Sábado, 25 de octubre de 2014

| 2013/03/23 08:00

Chipre: la isla misteriosa

Al borde del derrumbe financiero, Chipre desnuda la fragilidad de la eurozona. Cómo una isla pone en vilo la economía de Europa.

Los chipriotas reaccionaron con sorpresa y estupor. Dijeron no a lo acordado en Bruselas. Foto: AFP

Hasta hace poco Chipre era un reconocido paraíso fiscal, apetecido por los grandes inversionistas extranjeros, y un cotizadísimo destino turístico internacional. Hoy, el pequeño país es el centro de la atención del mundo financiero, porque su banca está al borde de la quiebra. Chipre se convirtió en la quinta economía, después de Grecia, Irlanda, Portugal y España en acudir a la eurozona por asistencia para evitar una bancarrota.

Tras la crisis europea, la economía chipriota sufrió un duro golpe. Los dos bancos más grandes de la isla arrastran desde entonces serias dificultades, pues la reestructuración de la deuda griega les generó enormes pérdidas. Muchos consideran que esta es la peor crisis desde la invasión turca de 1974, que partió en dos a esta pequeña isla del Mediterráneo oriental.

En junio de 2012 Chipre solicitó ayuda a las autoridades europeas, y solo la semana pasada el nuevo gobierno de Nicos Anastasiades logró el acuerdo para recibir un préstamo de 10.000 millones de euros (13.000 millones de dólares) y evitar la quiebra del país. A cambio de la ayuda, se exigía recaudar 5.700 millones de euros que deberían salir de los depositantes de sus bancos. El proyecto contemplaba un impuesto extraordinario del 3 por ciento para los depósitos inferiores a 100.000 y de 12,5 por ciento para los superiores a 100.000. Los ahorradores serían compensados con acciones de sus bancos.

Pues bien, el plan rescate acordado con la llamada troika (Comisión Europea, Banco Central Europeo y Fondo Monetario Internacional) causó un lío de padre y señor mio. La gente salió a las calles a sacar su dinero de los bancos, pues nadie estaba dispuesto a perder siquiera parte de sus ahorros. Las nuevas medidas de asistencia causaron el primer ‘corralito’ (fuga de depósitos) del que se tenga noticias desde la creación del euro. Las principales bolsas del planeta cayeron, una tras otra, después del anuncio de las medidas de apoyo. Desde Wall Street, Europa, Asia y América Latina, los mercados financieros y bursátiles se sacudieron.

Pero, ¿cómo es posible que una economía que solo representa el 0,2 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB) de la eurozona, causara tal revuelo en el Viejo Continente?

Son varios los factores que explican la reacción, aunque las medidas finalmente fueron derrotadas en el Parlamento. En primer lugar, muchos vieron en el paquete de ayuda condicionada un mal precedente para la región y un riesgo de que estas políticas se puedan extender a países como Italia y España. “A pesar de que Chipre es la tercera economía más pequeña de la eurozona, podría haber serias repercusiones financieras para otras economías”, dijeron analistas.

Para otros, las medidas eran una advertencia para los inversionistas, que ahora sienten que deben tener más cuidado sobre dónde colocan sus dineros. La verdad es que el acuerdo alcanzado suponía un cambio radical frente a los anteriores paquetes de ayuda internacional, que no tuvieron costo para los depositantes.

Las repercusiones de lo sucedido fueron mucho más allá. La crisis tocó a Rusia, pues cerca de la mitad de los depositantes de los bancos de Chipre son de ese país. Por eso las medidas generaron una fuerte reacción del gobierno de Vladimir Putin, quien dejó muy en claro su enojo y 

desacuerdo con lo que considera un impuesto confiscatorio.

Se estima que los depósitos de personas y empresas rusas en Chipre pueden ascender a 30.000 millones de dólares. Pero los rusos no son los únicos extranjeros afectados. Un informe del diario El País de España señala que en los últimos años, miles de británicos y chinos también se han beneficiado de un impuesto de sociedades del 10 por ciento en la isla.

Esto explica por qué el gobierno de Nicosia –antes que a Bruselas– recurrió a Moscú para pedir ayuda e incluso sondeó a Beijing al respecto. Y en efecto, en 2011 Rusia le prestó 2.500 millones de euros para ayudar a las dos entidades más grandes que tenían pérdidas por 4.500 millones de euros (una cuarta parte del PIB de la nación).

Para los extranjeros que tienen sus depósitos en los bancos chipriotas, las medidas de salvamento que los obligarían a perder parte de su dinero son un robo a mano armada. “Nos jubilamos y trajimos nuestros ahorros a un banco en Chipre y sencillamente pueden tomar nuestro dinero sin permiso y luego decir que tenemos acciones en un banco en quiebra”, dijo un ahorrador citado por la BBC.

Otro elemento que explica el revuelo que está causando esta pequeña isla de poco más de un millón de habitantes, es el hecho de que está desnudando la fragilidad de la eurozona. “Chipre refleja la resaca que está presente en una zona que sigue enferma, que no ha solucionado sus problemas fiscales y los problemas financieros siguen presentes”, dijo a CNN el director de Moody para América Latina, Alfredo Coutiño. 

Lo que pasó en este territorio de apenas 240 kilómetros de largo y 100 de ancho, está mostrando que la crisis de la deuda en el viejo continente no se ha resuelto y que el euro sigue siendo una moneda con serios problemas. Tantos, que se volvió a desatar la polémica entre países miembros de la eurozona. Algunos, especialmente en Alemania, atribuyeron la crisis a que el sector bancario chipriota ha sido sobredimensionado y volvieron los señalamientos por ser un paraíso fiscal. Sin embargo, la canciller alemana, Ángela Merkel, afirmó que “Chipre es nuestro socio en la zona euro, por ello es nuestro deber hallar juntos una solución”. 

Lo cierto es que la negativa del Parlamento chipriota a aceptar el rescate si a cambio hay que castigar a los ahorradores obliga a buscar otras alternativas para obtener la financiación internacional que requiere la banca. En medio de la incertidumbre, los bancos estuvieron cerrados hasta el jueves de la semana pasada y cada vez había menos cajeros con dinero disponible. Ante las dificultades para conseguir efectivo, el Reino Unido fletó un avión con un millón de euros para cubrir las necesidades de sus 3.000 soldados en la isla.

Chipre tiene pocas horas para acordar un nuevo plan recaudador de fondos que evite su bancarrota. El Banco Central Europeo advirtió que no ayudará al sistema bancario del país si para comienzos de esta semana no hay un acuerdo sobre el plan de rescate. 

La crisis de Europa le quitó la tranquilidad a la isla y a los inversionistas extranjeros, pues como dijeron en varios medios internacionales, el paraíso fiscal se convirtió en un infierno financiero. 

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