Viernes, 9 de diciembre de 2016

| 1985/05/06 00:00

CAMPO MINADO

A pesar del aparente control, el problema de la deuda latinoamericana sigue latente

CAMPO MINADO

La visita del presidente Belisario Betancur a los Estados Unidos, en donde el mandatario colombiano se quejó en repetidas ocasiones sobre las cargas que soporta la región latinoamericana como resultado de los pagos de la deuda externa, le recordó a los analistas que--a pesar de contar con mayor tranquilidad ahora--la bomba de la deuda no se ha desactivado y que de vez en cuando se oye su tic-tac en los salones de Wall Street. Desde que en agosto de 1982 México se declara impedido de cumplir con sus obligaciones externas, poniendo a trastabillar la estabilidad del sistema financiero mundial, los banqueros han recuperado buena parte de la tranquilidad y el sueña perdido. Siguiendo los programas que en su debida oportunidad les recetara el Fondo Monetario Internacional, los mayores deudores (ver cuadro) han conseguido superávit en sus operaciones con el exterior, gracias a lo cual han generado los recursos suficientes para atender sus obligaciones.
Lamentablemente, tales logros se han conseguido a costa de innumerables problemas sociales que se han multiplicado de país a país. Las escenas de desempleo masivo y disturbios callejeros se han contemplado desde Chile hasta Mexico, pasando por Brasil y, pese a que en 1984 la región consiguió una leve mejoría, el futuro sigue siendo totalmente incierto. La magnitud del problema continúa superando los resultados de corto plazo y no se sabe por cuanto tiempo se pueda mantener la presión sobre las economías locales. A modo de ejemplo, se cita cómo el servicio anual de la deuda de Brasil o México equivale aproximadamente al total de la deuda externa colombiana. En 1984, los brasileños consiguieron un superávit de 13 mil cien millones de dólares en su balanza comercial, suma que apenas fue suficiente para cubrir las obligaciones de ese año.
Con semejantes pagos es lógico el por qué los banqueros internacionales se muestran relativamente satisfechos a los dos años y medio de reventar la crisis de la deuda. Los cálculos de los especialistas hablan de unos 40 mil millones de dólares pagados en sólo intereses por los países latinoamericanos durante 1984. Como resultado, instituciones como el Chemical Bank, la Wells Fargo, o el Manufacturers Hannover han vuelto a mejorar sustancialmente su desempeño.
Sin embargo, la situación de relativa calma que ahora se vive parece ser el preludio de un nuevo estallido de proporciones inimaginables. "Todavía se camina sobre una cuerda floja y sólo hace falta un resbalón para que todo se venga abajo como un castillo de naipes", previno la semana pasada el profesor John Guerley de la Universidad de Stanford. En contraste, la mayoría de los banqueros reconocen que existe un peligro potencial, pero que lo más difícil ya pasó, al obtenerse que el Fondo Monetario Internacional interviniera activamente en la región. Tal impresión pareció confirmarse el 30 de marzo pasado, cuando México firmó un acuerdo de renegociación de su deuda, el cual aseguraría la estabilidad del segundo deudor de la región, durante los años venideros.
Con todo, lo ocurrido con México está lejos de transmitirse al resto de países de la zona. Si los aztecas se han portado con docilidad, la otra cara de la moneda la presentan argentinos y brasileños. Los primeros han tenido repetidos problemas con las instituciones internacionales y hace un par de semanas rompieron con el FMI, debido a desacuerdos respecto a los mecanismos para controlar la inflación en el país del sur, la cual bordea niveles cercanos al 700% anual. En respuesta, los bancos comerciales suspendieron las líneas de crédito que tenían destinadas para aliviar las penurias argentinas. El gobierno de Alfonsín, por su parte, se ha retrasado en el pago de intereses, endureciendo la actitud de los banqueros.
Aunque a finales del año pasado se llegó a pensar que Argentina había "vuelto al redil", cuando anunció un principio de acuerdo con el FMI, otra vez se comenta que desde Buenos Aires se está discutiendo la idea de hacer toldo aparte. De hecho, reconocen los especialistas, Argentina es el único país latino que cuenta con las capacidades suficientes para soportar un bloqueo económico.
Las angustias que se viven al sur del continente se han transmitido al Brasil en lo que va corrido del año. La "autodisciplina" que produjo buenos resultados durante 1984, falló sorpresivamente en el primer trimestre de 1985, con lo cual no se obtuvieron las metas esperadas. Si bien se dio como excusa la inactividad típica de la época de carnaval, algunos especialistas se mostraron preocupados ante un mal desempeño eventual de la economía brasilera. A ese temor se agrega la incertidumbre política creada por los quebrantos de salud de Tancredo Neves y la falta de una cabeza visible en el gobierno en circunstancias que requieren la toma de decisiones.
El lío de la deuda continúa en los demás países del continente, de manera más o menos similar. Aparte de los tres grandes, existen temores sobre la capacidad de pago de Bolivia, Perú, Chile y Costa Rica. Las cifras globales indican una vez más que Colombia se encuentra en posición privilegiada con respecto a sus vecinos. Sin embargo, falta ver que deciden los banqueros internacionales el próximo 16 de abril con ocasión de una nueva mini cumbre, citada para definir el punto de créditos frescos para el país. En esa oportunidad se verá si Colombia es tratada como el tuerto en el país de los ciegos, o bien paga los platos rotos de encontrarse en un mal vecindario.

LA DEUDA EXTERNA DE LATINOAMERICA

COSTA RICA U.S 4.500 MILLONES
COLOMBIA U.S. 12.000 MILLONES
ECUADOR U.S. 4.500 MILLONES
PERU U.S. 16.000 MILLONES
BOLIVIA U.S. 4.000 MILLONES
PARAGUAY U.S. 3.500 MILLONES
URUGUAY U.S. 5.500 MILLONES

LOS CINCOS MAS GRANDES

MEXICO:
Deuda externa total: U.S. 96.000 millones.
Un acuerdo sobre reprogramación de la deuda se firmó finalmente en Nueva York hace unos diez días. Simultáneamente, las autoridades mejicanas prometieron adoptar mayores medidas de austeridad, como parte de su programa con el FMI

VENEZUELA:
Deuda externa total: U.S. 35.000 millones.
La implementación de un plan sobre reestructuración de la deuda de espera para finales del año. El país continúa relativamente rico, apesar de la caída de los precios internacionales del petróleo.

BRASIL:
Deuda externa total: U.S. 102.000 millones.
Un acuerdo tentativo de reestructuración puede ser confirmado en mayo, dependiendo del cumplimiento de los acuerdos entre Brasil y el FMI.

ARGENTINA:
Deuda externa total: U.S. 47.000 millones.
Los bancos han acordado en contribuir con casi todo un nuevo paquete de 4.200 millones de dólares en nuevos préstamos, pero este no sera girado hasta tanto Argentina no regresa a un pacto con el FMI sobre el control a la inflación.

CHILE:
Deuda externa total: U.S. 21.000 millones.
Los precios bajos del cobre han golpeado muy duro a Chile, y este ha solicitado nuevos préstamos a los bancos, quienes entán dispuestos pero no en cuantia deseada por el gobierno de Santiago.

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