Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

×

| 9/10/2011 12:00:00 AM

Cercano o lejano oriente

Aproximarse a Asia es crucial y estratégico, pero para ello el gobierno tiene que tomarse más en serio el Pacífico colombiano.

Desde un accidentado viaje del expresidente Virgilio Barco a Corea del Sur en 1987, en el que se enfermó de diverticulitis y tuvo que ser operado en un hospital de Seúl, la meta de aproximar Colombia a los países del Asia Pacífico ha sido, a la vez, prioritaria y esquiva. Casi todos los sucesores de Barco han cruzado el más grande de los océanos acompañados de argumentos para convencer a los gobiernos de esas naciones -y de paso a los empresarios locales- de que así como el siglo XX fue una era centrada en el Atlántico, en el siglo XXI el foco de la economía mundial se trasladó a Asia. Y que, en consecuencia, Colombia debería aprovechar su condición de país con dos costas y mirar con mayor atención al Pacífico.

El presidente Juan Manuel Santos también ha reiterado, desde su posesión, que aumentar el flujo de negocios y el intercambio comercial con China, Japón y Corea, entre otros, será vital para el futuro de la agroindustria, los textiles, los farmacéuticos, los cosméticos, los cueros y, por supuesto, los biocombustibles. Esta semana, Santos cumple su primer viaje oficial a Asia y, junto con una delegación de ministros, directivos y empresarios, buscará suscribir acuerdos de protección de inversiones, promoverá proyectos de infraestructura y buscará fortalecer lazos políticos y diplomáticos.

La aproximación al Asia Pacífico, sin embargo, no se logra de un día para otro. Aunque el comercio de Colombia con la región ha aumentado, solo representa el 12 por ciento del total de exportaciones, unos 4.700 millones de dólares, mientras que para Chile representa el 49 por ciento (33.200 millones de dólares) y para Perú, el 26 por ciento (unos 9.200 millones de dólares).

Colombia está atrasada en comparación con sus compañeros latinoamericanos del llamado Arco del Pacífico y está tratando de cerrar la brecha con recientes aperturas de la embajada en Indonesia y de oficinas comerciales en Tokio, Seúl y Shanghái, que ya tienen representación directa, y en Singapur, Abu Dhabi, Hong Kong y Yakarta, donde se instalarán las próximas.

A lo anterior habrá que agregarle nuevas acciones dirigidas a superar otros escollos que aún perduran. Entre ellos, la falta de conocimiento mutuo. Ni los empresarios ni los diplomáticos de Colombia están familiarizados con los métodos de negociación y de trabajo de los asiáticos, ni ellos conocen en profundidad la compleja realidad colombiana.

También hay que superar el rezago en infraestructura vial y portuaria en la Región Pacífica. La doble calzada a Buenaventura, el puerto de salida a esa región, no se ha terminado después de cinco años de obra y hay unos tramos que a estas alturas ni siquiera se han contratado. Además, el puerto en esa ciudad está subutilizado, pues en lugar de prestar y garantizar un servicio de siete días por 24 horas diarias, se limita a cinco días con aproximadamente seis horas por jornada, con interminables esperas para los pocos barcos de alto calado que atracan en Buenaventura.

El otro cuello de botella es de tipo institucional. Colombia no ha tenido una presencia diplomática del mismo nivel de México, Perú y Chile, y está por fuera del Apec (Foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico), principal escenario de cooperación integrado por 21 países, que representa el 60 por ciento del comercio mundial. Las gestiones que Colombia viene haciendo desde hace casi dos décadas para ingresar están bloqueadas por una política, adoptada desde 1995 por sus miembros, de aplicarle una moratoria a la llegada de nuevos miembros. Por ahora, como acepta el ministro de Comercio Exterior, Sergio Díaz-Granados, la única estrategia que le queda a Colombia frente al Apec es "mostrar los avances en comercio que ha logrado el país, hasta que se abra esa puerta". La inminente culminación de un tratado bilateral entre Colombia y Corea es vista como un paso en la dirección correcta. Un paso importante que, sin embargo, requerirá de muchos más. Porque el camino, para atravesar el Pacífico, es largo.
¿Tiene algo que decir? Comente

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.

EDICIÓN 1842

PORTADA

La voltereta de la Corte con el proceso de Andrade

Los tres delitos por los cuales la Corte Suprema procesaba al senador se esfumaron con la llegada del abogado Gustavo Moreno, hoy ‘ad portas’ de ser extraditado. SEMANA revela la historia secreta de ese reversazo.