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| 5/21/1990 12:00:00 AM

BORRON Y CUENTA NUEVA

El gobierno da un paso atrás en las modificaciones a los contratos de asociación con las multinacionales petroleras.

El tire y afloje duró casi cinco meses. Por un lado, estaba un gobierno decididó a redefinir la repartición del ponque petrolero y, por el otro, las compañías multinacionales que se dedican a explorar y explotar el llamado oro negro en el pais. Ambas partes, como sucede en estos casos, se enfrascaron en una lucha velada que solo terminó hace unos dias cuando el presidente de Ecopetrol, Andrés Restrepo, anunció que la versión del contrato de asociación que determina las reglas de juego para las empresas extranjeras habia sido corregida con respecto a las condiciones que se fijaron en noviembre. Casi inmediatamente el funcionario dijo que en respuesta a tales cambios se firmarian ocho nuevos contratos que cubren un área cercana a 1.7 millones de hectáreas en los Llanos Orientales.
Así terminó uno de los forcejeos mas fuertes de los últimos años entre gobierno y multinacionales. Aunque la verdad es que nunca el manejo de la politica petrolera ha sido facil, en esta ocasión hubo amenazas de retiro y un boicoteo de hecho por parte de las empresas exploradoras de petroleo que se rebelaron contra los cambios en el texto del contrato de asociación.
Estos empezaron a ser discutidos desde hace unos meses cuando, debido a las presiones de la Union Sindical Obrera, el ELN y algunos analistas, Ecopetrol empezó a pensar en modificar ciertas clausulas del contrato que ha sido identificado con el éxito del país en materia petrolera desde finales de los años setenta. Según sus defensores, el contrato establece reglas de juego claras para que tanto el socio nacional como el extranjero salgan beneficiados en un proyecto de exploración petrolera. Bueno o malo, lo cierto es que durante años el caso colombiano fue tomado como modelo por otros paises y en general se ganó una reputación de seriedad a nivel internacional que--en opinión de algunos--redundo en que la explotación de pozos en el territorio nacional aumentara sustancialmente.

Pero cuando el gobierno anunció los cambios, el malestar fue evidente.
Estos se basaban en cuatro puntos: distribución de producción escalonada, transferencia tecnologica, control ecológico y derechos de cesión. En términos generales se buscaba que la tajada del ponque fuera mayor para el pais entre mayor fuera el tamaño del pozo, una lección dejada por el millonario yacimiento de Cravo Norte. Al mismo tiempo se perseguia aumentar el intercambio de conocimientos en beneficio de la parte colombiana; involucrar a las empresas en la solución de probables desastres ecológicos, y, por último, controlar operaciones como la realizada entre Occidental y Shell en 1985, cuando la primera le vendió a la segunda la mitad de sus derechos en la zona de Cravo Norte por la suma de mil millones de dólares, sin pagar impuestos en Colombia.
Aunque esas nuevas condiciones le sonaron antipáticas a las empresas extranjeras, la reacción abierta contra las mismas solo ocurrió cuando se conocieron las modificaciones al texto de los contratos. Según las multinacionales, los cambios eran casi 30 y algunos tan ambiciosos que replanteaban totalmente el negocio de exploración petrolera en Colombia. Pocas semanas después las quejas llegaron al punto en el cual hubo amenazas de dejar el pais. Segun las empresas extranjeras, no solo el negocio era dificil por cuenta de la guerrilla, la inseguridad y las dificultades del terreno, sino que ahora la relación de fuerzas habia cambiado radicalmente debido a las variaciones en la letra menuda de los contratos.

A pesar de que el gobierno respondió que las modificaciones eran de forma y no de fondo, el desacuerdo continuo. La firma de nuevos contratos de asociación se suspendió hasta nueva orden y los mas exaltados llegaron a afirmar que el pais habia echado por la borda su tradición de seriedad en materia petrolera.
Toda la polemica se combinó con una coyuntura poco favorable para Colombia. Las cifras correspondientes a 1989 revelaron que por primera vez en doce años las reservas petroleras del pais habian disminuido. Peor aun, se supo que los planes de exploración de Ecopetrol no se habian cumplido y que la actividad de las multinacionales se habia reducido notoriamente. Eso llevo a algunos observadores a decir que no era el momento de pelear con las compañías extranjeras. "Colombia puede cambiar las reglas del juego como quiera, pero tiene que estar dispuesta a asumir las consecuencias. Y la verdad es que ahora no es el momento de tensar la cuerda", le dijo a SEMANA un experto en petroleos. "Nadie niega la soberanía del país, pero también nosotros nos podemos ir cuando nos de la gana", agregó un ejecutivo de una multinacional que pidió mantener su nombre en reserva.

