Viernes, 9 de diciembre de 2016

| 2000/06/12 00:00

Cerebros al vuelo

El éxodo de cientos de ejecutivos hacia el exterior preocupa más a las empresas que la actual crisis económica.

Cerebros al vuelo

La estatua de la Libertad en Nueva York tiene un placa que dice: “Dénme a sus habitantes más cansados, a sus pobres, a sus masas oprimidas que albergan el deseo de respirar en libertad”. Esta consigna reposa desde el momento en que se construyó la estatua en 1880 y Estados Unidos estaba en pleno proceso de industrialización.

La mano de obra barata, poco calificada y “basada en el poder del músculo” contribuyó a aumentar la producción y riqueza de la nación más poderosa del mundo.

Sin embargo el famoso emblema de la estatua de la Libertad ha perdido vigencia. Hoy la clave del éxito económico de las naciones está en el grado de educación y conocimiento de sus individuos. La calidad del recurso humano -medida en expresiones de creatividad, desarrollo de habilidades y espíritu emprendedor— marca la pauta en materia de productividad de las empresas del nuevo milenio.

Esta realidad ha hecho que los países industrializados compitan por adquirir cerebros de todo el mundo. Y Colombia no es la excepción. Según el DAS, en los últimos tres años han viajado al exterior cerca de 2,6 millones de compatriotas, de los cuales 600.000 no han regresado. Y aunque no existe un censo preciso y actualizado de los ‘intelectuales’ que viven por fuera del país, un alto directivo de Colciencias estima que de cada 100 colombianos que se radican en el exterior 20 corresponden a cerebros fugados.

El éxodo de ejecutivos y profesionales hacia otros países ha hecho que las empresas colombianas comiencen a alarmarse, sobre todo en momentos en que se espera una recuperación económica que depende en buena medida de la capacidad y creatividad del recurso humano.



Cerebros fugados

Bancos, corporaciones financieras, empresas del sector real y hasta compañías de la industria editorial se han quejado de la dificultad de reclutar ingenieros y otros graduados de alta calificación. Así lo confirma Rue Swabey, directora de investigaciones del Santander Investment en Bogotá, quien afirma que “la ausencia de una clase gerencial capacitada se ha empezado a sentir, especialmente en empresas que requieren empleados con altas calificaciones”.

Para algunos economistas la pérdida de individuos calificados, clave para lograr ventajas estratégicas en las organizaciones modernas, se deriva de los problemas económicos de Colombia, que no pueden compararse con el boom productivo y de generación de empleos que caracteriza a economías como la de Estados Unidos. “La reducción de sueldos por parte de muchas empresas ha estimulado el éxodo de cientos de profesionales, en particular administradores, economistas, médicos, científicos y profesores universitarios”, afirma Juan José Echavarría, director de Fedesarrollo.

El último estudio de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) sobre las pautas de migración vigentes en 152 naciones determinó que el fenómeno de ‘fuga de cerebros’ repercute de forma negativa en los países del Tercer Mundo. El informe de la OIT asevera que la fuga de capital intelectual protagonizada en su mayoría por los jóvenes altamente calificados— incrementa los riesgos de estancamiento económico y acentúa la falta de competitividad de dichas naciones.

Esta situación se torna aún más preocupante si se tienen en cuenta los costos que trae para el país la fuga de sus principales motores de crecimiento. Según Rodrigo Acosta, analista de Planeación Nacional, Colombia perdió en el último año cerca de 2.000 millones de dólares por cuenta de las personas que emigraron y que tenían tres o más años de educación superior. Es decir, colombianos con 15 o más años de estudio y preparación.

Como si fuera poco, los más recientes informes del Banco Mundial y del Banco Interamericano de Desarrollo señalan que la fuga de cerebros nacionales desincentiva la inversión extranjera, en particular la de las empresas multinacionales que requieren personal con un elevado nivel de educación. “Las compañías de talla mundial tienden a localizar su inversión en las zonas donde las destrezas intelectuales son fácilmente asequibles o pueden ser generadas sin demora”, asegura Hernán Jaramillo, decano de la facultad de economía de la Universidad del Rosario y experto en el tema.



Cerebros importados

El boom de las empresas de Internet en Estados Unidos ha provocado en ese país un exceso de demanda de ejecutivos jóvenes provenientes del exterior. Los empresarios de las compañías de la ‘nueva economía’ aseguran que existen más de 364.000 vacantes disponibles para ingenieros y programadores extranjeros. Solamente en Miami —donde se concentra una elevada población de habla hispana—75 por ciento de las búsquedas de empleo son para organizaciones puntocom.

Los directivos de la industria tecnológica aseguran que de no poder introducir más del límite legal de 65.000 extranjeros anuales las empresas de Internet corren el peligro de perder una de sus grandes ventajas competitivas: el poder cerebral importado. En la actualidad 23 por ciento de la fuerza laboral de Silicon Valley y sus similares son inmigrantes. Entre ellos se incluyen cerca de 60.000 y 70.000 ingenieros de procedencia extranjera. “Por primera vez América Latina está compitiendo en talento puro y capacidad intelectual con Estados Unidos”, asegura Alvaro Cadavid, director de Spencer Stuart, firma dedicada a la caza y búsqueda de ejecutivos.

Para el director de la misión social del Departamento Nacional de Planeación, Alfredo Sarmiento, los sorprendentes logros tecnológicos y comerciales de Estados Unidos en los últimos años “han sido alimentados por una brillante y amplia fuerza de trabajo, que incluye cerebros robados a otros países menos tolerantes y menos hospitalarios para la innovación, el espíritu emprendedor y la individualidad, tales como Colombia”.

La escasez de posibilidades de desarrollo y superación personal ha hecho que cientos de ejecutivos colombianos emigren en busca de mejores oportunidades. Lo grave es que en su mayoría son personas valiosas, que se fueron con estudios universitarios y que ahora ocupan puestos envidiables en compañías, instituciones de renombre y universidades.

Las puertas del futuro se pueden cerrar para países como Colombia, cuyo capital humano educado y con habilidades huye hacia otros países en busca de más y mejores oportunidades.

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