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| 8/15/2009 12:00:00 AM

Cobrar o no cobrar

La información de calidad cuesta. El magnate de las comunicaciones, Rupert Murdoch, propietario del mayor grupo de medios del mundo, puso el dedo en la llaga al anunciar que cobrará por el acceso a la edición digital de sus periódicos. ¿Grito en el desierto?

De la mala hora por la que atraviesan los medios impresos en todo el mundo se ha hablado mucho: que la recesión económica ha golpeado duramente sus ingresos por publicidad, que sus lectores se alejan cada vez más del papel para buscar información en Internet y que la circulación ha descendido vertiginosamente.

También es vox populi que los grandes medios impresos en Estados Unidos y en muchos otros países se encuentran en una situación financiera muy difícil.

Cada vez, más periódicos y revistas revalúan el tradicional modelo del negocio que les funcionó por años, en busca de la fórmula mágica que les garantice su supervivencia.
Pero en medio de ese gran desafío que tienen las empresas periodísticas para recuperar la rentabilidad, hay un tema de fondo, cuyo debate va para largo: ¿qué pasará con la información de buena calidad, que cuesta y por lo tanto conspira contra la eficiencia de los balances? ¿Qué pasará con el periodismo como profesión?

No es posible tapar el sol con las manos. Es tal la avalancha de información que los ciudadanos reciben diariamente, por vía digital, que el gran avance de la Internet se ha convertido en un arma de doble filo. Si bien ha democratizado el acceso a los contenidos más variados –gratis, inmediatos y casi sin restricciones–, también es cierto que se ha vuelto una amenaza para el periodismo de primera. En medio del bombardeo informativo, los contenidos serios; las noticias objetivas; los reportajes bien escritos, desarrollados e investigados, muchas veces se pierden en el maremagno informativo de la información sesgada, la publicidad, el marketing viral, los insultos y hasta la información engañosa. El exceso de información contaminada dificulta muchas veces el acceso a bueno contenidos.

Hace un par de semanas, Rupert Murdoch, propietario del mayor grupo de medios de comunicación del mundo, News Corporation, al que pertenecen entre otros, los estudios de cine 20th Century Fox, las cadenas de televisión Fox y Sky, los periódicos The Wall Street Journal, New York Post, The Times y The Sun, la editorial HarperCollins y la red social MySpace, puso el dedo en la llaga. El magnate afirmó que “el periodismo de calidad no es barato y una industria que regala su contenido está canibalizando su capacidad para hacer buen periodismo”. Bajo este argumento anunció su intención de cobrar, a partir del próximo año, los contenidos en la Internet de sus publicaciones. El tema que recogió en primera instancia la prensa británica es hoy objeto de un amplio debate en todo el mundo.

La discusión de cobrar o no cobrar por los contenidos digitales ciertamente no es nueva y, de hecho, ya se ha intentado. El propio The Wall Street Journal, adquirido hace un par de años por Murdoch, cobra por algunos contenidos de su edición on-line; el Financial Times de Londres tiene suscripciones pagadas en la web, y algunos otros periódicos han aplicado este modelo; no muchos han tenido éxito, incluso algunos han tenido que volver a abrir sus contenidos, como el caso del diario El País, en España.

La pregunta que muchos se hacen ahora es si otros propietarios de medios se unirán a la idea del gigante mediático quien, a propósito, cambió de posición frente al tema. Cuando Murdoch compró The Wall Street Journal era partidario de que el portal fuera gratis en su totalidad. La razón de este giro en parte se debe a los malos resultados del grupo, que atraviesa por el momento más difícil de su historia debido a los bajos ingresos por publicidad. Pero también porque Murdoch, como visionario que ha sido del sector, está buscando la llave perdida que permita asegurar el periodismo de calidad.

Pero se trata de una apuesta arriesgada. Según Ken Doctor, un analista de medios citado por la agencia AP, dejar de colgar en la web contenidos gratis y pasar a cobrar por ellos podría alejar a los usuarios y, con ellos, los ingresos por publicidad. “Nadie quiere ser el primero en colocar un gran muro que obliga a pagar cuando el resto de caminos hacia el contenido están abiertos”. Murdoch parece tener una solución para ello: lograr que su contenido sea “mejor y diferente al de otra gente”.