Ante esas amenazas, el gobierno acabo dando un paso atras. En una reunión entre el Ministerio de Minas, Ecopetrol y las multinacionales, se escucharon las quejas y se prometieron enmiendas. Estas se adoptaron y aunque se conservaron principios como el de la participacion escalonada, fueron muchos los puntos que se limaron.
La conclusión de ese tire y afloje no dejo de levantar criticas. Segun algunos, el gobierno acabo haciendo el oso, pues se habria dejado asustar sin fundamentos. Peor todavia, el sistema de hacer y deshacer cambios podria afectar la imagen de seriedad que habia conseguido el pais en la arena internacional.
Para otros, en cambio, el pais se salió con la suya. A pesar de que se cedió en ciertos temas, el nuevo contrato conserva las variaciones mas importantes, en especial la que reglamenta que entre mas grande sea el yacimiento, mayor la tajada para el pais. No faltó quien calificara la actitud del gobierno como astuta. Segun esta hipótesis, las modificaciones que se revisaron se habrian introducido para desviar la atención de las multinacionales de los temas realmente fundamentales. Esta estrategia negociadora habria rendido sus frutos cuando a cambio de ceder en la forma, el gobierno se quedo con el fondo.

Si eso es asi o no, es algo que se vera en los proximos meses. Las hipótesis sobre si el pais es un buen negocio para las multinacionales se comprobaran cuando se vea el numero de pozos perforados en 1990 y la evolución de las reservas de petróleo. En caso de que la actividad exploratoria aumente, el gobierno se habra anotado un punto que se debe traducir en mayores ingresos. Pero si esta disminuye, la próxima administración deberá decidir si frente a la perspectiva de importar petróleo--un hecho cumplido si las reservas siguen bajando--hay que coquetearle a las multinacionales para que vuelvan a un pais que, segun ellas, cada dia las trata menos bien.


EL PRECIO DEL DESORDEN
Era la noticia que faltaba. Fuera de los problemas que ha venido atravesando la producción petrolera en Colombia, ahora también resulta que la situación internacional no contribuye en nada. Desde mediados de marzo los precios del barril de crudo empezaron a descender pronunciadamente, hasta el punto en el cual la semana pasada la cotización promedio era cercana a los 16 dolares, casi 4 menos que a comienzos del año. Para el pais, que vende unos 250 mil barriles de petroleo al dia, los menores ingresos por concepto de exportaciones del mineral podrían acercarse a los 5 mil millones de pesos al mes.
En este caso lo ocurrido fue consecuencia de los problemas de siempre.
Algunos de los 13 miembros de la Organización de Países Productores y Exportadores de Petroleo, OPEP, decidieron producir por encima de la cuota que tenian asignada. El cartel extrae cerca de una tercera parte del crudo que se consume en el mundo y, tal como sucedio en la decada pasada, cualquier exceso de uno de sus socios se traduce inmediatamente sobre las cotizaciones del combustible. Según los analistas, la OPEP produjo en marzo un promedio de 24.1 millones de barriles diarios--dos millones mas que lo acordado entre sus miembros--, la cifra mas alta de los ultimos ocho años.

Los infractores en este caso fueron los Emiratos Arabes Unidos, que han duplicado su cuota de 1.1 millones de barriles al dia, y Kuwait, que esta en 1.8 millones de barriles, un 20% más de lo que le correspondia. Ambos estan enojados con el resto de la OPEP porque consideran que su parte del ponque es muy baja y, en consecuencia, estan bombeando a mas no poder.
Adicionalmente los especialistas sostienen que hay un problema de demanda. En el caso de los Estados Unidos, por ejemplo, la época coincidió con una disminución importante en la capacidad de refinación debido a planes de mantenimiento en los complejos petroquimicos. También fue notorio un aumento en los inventarios de los consumidores, los cuales llegaron a su nivel mas alto de los ultimos dos años. Ambos factores incidieron en que una baja esperada en el consumo--la demanda disminuye al finalizar el invierno en el hemisferio norte-fuera todavia mas pronunciada, lo cual se ha reflejado en los precios.
La duda radica ahora en saber si la situación se va a mantener en lo que queda del año. Hasta el momento se conoce que aunque la OPEP ha mostrado preocupación, lo cierto es que no hay planes de adelantar la reunión semestral de la organización que debe tener lugar en Ginebra, Suiza, el próximo 25 de mayo. Los ministros de petroleo de los diferentes paises han dicho que se han mantenido en contacto y que por ahora todo se limita a diplomacia telefónica.

Esta postura busca evitar que en un futuro cercano se vuelvan a presentar posiciones irreconciliables. En particular se ha mirado la actitud de Arabia Saudita, el primer productor del mundo, que cuando se enojó con sus socios en 1985 aumentó su producción y ocasionó un desplome en los precios, que llegaron a estar por debajo de los 10 dólares por barril.
A pesar de que esa situación es técnicamente posible, lo cierto es que la mayoria de los observadores considera que en la cita de Ginebra los miembros discolos de la OPEP serán puestos en cintura. Ante esa eventualidad se espera que los precios se recuperen durante el segundo semestre y se estabilicen en cercanias de los 18 dólares por barril. Ese nivel no es precisamente el mas deseable para un pais productor como Colombia, pero tampoco es el peor, ya que se ubica dentro del promedio de los últimos años. No obstante, la situación de precios debe influir sobre los proyectos de exploración y explotación de pozos, algo que no conviene en un pais en donde aparte de los vaivenes del mercado internacional tambien se observan los bandazos de la politica petrolera.
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