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| 10/11/1999 12:00:00 AM

CARTERA FANTASMA

El temor de los bancos a incrementar sus préstamos pone en peligro la precaria recuperación de <BR>la economía colombiana.

Hay una palabra que por estos días está en boca de todos los colombianos: reactivación.
En los medios se han publicado algunas cifras que, según los conocedores del tema, significan que la tan
soñada recuperación económica podría estar a la vuelta de la esquina. Argumentan que la demanda de
energía está cayendo a una tasamenor en agosto que en julio, que las ventas de los carros se están
recuperando y que el aumento de la inflación en agosto _mayor que el del año pasado_ no es otra cosa que
un aumento en la demanda de bienes de consumo, lo que de alguna manera permite concluir que finalmente
el país tocó fondo. La realidad, infortunadamente, no es tan color de rosa: hasta que las entidades financieras
vuelvan a abrir su ventana de préstamos _a julio la cartera se contraía a una tasa real del 5,7 por ciento
anual_, difícilmente se cambiará la tendencia actual de estancamiento (ver gráfica). La discusión sobre la
recuperación de la cartera está en el ojo del huracán de la reactivación de la golpeada economía colombiana.
Muchos alegan que a las entidades financieras les ha faltado optimismo y, sobre todo, buena intención
para resolver el problema. Pero lo cierto es que bancos, corporaciones de ahorro y vivienda y demás
prestamistas se enfrentan a una coyuntura que los obliga a mirar a cada cliente con lupa pues las buenas
intenciones no son suficientes a la hora de pagar la deuda. El coco no es tan malo como lo pintan... Existen
razones fundamentales detrás de la contracción de la cartera de crédito en lo corrido de 1999. La primera y
más importante tiene que ver con la disminución de los buenos sujetos de crédito, producto de la recesión
económica que afecta al país. El deterioro generalizado de la salud financiera de empresas y personas pone
en alerta a todo tipo de intermediarios, quienes no quieren ver su patrimonio dilapidado en malos préstamos. Y
son cada vez más cautelosos al prestar.Pero también la demanda se ha resentido por igual motivo. Como las
compañías no tienen caja con qué atender los pagos de la deuda lo que necesitan es que sus prestamistas
reestructuren los créditos, en particular en lo que tiene que ver con el plazo para el pago de los mismos. En
palabras de José Fernando Hurtado, presidente de Interbanco, "lo que la coyuntura está demandando a gritos
es la reestructuración de los pasivos del sector real. Sí se necesita algún ingrediente de recursos frescos,
pero lo esencial es cambiar las condiciones de las amortizaciones pues los plazos actuales estrangulan
la capacidad mínima de caja de la compañías".Otra de las razones importantes detrás de la falta de dinero es
la disminución del ahorro. Según Anif, la tasa de crecimiento de los depósitos de los bancos cayó de 30
por ciento a 10 por ciento en el último año. Al respecto un importante funcionario de uno de los bancos más
grandes del país sostiene que "por la incertidumbre del país muchos colombianos prefieren sacar su dinero
al exterior o, si lo dejan en Colombia, lo hacen al plazo más corto posible. De cualquier forma la capacidad
de préstamo de los bancos se ve muy afectada". Finalmente, hay contradicciones entre diferentes entidades
estatales que obstaculizan el aumento de los créditos. Según importantes fuentes del sector, mientras la
Superintendencia de Sociedades y algunos bancos estatales buscan reestructurar las deudas del sector
real la Superintendencia Bancaria promueve mayores provisiones _en algunos casos excesivas_, que ponen
en peligro la rentabilidad de la entidad. Como afirmó un banquero: "La Superintendencia Bancaria no se
compadece de la coyuntura recesiva del país. Eso crea aversión al crédito. ¿Para qué hacer créditos si la
regulación los va a volver no rentables?". Lo más grave de todo esto es que los anteriores problemas se ven
afectados por la precaria situación de la banca pública (ver recuadro). De acuerdo con fuentes consultadas por
SEMANA, si se resuelve el problema de los bancos estatales se solucionaría en buena medida la crisis
financiera por la que atraviesa el país. ...pero podría ser mejorSin embargo las entidades financieras no están
del todo libradas de la culpa de la reducción en la cartera de créditos. Existen muchos factores internos que
incentivan a los intermediarios a no prestar para cubrir ineficiencias propias que, de resolverse, permitirían un
mejor funcionamiento del mercado de préstamos.La principal razón para que un banco o corporación se
quede con la plata en lugar de aumentar su cartera es la necesidad de cubrir las pérdidas actuales por malas
decisiones de préstamos en el pasado. La cifra de cartera vencida sobre el total de cartera del sistema pasó
de 6,7 por ciento en enero de 1998 a un exorbitante 13,1 por ciento en junio de 1999, mientras que las
provisiones solamente alcanzan a cubrir 33 por ciento de los préstamos malos. Considerando que aún falta
mucho por provisionar (se considera que un nivel adecuado de cobertura es del ciento por ciento) y que las
provisiones se restan directamente del capital de los accionistas de un banco, es claro que existe un factor
