Sábado, 3 de diciembre de 2016

| 2016/09/24 00:00

Libranzas: la Fiscalía tiene listas imputaciones

Desenredar el negocio que montaron, entre otras, Estraval y Elite, es clave para saber de qué tamaño será el hueco que dejará este colapso financiero.

Libranzas: la Fiscalía tiene listas imputaciones Foto: 123RF / Javier de la Torre

Tras el nuevo escándalo financiero estallado en el sector de las libranzas, hoy miles de inversionistas se preguntan si recuperarán su dinero. Por ahora, alrededor de 10.000 clientes –entre personas naturales y jurídicas– compraron pagarés-libranzas (que respaldan créditos a empleados que se descuentan por nómina) a entidades como Estraval, Elite, Vesting Group, Plus Values, Optimal, empresas que desde hace varios meses suspendieron los pagos a los inversionistas.

La cifra de los ahorros comprometidos en estas firmas es enorme, pues llega a 1,5 billones de pesos, aunque podría ser mayor pues cada día la Superintendencia de Sociedades interviene nuevas empresas. Muchos colombianos se preguntan cuánto de esta suma se recuperará y de cuánto podría ser el hueco causado por este nuevo colapso financiero.

No es fácil contestar, pues este negocio resultó más complejo de lo que se creía. Sin embargo, es clave desenredarlo para saber dónde está el dinero y cuánto es posible recuperar.

Lo primero es que el modelo montado por estas empresas se apartó de la típica compra y venta de pagarés-libranzas en el mercado secundario. La Supersociedades demostró, por ejemplo, que en el caso de Estraval -intervenida para liquidar- hubo captación masiva e ilegal. Según la investigación, la compañía recibió recursos que no correspondían a una venta real de libranzas y además no existía una justificación financiera razonable de la rentabilidad pagada y prometida a sus clientes. En los otros casos la indignación apenas comienza, pero los abogados creen que en el negocio la captación fue una conducta generalizada.

Peor aún, para algunos expertos, estas empresas colapsadas terminaron convertidas en pirámides financieras, un delito muy grave que, por supuesto, las autoridades tendrán que investigar.

El argumento principal para pensar que actuaron como pirámides es que el negocio estaba montado sobre la base de ofrecer unas tasas de intereses muy superiores a las del mercado normal. Por ejemplo, empresas como Estraval y Elite reconocían una tasa efectiva anual entre el 16 y el 21 por ciento, dependiendo del plazo al que le llevaran el dinero (entre uno y cinco años). Cabe recordar que un CDT escasamente reconoce la inflación en el mejor de los casos (hoy no más del 9 por ciento). Pero hay que tener en cuenta que cuando se realizaron muchas de estas inversiones la inflación estaba más baja, por lo tanto la retabilidad obtenida fue mayor.

Un experto financista le dijo a SEMANA que retornos del 20 por ciento anual son económicamente insostenibles. “Muy pocas actividades lícitas pueden producir rendimientos de esas dimensiones”. Esto se puede demostrar, dice la fuente, al analizar los retornos patrimoniales de las 100 empresas más importantes de Colombia que están, en promedio, alrededor del 10 por ciento anual; las excepciones se explican por situaciones muy coyunturales.

Y si las elevadas tasas de intereses se otorgan por periodos largos, el negocio es aún más inviable desde el punto de vista financiero. En este caso Estraval llevaba 16 años ofreciendo jugosos rendimientos.

Como sucede en las típicas pirámides financieras, las empresas de libranzas ofrecían retornos tan buenos que lograban interesar a muchos inversionistas a participar de la fiesta. En los clubes sociales de Bogotá, Medellín y Cali invertir en libranzas era un tema que pasaba de boca en boca.

Según analistas que han seguido este mercado, durante varios años el negocio de estas empresas especializadas en comprar y vender libranzas funcionó a la perfección y con gran éxito. Pagaban puntualmente a los inversionistas, lo cual atraía a más y más clientes. Sin embargo, como en las pirámides, inevitablemente llegó el momento del declive. En el caso de Estraval, a partir de 2012 comenzaron los problemas de liquidez. Las cooperativas frenaron la colocación de nuevos créditos (el insumo del negocio) y se aceleró la siniestralidad de los préstamos ya vendidos. Esto generó un desbalance gigante, pues sin cartera para comprar y sin flujos, tampoco había títulos para venderles a los inversionistas, ni recursos para cumplirles puntualmente.

Entonces comenzaron los líos. El abogado penalista José Luis Giraldo, apoderado de clientes de Estraval, señala en una denuncia ante la Fiscalía que “al parecer la empresa Estraval financiaba sus operaciones con el dinero que obtenía de los inversionistas”. Es decir, pagaban los compromisos de los anteriores clientes con el dinero de los nuevos. El asunto es que mientras llegaran estos, el negocio se podía sostener, siempre y cuando también los primeros no retiraran su dinero.

