Sábado, 10 de diciembre de 2016

| 1993/11/29 00:00

CARGA DE PROFUNDIDAD

Por primera vez, la política económica del Gobierno es duramente cuestionada por un miembro de la Junta del Banco de la República.

CARGA DE PROFUNDIDAD

EL PAIS ESTA ACOSTUMBRADO A QUE LOS gremios de la producción disparen toda clase de dardos en contra de la política económica, y a que las medidas oficiales reciban poderosos torpedos provenientes de los cuarteles de la oposición o de los propios recintos del Congreso. Lo que no está en la mente de nadie es que la gestión ecómica del Gobierno sea cuestionada de adentro. Y eso fue lo que sucedió la semana pasada.
En una sorpresiva columna de prensa, uno de los miembros de la Junta Directiva del Banco de la República, el exministro Roberto Junguito, criticó duramente al ministro de Hacienda, Rudolf Hommes, y lo acusó de estar ocultando información en torno de un conjunto de graves desequilibrios que amenazan dar al traste con la política antinflacionaria del Gobierno.
Según la columna de Junguito, Hommes no le ha contado al país que "el crecimiento de los medios de pago durante las últimas semanas ha estado sistemáticamente por encima de los corredores monetarios convenidos", ni que "el crecimiento del gasto público en lo corrido de la presente administración es uno de los más altos que se han dado en la historia de Colombia, ni que el programa fiscal previsto para 1994 es claramente inconsistente con la meta de inflación fijada para el próximo año" .
Las declaraciones de Junguito levantaron una enorme polvareda. Si bien el Banco de la República es un organismo autónomo y, por tanto, independiente del Gobierno, sus funciones, por mandato constitucional, tienen que ser "ejercidas en coordinación con la política económica general". De allí que el Ministro de Hacienda no sólo es parte de su Junta Directiva, sino que la preside.
No parecía por consiguiente que uno de los miembros de la Junta saliera públicamente a criticar la gestión oficial. Pero lo hizo. Y eso, por supuesto, fue inmediatamente aprovechado por los críticos del Gobierno para resaltar la falta de coordinación en la lucha contra la inflación y el aumento excesivo del gasto que, según ellos, ha permitido el Gobierno en el presente año.

LA RAZON DEL PROBLEMA
La polémica no tomó vuelo porque el Ministro de Hacienda estuvo casi toda la semana pasada por fuera del país y Junguito decidió no dar más declaraciones al respecto. SEMANA conoció, sin embargo, varios documentos que explican el orígen de la columna del exministro y muestran que el debate va para largo.
Hacía por lo menos un mes se discutía en la Junta del Banco la necesidad de revisar la programación económica del Gobierno, dado el comportamiento irregular que, en opinión de algunos de sus miembros, venían presentando cuatro indicadores: el crecimiento de los medios de pago, el valor de las importaciones, la cartera de los bancos y el Indice de Precios al Consumidor.
El dinero en circulación, según las estadísticas del Banco, venía creciendo a niveles superiores a los convenidos, y eso, de acuerdo con algunos de los miembros de la Junta -y en particular de Junguito- podría presionar la inflación al final de este año y comienzos del siguiente cuando nadie podía asegurar que los precios de los alimentos mantuvieran la tendencia favorable que mostraron a lo largo de 1993.
En cuanto a las importaciones, no había seguridad de que estuvieran creciendo al ritmo que decía el Gobierno.
Una revisión preliminar de las cintas suministradas por la Dirección de Impuestos y Aduanas Nacionales (Dian), efectuada por la Subgerencia de Estudios Económicos del Banco, encontró pro blemas de registro y duplicación que podrían estar produciendo una sobreestimación de los valores importados.
A esos dos problemas se sumaba un aumento en la cartera de los bancos -superior al 50 por ciento- que, si bien resultaba difícil de interpretar, podría estar reforzando la demanda de los particulares y presionando, en consecuencia, la inflación. Y esa podría ser una de las razones del porqué el Indice de Precios el cuarto indicador en cuestión- estaba empezando nuevamente a crecer a los niveles del año pasado, después de la desaceleración que presentó en el primer semestre.
Con base en esas preocupaciones se resolvió hacer un análisis conjunto entre el Banco de la República, el Departamento Nacional de Planeación y el Ministerio de Hacienda, con el fín de precisar el comportamiento de las distintas variables y tomar las determinaciones a que hubiere lugar en materia de política económica.

