monetario sí es internacional.

¿Tiene algo que decir? Comente

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.