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| 10/12/2013 3:00:00 AM

El censo agropecuario genera discordia

El Censo Nacional Agropecuario le costó la cabeza al director del Dane y desató una fuerte polémica por la fecha de su realización. ¿Cómo blindarlo contra las presiones políticas que se puedan presentar en la coyuntura electoral?

La agenda del sector agropecuario, de por sí ya bien movida, se agitó aún más la semana pasada por cuenta del Censo Nacional Agropecuario. La renuncia de Jorge Bustamante Roldán, director del Dane, abrió el debate sobre la  conveniencia de iniciar en el primer semestre del próximo año la etapa de recolección de información del censo, justo en medio de la congestionada agenda electoral. 

El propio Bustamante abrió la polémica en su carta de renuncia, al afirmar que sería inapropiado adelantar el operativo estadístico durante el primer semestre de 2014. Dijo que contratar 20.000 encuestadores, movilizarlos y organizar la logística es complejo y se podría contaminar por el momento electoral. Además señaló que los resultados se podrían distorsionar poniendo en duda la calidad de la información.

El contenido de esta carta sorprendió a muchos y molestó aún más al gobierno. El presidente Juan Manuel Santos en respuesta inmediata le aceptó la renuncia, pero además le expresó su disgusto:

“Rechazo enfáticamente sus insinuaciones de que con esta directriz de iniciar cuanto antes la realización del censo se esté vulnerando la independencia y garantía de seriedad de un organismo como el Dane, cuya misión es precisamente proveer de información adecuada y oportuna a los ciudadanos y al gobierno para el diseño y seguimiento de las políticas públicas. Se trataba nada menos que de cumplir con la responsabilidad para la cual fue nombrado en este cargo”. 

También el ministro de Hacienda, Mauricio Cárdenas Santamaría, expresó su malestar con Bustamante y desestimó sus preocupaciones por la coincidencia del censo con cuatro elecciones: consulta previa de los partidos, elecciones para Senado y Cámara, primera vuelta presidencial y segunda vuelta, si fuera del caso. 

El asunto es que, más allá del rifirrafe, pocas veces visto entre la Casa de Nariño y un funcionario de tan alto rango dentro del Estado, a muchos sí les sembró la duda de si es conveniente realizar el censo arrancando el año próximo.

El exdirector del Dane, César Caballero, cree que es inoportuno recolectar información al mismo tiempo en que está en marcha la agenda electoral.

El analista Mauricio Cabrera considera que los riesgos políticos son muy grandes y advierte que no se refieren específicamente a la campaña por la eventual reelección presidencial, sino a las elecciones parlamentarias.

Esto porque hay que contratar los 20.000 encuestadores en todo el país y eso puede representar una tentación muy alta en las regiones, donde están haciendo campaña los aspirantes a Senado y Cámara.

Todos los actores relacionados con el censo sienten la preocupación. El presidente de la Sociedad de Agricultores de Colombia, SAC, Rafael Mejía, llamó la atención del gobierno sobre la necesidad de blindar el Censo Agropecuario de toda influencia política, ahora que decidió iniciar la recolección de información el próximo año. 

Según Mejía es necesario asegurar un proceso transparente de principio a fin con auditorías y controles “que permitan liberar el proceso de cualquier manejo que distorsione las cifras frente a la verdad y la realidad  del campo colombiano”. 

Frente a los anteriores temores, el ministro de Hacienda ha dicho que tradicionalmente el Dane hace todo tipo de encuestas como la de hogares o inflación en épocas electorales y nadie ha sembrado un manto de dudas sobre ellas, como ahora.

Aunque esto es verdad, también hay que reconocer que el operativo para el Censo Agropecuario es de alta complejidad, no en vano se requiere contratar tanto personal de campo. En este caso bien se puede aplicar la frase de que la mujer del César no solo debe ser honrada sino parecerlo.