SALIDA EN FALSO
En esas estaban los técnicos de las tres instituciones cuando al Ministro de Hacienda se le ocurrió hacer uno de sus tradicio nales comentarios en una asamblea sectorial de la Andi realizada el 21 de octubre en Cali. A una pregunta sobre el futuro de la política monetaria, dijo: "La recomendación es darles un valium a los miembros de la Junta Monetaria para que no hagan nada y no implementen variaciones".
Eso, en un momento en que se estaba contemplando la posibilidad de hacer cambios, dependiendo de los resultados de la evaluación, no fue del agrado del exministro Junguito. Y por eso decidió -sin consultarle nada a su compañeros de Junta- hacer público su desa cuerdo con el Ministro y cerrar el círculo tras afirmar que "la medicina más recomendable no es la de un valium para los miem bros de la Junta sino la de menos actimin para el Ministro de Hacienda".
El problema, de acuerdo con varios analistas consultados por SEMANA, es que, como ha sucedido en otros casos en los cuales el Ministro les ha jalado la lengua a sus interlocutores, "a Jun guito se le fue la mano". Porque lo que hizo, finalmente, fue sacar a la luz un problema que todavía no se había resuelto en el interior de la Junta y en el que, además de Hommes y el mismo, están involucrados los otros cinco miembros de la corporación.
Así se lo recordó Hommes a Junguito en una carta que le envió el mismo día de la publicación de la columna. "Me sorprendió -dice Hommes- que hubiera enviado ala prensa una carta sobre la po lítica económica sin haber discutido previamente sus puntos de vista al interior de la Junta y sin mediar un diagnóstico técnico sobre la coyuntura económica o sobre las posibles medidas por tomar".
En la carta, Hommes le reclama a Junguito el haber abandonado el "fair play" que venía caracterizando las relaciones entre los miembros de la Junta. Y le llama la atención en el sentido de que "si un miembro de la Junta Directiva del Banco afirma pública mente que la inflación va a superar la meta, puede tener la seguridad de que esta afirmación tiene consecuencias sobre la inflación que son opuestas a las que usted, por mandato consti tucional, ha debido buscar".

EL DEBATE CONTINUA
Pero más allá de las mutuas recriminaciones lo cierto es que existen serios desacuerdos dentro de la Junta sobre el manejo de la política económica, y que sólo este viernes, cuando se reunen de nuevo todos su miembros para discutir la situación, se sabrá si se modifican o no los lineamientos generales de dicha política, o si se toman algunos correctivos.
En principio, parece que no es necesario ningún cambio. SEMANA conoció el borrador de un documento según el cual las proyecciones concertadas de las cuentas fiscales y de la balanza de pagos entre los técnicos del Banco de la República, el Depar tamento Nacional de Planeación y el Ministerio de Hacienda coinciden en todo con la programación que maneja el Gobierno. Es to es, el déficit fiscal no será superior al uno por ciento en 1993 y al 1.5 por ciento en 1994. Y ambos son perfectamente financiables.
El mismo borrador -elaborado en el Banco- contiene, no obstante, un capítulo en el cual se incluyen dos consideraciones que podrían cambiar el escenario. La una es que las importaciones no crezcan todo lo que piensa el Gobierno, y la otra, que la tasa de crecimiento de la economía para el año 1994 sea inferior a la esperada. Esos dos puntos pueden ser suficientes para que se presente una dura discusión en la Junta.
En materia de importaciones, el argumento de los técnicos del Banco, como ya se mencionó, es que las cintas con información del primer semestre, suministradas por la Dian, presentan problemas de registro y duplicación. Aunque no menciona cifras muy preci sas, sostiene que los ingresos por importaciones -y los impuestos que se derivan de ellas- serán muy inferiores a los proyectados, "lo que cambia de manera significativa los resultados del ejercicio de programación".
El Gobierno, por su parte, defiende sus proyecciones, y asegura que si se toman los impuestos recaudados por concepto de comercio exterior hasta la semana pasada y -con base en la tasa de cambio promedio y en la tasa efectiva de recaudo- se calcula el valor de las importaciones, el resultado es inclusive superior al previsto en el programa macroeconómico.
En cuanto a las proyecciones de crecimiento para el año entrante, el Gobierno sigue insistiendo en su proyección del cinco por ciento. El borrador del Banco conocido por SEMANA sostiene, en cambio, que "el crecimiento del PlB real durante 1994 estará muy probablemente alrededor del cuatro por ciento", y dice que tal afirmación está sustentada en otro documento "que será entregado en los próximos días a los miembros de la Junta".
La reunión del viernes promete, por todo esto, ser bastante movida. Pero eso, lejos de ser un problema, es una muestra de que las funciones otorgadas a la Junta, y su composición, han resul tado muy buenas para el país. Porque, como le dijo un experto a SEMANA, "mientras más opiniones encontradas hay~ en la discusión de las medidas de política económica, mayores son las po sibilidades deacertar".
La pregunta que queda en el ambiente a raíz de los episodios de la semana pasada es si resulta bueno que dichas opiniones se ventilen en público, o si resulta mejor que, sin violentar su autonomía y su independencia, los miembros del organismo resuelvan los problemas entre sí. Y quizás, para lograrlo, la fórmula ideal sería, según el mismo experto, "un poco de valium para Junguito y menos actimin para el Ministro".

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