Lunes, 5 de diciembre de 2016

| 2016/10/22 00:00

Los costos del insólito pleito por el caso Hyundai

La disputa comercial entre el empresario Carlos Mattos y la casa matriz en Seúl ha puesto contra las cuerdas al concesionario Neocorp, que tiene más de 9.000 vehículos guardados en zonas francas, sin poder venderlos.

Para Gustavo Lenis, presidente de Neocorp, las medidas cautelares se excedieron porque terminaron por afectar a un tercero, que tiene miles de carros en zonas francas al sol y al aire.

Pérdidas por 20 millones de dólares, concesionarios cerrados, despidos de personal y demandas y tutelas ante jueces y altos tribunales deja hasta el momento un pleito comercial que completó un año y cuyo desenlace no parece estar a la vuelta de la esquina.

Se trata del enfrentamiento entre el empresario colombiano Carlos Mattos, quien durante 23 años representó y vendió en el país los carros Hyundai, a través de Hyundai Colombia Automotriz (HCA), y la casa matriz en Seúl (Corea). El lío se desató en septiembre del año pasado cuando esta le notificó que terminaba la relación comercial a partir de diciembre de ese año.

El empresario costeño libra una batalla en los juzgados para que le paguen una indemnización de alrededor de 200 millones de dólares, para compensar las millonarias inversiones que realizó en el país durante más de dos décadas para posicionar la marca. Aunque no ha llegado a un arreglo con la casa matriz sí logró frenar la venta de vehículos Hyundai en Colombia, por medio de las medidas cautelares que impuso el juez Sexto Civil del Circuito de Bogotá, Reinaldo Huertas.

Por eso, desde hace seis meses, 9.173 carros Hyundai esperan al sol y al agua en varias zonas francas. Dichos vehículos pertenecen a un tercero en esta disputa, el concesionario Neocorp, del grupo ecuatoriano Eljuri, que quedó con la representación de la marca en el país desde el primero de enero de este año.

Gustavo Lenis, presidente de Neocorp, señala que la decisión del juez Sexto es desproporcionada y no tiene nada que ver con lo que pide la demanda. “Nosotros, sin que tengamos velas en este entierro, nos hemos visto afectados con pérdidas que llegan a 20 millones de dólares”, dice Lenis. Ese monto corresponde al mantenimiento de los carros que están parqueados, a costos bancarios, pagos laborales y a la caída en las ventas. En lo corrido del año el comercio de esos vehículos se ha desplomado en más del 60 por ciento, a menos de 6.000 unidades, una cifra que contrasta con los más de 20.000 carros que se vendían hace unos años.

De los 29 concesionarios de Neocorp en Colombia, casi todos cerraron sus puertas y han despedido a más de 900 personas debido a las medidas cautelares. Y mientras tanto el tiempo sigue corriendo en su contra ya que de los carros que están en zonas francas, alrededor de 3.500, son de 2016, es decir, que ya se les está pasando el tiempo para venderlos en lo que resta del año. Una alternativa que estudia Neocorp es colocarlos en los países vecinos, pero con grandes descuentos.

Lenis dice que recurrirán a todas las instancias judiciales para evitar que se sigan vulnerando los derechos de la empresa y de los trabajadores, y para demostrar que hay actuaciones irregulares. Recordó que la Fiscalía General de la Nación denunció manipulación en el reparto del caso. Precisamente, las denuncias sobre presuntos hechos de corrupción en este pleito hicieron que se frustrara hace unas semanas un arreglo entre Mattos y la casa matriz. Los coreanos indicaron que no podían llegar a un acuerdo ya que por encima está la reputación de una multinacional que cotiza en bolsa y sobre la cual no quieren que recaiga ningún manto de duda.

El abogado defensor de Mattos, Iván Cancino, sostiene, por su parte, que seguirán adelante con el proceso porque no es posible que una compañía extranjera atropelle injustamente a un empresario colombiano y se burle de la legislación interna. “A todo empleado que sacan de una empresa sin justa causa le pagan una indemnización. No comprendo por qué en este caso los coreanos no quieren pagar lo justo”, dice Cancino.

Mientras tanto, los concesionarios de la firma siguen en vilo, a la espera de que algún día se logre solucionar una disputa que parece no tener fin.

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