Ahora bien, ¿qué problema hay en correr el censo unos meses más para evitar estas suspicacias que desde ya aparecen? Hay opiniones divididas. Hay quienes piensan que si ya se esperó  40 años por qué no esperar seis meses. Aunque tener el Censo Agropecuario es urgente, pues el país no puede seguir dándose el lujo de no tener información actualizada sobre el campo, la verdad es que en aras de la tranquilidad de todos, se podría comenzar la etapa de recolección una vez pasen las elecciones.

A otros les preocupa que se siga dilatando la realización del censo. De aplazarse para la segunda parte de 2014, los resultados, dada la complejidad del trabajo, se tendrían solo hasta 2015 o 2016 y eso significa atrasar las políticas públicas del campo, porque no hay información actualizada. Al respecto, el presidente Santos afirma que un proyecto de este nivel de complejidad necesariamente se debe realizar por etapas “a lo largo de varios meses y no tiene ninguna justificación aplazarlo un año más”. 

Muchos se preguntan si es que al gobierno ahora le entró el afán y por qué no actuó con igual prisa para asegurar los recursos presupuestales y poder realizar el censo en el segundo semestre de 2013, como estaba previsto inicialmente. A algunos les llama la atención que el Ministerio de Hacienda haya sido tan diligente en resolver el fallo del Consejo de Estado que afectó la remuneración de los congresistas, y no haya actuado con igual prontitud para allegar los recursos para el censo oportunamente.

Se sabe que el Ministerio de Agricultura desde hace más de un año venía presionando al de Hacienda por los recursos para poner en marcha la etapa clave del censo, pero solo logró que le giraran al Dane una pequeña partida que se ha usado para las tareas preliminares. El grueso de los recursos presupuestales fue asignado para el año 2014, por 234.000 millones de pesos, y desde 2011 se han incorporado al presupuesto del Dane 56.000 millones de pesos. 

La  Casa de Nariño tiene otro punto de vista. El presidente Santos en la carta de aceptación de la renuncia al directivo señala que fue el propio Bustamante quien propuso iniciar el censo en agosto de 2014, “con el argumento de que el proceso contractual era muy complejo”. Y que el gobierno siempre había mantenido su interés de iniciarlo en 2013. 

Todo el mundo está de acuerdo en la importancia del Censo Nacional Agropecuario. Es fundamental para formular la política agropecuaria que necesita el país, cuya carencia quedó evidenciada en el pasado paro campesino. La FAO recomienda hacer un Censo Agropecuario cada diez años, como herramienta para tener un análisis más real sobre la situación de los productores del campo. En Colombia el último se hizo hace cuatro décadas.

Hay que recordar que el Censo Agropecuario hace parte de lo negociado en el primer punto de la mesa de La Habana. La discusión sobre un nuevo modelo agrario basado en la territorialidad, en el que quepan todos, grandes, medianos y pequeños, tiene que pasar por tener información confiable y actualizada sobre el sector.

El censo proporcionará información estadística estratégica, georreferenciada y actualizada de los sectores agropecuario, acuícola, forestal y de aspectos ambientales, con el fin de estructurar el Sistema Estadístico Agropecuario, dice Mejía de la SAC.

Para la directora de Planeación Nacional, Tatyana Orozco, en el marco del Pacto Nacional Agrario se necesita urgentemente la información actualizada para tomar decisiones acertadas en materia de política pública.

Ahora bien, en medio de esta polémica hay un asunto vital que no se puede dejar pasar por alto: la independencia del Dane. En los últimos diez años, dos directores de dicha entidad –César Caballero y Ernesto Rojas– han salido de la entidad también en circunstancias que conllevaron roces con el gobierno de turno. El de Bustamante sería el tercer caso.

Aunque cada episodio tuvo su particularidad, en el fondo preocupa que se ponga en juego la credibilidad y calidad de las cifras oficiales. El Dane tiene un gran prestigio internacional y ello no se puede poner en riesgo.
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