Frente a esta propuesta hay muchos incrédulos. La BBC de Londres habló con la ex administradora general de NYTimes.com, Vivian Schiller, y esta les dijo que cuando The New York Times abandonó su modelo de suscripción, las visitas a su página de Internet se incrementaron de 12 millones por día a 20 millones.

Los analistas creen que la fórmula funcionará sólo si se trata de contenidos muy especializados, como los financieros o los de negocios, y cuyos cobros sean mínimos, casi centavos de dólar. Hasta ahora los que han intentado este modelo han optado por permitir a sus lectores el acceso gratis a un número de historias y si el usuario desea acceder a más, tiene que pagar la suscripción. Es decir, un modelo similar al que tiene The Financial Times o The Wall Street Journal, que han sido los dos casos más exitosos y que dejan plata.

Pero de allí a esperar que esto funcione igual con otros contenidos mucho más generales, hay una gran brecha. Andrés Cavelier, presidente de FastrackMedia, empresa de estrategia de medios en Estados Unidos, es incrédulo frente a la salida de Murdoch. “No veo viable que se pueda cobrar por todos los contenidos, tendría que ser algo demasiado exclusivo, tipo productos premium”, le dijo a SEMANA. El negocio todavía está en una etapa muy joven y nadie ha podido encontrar la fórmula para monetizar exitosamente el valor de la información y la misma audiencia.

Murdoch espera que tras clavar él la primera bandera que reivindica el valor de los buenos contenidos, sigan otros que también se sientan afectados por la pérdida de sus lectores por la Internet y que quieran intentar devolverles valor a los contenidos periodísticos de primera.

Para Ricardo Pombo, gerente de Nuevos Medios de Casa Editorial El Tiempo (Ceet), a la propuesta osada de cobrar seguramente se unirán algunos periódicos tradicionales que necesitan protegerse. “Los no tradicionales no tiene nada que perder, sólo tienen que captar valor haciendo lo mismo”.

Y, definitivamente, los que más tienen que perder son los grandes periódicos, aquellos que invierten mucho dinero en producir contenidos en los que basan su prestigio. Pero, para garantizar esa buena información, primero hay que asegurar la rentabilidad de las empresas periodísticas. Y es ahí donde está el gran desafío. La dificultad que puedan estar teniendo los periódicos y las revistas para compensar pérdidas, a través de la publicidad en las webs de noticias, ha desanimado a muchos. Sin embargo, hay quienes son más optimistas frente al potencial que tiene la Internet.

El problema es que la inversión publicitaria en Internet es muy barata frente a la impresa, y la industria periodística no ve fácil que por esta vía los ingresos puedan compensar la caída en los avisos impresos.

Para Sergio Quijano, presidente de IAB Colombia, gremio de la publicidad interactiva, el modelo que combina la suscripción pagada con la publicidad en los contenidos de la web podría ser más exitoso. Pero cree que tendrá que ser información diferencial, muy exclusiva, porque nadie querrá pagar por ver lo que encuentra gratis en otros portales.
¿Los diarios colombianos seguirán los pasos de Murdoch? No todavía. Luis Miguel de Bedout, gerente de El Colombiano, cree que aún los periódicos en Colombia, y especialmente los regionales, conservan sus fortalezas y sus lectores. Pero también está de acuerdo en que hay que buscar la forma de no regalar más los buenos contenidos. “Aunque veo muy difícil cobrar por todo, tendrá que ser información muy exclusiva del medio”.

Ahora, una cosa es que el gigante mediático Rupert Murdoch quiera cobrar por los contenidos, y otra, que los consumidores estén dispuestos a pagar. Habrá que esperar. Pero, en todo caso, este es el reto más grande que ha tenido el periodismo en su historia. Y cualquier intento que se haga valdrá la pena porque, como dice Paul Starr, afamado profesor de comunicaciones en la Universidad de Princeton, los periódicos se encuentran en peligro y no hacer nada sería muy grave, porque ellos han contribuido como ningún otro poder al fortalecimiento de las democracias y a fiscalizar los abusos de los poderes políticos y económicos. Ya Murdoch puso la primera piedra para el debate.
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