Viernes, 9 de diciembre de 2016

| 1996/05/27 00:00

CEMENTO GRIS

LAS EXPECTATIVAS DE CRECIMIENTO DE LAS CEMENTERAS SE FUERON AL PISO POR LA CAIDA DE LA CONSTRUCCION, Y ESO AFECTO EL COMPORTAMIENO DE SUS ACCIONES EN BOLSA

CEMENTO GRIS

La caida en la construcción de vivienda marcó el inicio de la desaceleración de la economía. Aunque desde finales de 1994 la rebaja en algunos indicadores comenzó a insinuar que el boom de la edificación había llegado a su fin, sólo en 1995 la situación fue a todas luces palpable: esta actividad cayó en 3 por ciento con respecto a 1994.Como consecuencia de esa contracción las ventas de materia prima disminuyeron: los ingresos de las 15 compañías cementeras, evaluadas para el informe Las 100 empresas más grandes de Colombia, bajaron en términos reales alrededor de 6 por ciento. Esa situación no habría escandalizado a nadie si las expectativas sobre el sector no hubieran sido tan grandes. Después de tres años de importantes incrementos de la construcción de vivienda era previsible que el mercado terminara por saturarse y que su ritmo de crecimiento se desacelerara. Pero con las obras de infraestructura previstas en el Salto Social el panorama era halagador. Sólo podía esperarse que los mejores años estuvieran por venir. Los buenos augurios se incrementaron por la posibilidad de que la economía creciera más rápido como consecuencia de los dineros provenientes de Cusiana: en los países en que se ha vivido una bonanza petrolera la construcción registra importantes crecimientos.Para prepararse para esa demanda creciente las empresas se embarcaron en planes de ensanche industrial, varios de los cuales fueron concluidos el año pasado. Entre estos proyectos se destacan el de Cementos Rioclaro, que duplicó su capacidad instalada; la planta de cemento blanco de Cementos Nare y la ampliación de Cementos del Valle.Sólo que las cosas no se dieron como estaban planeadas. Por una parte, el alto costo del dinero ayudó a acelerar la caída de la construcción de vivienda, que ya estaba resentida por la sobreoferta _en los estratos medios y altos_, y por la otra el exagerado costo de la tierra. A pesar de que, según cifras del Departamento de Planeación Nacional, las obras civiles crecieron 14 por ciento en 1995, este aumento no fue suficiente para copar las expectativas de las cementeras en el campo de la infraestructura. Para nadie es un secreto que las vías por concesión están embolatadas y los interesados en acometer este tipo de proyectos señalan que la demora obedece a que no ha habido claridad por parte del gobierno en la definición de los mecanismos de financiación y, además, que el proceso de adquisición de predios ha sido difícil, sobre todo en los Llanos. Tampoco puede desconocerse el impacto que la crisis política ha tenido sobre la inversión pública y los proyectos de origen gubernamental.Así las cosas, la demanda estuvo por debajo de las expectativas de los industriales. Como dijo a SEMANA el presidente de la Compañía de Cementos Argos, Adolfo Arango Montoya: "Nosotros habíamos pensado que el crecimiento del mercado iba a ser del 5 por ciento y apenas fue del 0.5 por ciento". Esta situación produjo un excedente de producción de cemento, pues la oferta está por los nueve millones de toneladas anuales mientras que el consumo interno es de ocho toneladas. Una parte de esa diferencia está siendo exportada por las cementeras del Sindicato Antioqueño a Estados Unidos.Las consecuencias de la caída en la actividad de la edificación han ido más allá de la reducción de los volúmenes de ventas. Los balances de algunas empresas, como Argos, fueron afectados por el dramático descenso de su portafolio de acciones en el mercado. El ciclo recesivo en la construcción coincidió con un descenso dramático en el mercado de capitales, de manera que las acciones valen mucho menos de lo que costaban hace un año. Como buena parte de los activos de Argos lo constituyen acciones de otras empresas, en especial cementeras del Sindicato Antioqueño, las malas cotizaciones de los títulos repercutieron en su balance: los activos totales en 1994 ascendían a un billón 300.000 millones de pesos mientras que al cierre del año pasado eran del orden de un billón de pesos.A pesar de este fenómeno la acción de Argos sigue teniendo una gran demanda y es una de las de mayor movimiento, tanto que fue la más solicitada en la Bolsa de Medellín en 1995. Sin embargo esta tendencia no le asegura a Argos un camino libre de dificultades en el mercado de capitales, pues muchos comisionistas le están aconsejando a sus clientes tener cautela con los títulos de cementeras y más bien invertir en sectores de mejor desempeño, como el financiero y el de alimentos y bebidas.Pero no porque el año pasado no haya sido bueno se puede desconocer que los mejores tiempos están por venir. Así no sea de forma inmediata, la modernización de la estructura vial es un reto que tiene que acometer el país, pues el actual estado de las carreteras le resta competitividad a nivel internacional. En otras palabras, que la mayor demanda de cemento sigue latente aunque es muy probable que en el futuro las cuentas sobre el crecimiento del mercado sean mucho menos alegres.

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