que lleva a los socios a volverse más duros para prestar y así poder conservar los recursos requeridos para
cubrir estas pérdidas.Otra de las razones fundamentales que impiden que se reactive la cartera es que la
reducción en las tasas de interés no se ha reflejado en el costo de los préstamos. Una de las causas de
este fenómeno son las provisiones, pero también tienen gran incidencia los costos operacionales de las
entidades financieras, en particular los de los bancos. Y lo que se esperaba es que con la liberalización
financiera de comienzos de los 90 se generara la suficiente competencia para obligar a los bancos
nacionales a volverse tan eficientes como otras entidades a nivel mundial. Según Roberto Steiner, director del
Cede de la Universidad de los Andes, "tanto los costos operacionales _que no se han reducido_ como las
pérdidas históricas de los bancos, resultado de un análisis de riesgos equivocado, han impedido que el
margen de estas entidades se reduzca. Esta es una de las razones por las cuales no se ha reflejado la
reducción de las tasas de interés en las tasas de los préstamos".Lo cierto del asunto es que,
independientemente de quién tenga la responsabilidad, no se puede lograr reactivar la economía
colombiana sin que se recupere la cartera del sector financiero. Y aunque debe primar el optimismo,
siempre es bueno aterrizar de vez en cuando para echar un vistazo a la realidad, por más asustadora que sea.
n¿Y la demanda? qué?La teoría económica afirma que una reducción de las tasas de interés disminuye el
ahorro, incentiva el consumo y, en consecuencia, recupera la demanda general de la economía. Por eso es
fundamental que se presente una disminución del costo del dinero con el fin de generar las condiciones
propicias para una reactivación. Ante la impresionante caída del consumo y la inversión en la economía
nacional el Banco de la República ha implementado durante el último año todo tipo de políticas para
inyectarle un mayor grado de liquidez al mercado. Es así como redujo los encajes marginales, disminuyó
en varios puntos la tasa de contracción monetaria y aumentó la compra de TES en el mercado secundario.
Estas medidas, junto con una desaceleración de la demanda de crédito, llevó a que la DTF pasara de 35 a 18
por ciento en los últimos ocho meses.No obstante, a este nivel de tasas de interés la demanda por crédito
en el mercado no parece haber reaccionado como todos esperaban. Las razones fundamentales
detrás de este fenómeno son las siguientes: primero, a pesar de un declive de los tipos de interés cercano a 17
puntos la inflación ha disminuido en 8 puntos, razón por la cual, en términos reales, la baja de éstas no ha sido
tan significativa como parece. Segundo, aunque la historia monetaria en Colombia indica que un descenso
de las tasas produce un menor spread en la colocación, en esta ocasión las tasas de colocación no han
disminuido a un ritmo mayor al de las tasas pasivas, como es normal en un ciclo recesivo. Tercero, por más
que bajen las tasas de interés existen empresas que sufrieron una caída tan pronunciada de su demanda que
una disminución en las tasas en lugar de representar un incentivo para mayor endeudamiento representa
apenas un alivio para sus ya golpeados flujos de caja.El hoyo negroAlgunos analistas califican a la banca
pública como la gran destructora de valor en el sector bancario y como una de las principales causantes
del fuerte desequilibrio macroeconómico y financiero por el que atraviesa el país. Las principales causas
detrás de esta afirmación saltan a la vista: la corrupción, la ineficiencia y la falta de continuidad de políticas de
largo plazo han hecho que estas entidades se vuelvan elefantes blancos que, por lo menos en el pasado,
nadie ha podido controlar. Dado que los bancos públicos no tienen un doliente directo que se preocupe por
cuidar su patrimonio la prioridad de los intermediarios estatales no es generar rentabilidades adecuadas sino
sobrevivir. Para lograrlo deben captar recursos suficientes y a cualquier costo, lo que evidentemente
distorsiona por completo cualquier intento de competencia por parte de otras entidades financieras por los
escasos recursos de ahorro de los colombianos.Este manejo inadecuado se refleja claramente en los
resultados de las entidades financieras estatales: 85 por ciento de las pérdidas que registra el sector
bancario tienen su origen en los intermediarios de carácter oficial, que aportan la no despreciable suma de
860.000 millones de pesos al balance negativo del sector a junio de 1999. Como consecuencia de estas
pérdidas la mayoría de las entidades financieras oficiales tienen un patrimonio negativo. Esto significa que si
alguien está interesado en comprar alguna de ellas, en lugar de pagar al Estado por quedarse con las
acciones de estas entidades sería el Estado el que tendría que pagar para quitarse el problema de
encima.Infortunadamente los bancos estatales no se pueden liquidar y, aun si se pudiera, esa no sería
una solución por el gran número de ahorradores que tienen su dinero guardado en esas entidades. Por esta
razón el gobierno estima que se requieren aproximadamente 3,6 billones de pesos para solucionar el
problema, de los cuales hasta ahora se han aportado 1,4 billones.
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