La operación de Elite, igualmente, abre muchos interrogantes. Marino Salgado, vicepresidente de Riesgo de la firma, dijo en un video publicado en internet que para ganarles a sus competidores del mercado, ellos pagaban a sus inversionistas la primera cuota en el mismo mes que hacían su inversión, a pesar de que el crédito que respaldaba su pagaré solo comenzaba a generar flujos con dos o tres meses de retraso. Expertos financistas dicen que este modelo es muy riesgoso y plantean la duda de si ellos estaban pagándoles a los clientes que ya tenían productos con los ingresos de los nuevos.

Fuentes de las cooperativas aseguran que cuando Elite entró en dificultades, comenzó a recibir primero el dinero de los inversionistas, sin tener todavía el pagaré del crédito colocado. Solo disponían de la promesa que les enviaban las cooperativas de un potencial beneficio. Pero muchas veces esto no se traducía en un préstamo real, porque, por diversas razones, nunca se hacía el desembolso. Además ya se sabe las irregularidades que se presentaron con muchos créditos en la costa Atlántica donde operaban la mayoría de cooperativas que trabajaban con Elite.

Lo cierto es que, como en las pirámides financieras tradicionales, el negocio de compra y venta de libranzas extrabancarias se vino abajo como un castillo de naipes y vuelven las preguntas: ¿dónde está el dinero y es posible recuperarlo?

Frente a esto las fuentes consultadas sostienen que en los esquemas piramidales los huecos suelen ser muy grandes porque la mayoría de los recursos nuevos se usan para pagarles a los clientes viejos, incluso a los que retiran su dinero. Por ejemplo, si una persona hace cinco años invirtió en una de estas empresas de libranzas 100 millones de pesos -al 20 por ciento anual- hoy ya ha recibido, solo en rendimientos, 100 millones. Es decir, sin retirar el capital inicial ya ha librado la totalidad de su inversión.

Hay que agregar que estos esquemas dependen de una agresiva fuerza comercial, en este caso encargada de traer clientes y colocar cartera. Se sabe que las empresas pagaban comisiones entre el 7 y 10 por ciento del valor captado más otras gabelas en especie como viajes, regalos y dádivas. En este caso son famosas las convenciones en Las Vegas para premiar la fuerza comercial. Es decir, una gran parte de los recursos quedó en los bolsillos de los agentes comerciales que vendieron el producto.

Por otro lado, este negocio demanda gastos operacionales altos y para sostener la fachada, estas empresas debían mostrar oficinas e instalaciones impactantes con apariencia de riqueza y de generación de valor. Por supuesto los accionistas y artífices de estos entramados seguramente se quedaron con otra buena tajada en salarios, bonificaciones y dividendos que se repartían de las empresas.

A decir verdad, los mayores perjudicados son los que menos tiempo llevaban en el negocio, dado que no alcanzaron a recibir nada o muy poco en intereses. Frente a estos casos de libranzas, los abogados y financistas son pesimistas sobre la eventual recuperación de dinero. Y como no creen que se reponga más de un 40 por ciento de lo comprometido, este podría llegar a ser un descalabro de proporciones parecidas a las pirámides que, como la de DMG, estremecieron a Colombia hace menos de diez años.

Paso a la Fiscalía

Rastrean activos de socios de las empresas colapsadas.

Este escándalo con el mercado de libranzas extrabancarias alcanzó tal magnitud que es necesario un plan coordinado del Estado para resolverlo. Se sabe, por ejemplo, que la Fiscalía General viene trabajando con un equipo de investigadores para seguirle la pista a los activos de los responsables de esta debacle y tratar de recuperar el mayor dinero posible.

Desde hace dos semanas, el ente acusador tiene listas imputaciones a varios implicados. Pero está a la expectativa ante nuevas conductas delictivas que han aparecido en las investigaciones, en las que se trabaja en coordinación con la Superintendencia de Sociedades.

La Fiscalía también indaga si hubo inversionistas que entregaron plata a los intermediarios de libranzas, a título de préstamo y a tasas de interés que superan las máximas permitidas, lo que podría constituirse en delito de usura. Igualmente se investiga la forma como prestaron las cooperativas. Se sabe que entre comisiones, estudio de crédito, cuota de manejo y otros gastos vinculados con el crédito mismo, el interés real cobrado al deudor habría terminado siendo de usura, un delito que se castiga con cárcel.Por otro lado, la semana pasada, la Superintendencia de Sociedades decretó la reorganización de otro importante jugador del mercado. Se trata de Vesting Group, que se encuentra en una situación económica crítica. También admitió en este mismo proceso a la firma Inversiones Alejandro Jiménez.

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