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| 10/11/1993 12:00:00 AM

Coltabaco, en la hoguera

Tal como van las cosas, Coltabaco pódría desaparecer en 1994. Y no es precisamente porque el cigarrillo haya pasado de moda.


LA DECANA DE LA FABRICACION INDUStrial de cigarrillos en Colombia ha comenzado a quemar sus últimos cartuchos. Y muy posiblemente quedará hecha cenizas a finales de 1994, cuando podría concluir su proceso de aniquilamiento gradual, causado, principalmente, por el tizón del contrabando y los efectos negativos que sobre este sector ha tenido la apertura.
El cáncer que carcome a la Compañía (Coltabaco), la principal productora de cigarrillos nacionales, con sede en Medellín, no requiere alambicados diagnósticos: el contrabando desenfrenado controla el 53 por ciento del mercado local, y la tendencia apunta hacia nuevos descensos en el consumo de cigarrillos hechos en el país.
Con una tradición industrial de 75 años, la empresa tal vez no alcanzará a celebrar, el año entrante, sus bodas de oro como productora de tabaco. Las pérdidas acumuladas del primer semestre de 1993 suman 3.034 millones de pesos. De sus siete fábricas -Medellín, Bucaramanga, Bogotá, Cali, Cartagena, Barranquilla y Pasto-" sólo sobreviven las dos primeras. Pero en Medellín la producción ha tenido que reducirse a un solo turno de ocho horas, situación que ha llevado a la compañía a enviar a sus casas, con licencia remunerada, a 180 de los 1.500 trabajadores que han sobrevivido a los despidos. En sus mejores tiempos, Coltabaco daba empleo directo a 3.500 personas e indirecto a unas 200 mil.
Hoy las fábricas están habitadas por los fantasmas de la ruina, y los campos de cultivo, en Santander y Bolívar, han ido quedando desolados.
Aparte del monstruoso contrabando de cigarrillos en Colombia -financiado, en muchos casos, por los dólares del narcotráfico-, Coltabaco enfrenta el dudoso manejo de las importaciones legales traídas por la apertura, y que corresponden apenas al 1,18 por ciento del mercado.
En muchos casos, los documentos que avalan la legalización de un pequeño cargamento se utilizan para escudar cantidades mucho mayores de cigarrillos ilegales. Esta mezcla relaja la atención y reacción de las autoridades, y las del público consumidor.
En realidad, en vez de haberlo disminuido, la legalización de importaciones ha aumentado el contrabando, de 41,9 por ciento al 52,5 por ciento en los últimos dos años, a través de unas 50 marcas extranjeras, desde las estadounidenses y europeas más conocidas, hasta chinas y japonesas. En un reciente documento el presidente de Coltabaco, Darío Múnera Arango, se propuso demostrar que toda la política económica del actual Gobierno le ha dado, en realidad, el golpe de gracia a la empresa que dirige, con medidas como la revaluación (que abarata el precio de los cigarrillos importados, legales o ilegales), la creación de zonas francas (allí llegan, sin control, todas la variedades extranjeras y luego se trasladan al resto del territorio colombiano) y la reforma de la aduana, que ha dado como resultado la entrada indiscriminada de mercancías extranjeras.
Así mismo, Ia industria ha tenido que capear la fuerte rebaja de precios decretada por las multinacionales. Y, claro, también está el lavado de dólares.
Otro obstáculo es la inoperancia del Instituto de Comercio Exterior para establecer el precio CIF de los cigarrillos extranjeros. El precio CIF se toma como base para la liquidación de impuestos.
Según Coltabaco, los valores señalados por el Incomex decrecieron para las principales marcas extranjeras a lo largo de los cuatro trimestres de 1992. No corresponden ni a los valores FOB en el lugar de origen ni a los precios internacionales. La situación lleva a Múnera a concluir que "esos precios son inferiores a los precios reales, con perjuicio de la correcta liquidación de impuestos y también para la industria nacional", que tiene en los cigarrillos importados una muy importante competencia. "Esta es una situación inexplicable", dijo Múnera a SEMANA.
En el caso de la marca L&M, el producto se certificó, por vía marítima, a 0,14 dólares la cajetilla de 20 cigarrillos, o sea 112 pesos colombianos. Incluyendo impuestos de 138,02 pesos, gastos de distribución e intermediarios, el producto se expende al público a 500 pesos por cajetilla, es decir, por debajo de la marca Royal que se vende a 550 pesos por paquete.
Tanto para Coltabaco como para Protabaco -la segunda compañía colombiana- y para los pocos importadores legales de cigarrillos extranjeros, el pago de impuestos es una de las causas que atenta contra el negocio. En el caso de Coltabaco, la empresa debe pagar tributos del orden del 124 por ciento, divididos así: 100 por ciento para las rentas departamentales, 10 por ciento para Coldeportes y 14 por ciento por concepto de IVA. El contrabandista en cambio, no paga nada. Por eso, frente a una tributación tan onerosa, traer cigarrillos ilegales es un gran negocio.
La única salida es solicitarle al Gobierno la reducción de la tasa fiscal y de hecho el Ministro de Hacienda tiene en su agenda legislativa un proyecto de ley para un impuesto total de 44 por ciento sobre el precio de producción distribuido así: 20 por ciento para los departamentos, 10 por ciento para Coldeportes y 14 por ciento para el IVA. La introducción de la medida dependerá de los parlamentarios de provincia, pero más de la voluntad, necesidades y circunstancias particulares de los departamentos.
La semana pasada, el gobernador de Antioquia le informó a Múnera que estaría dispuesto a bajarse solamente a un 50 por ciento, porque el impuesto al cigarrillo en la región está pignorado a los empréstitos para la construcción del metro.
Lo curioso es que mientras los departamentos desean mantener un impuesto alto al cigarrillo para obtener recursos, poco o nada hacen para impedir el contrabando, como lo atestiguan los miles de vendedores que invaden aceras y avenidas, incluso en inmediaciones de las sedes de gobierno. Y en momentos en que Coltabaco hace despliegue de influencias para obtener luz verde a una posible rebaja de la tasa impositiva al cigarrillo, ha aparecido otra piedra en el zapato: Venezuela.
Los aires de integración han abierto las puertas del contrabando al cigarrillo Belmont, la marca más popular del vecino país y que ocupa el segundo lugar, después del Marlboro, en el ranking del contrabando. Coltabaco tiene serias sospechas de que los fabricantes de Belmont han elaborado un producto específicamente diseñado para el mercado colombiano. "Hemos analizado muestras del cigarrillo que se vende en Venezuela y el que se consigue en Colombia, y hay diferencias en el tamaño. Esto nos hace pensar que hay un segmento de producción dirigido a Colombia", dijo Múnera.
Contactos realizados en Bogotá entre ejecutivos de las dos compañías, para discutir el problema, terminaron sin arrojar resultados. "Lo que los Venezolanos se han encontrado aquí es una mina de oro", agregó Múnera.
Una ruta explorada por Coltabaco para ponerle la cara a la crisis fue su plan de exportaciones a los países de Europa del Este, que inicialmente funcionó. Luego le cayó la roya económica a esta parte del mundo, y la empresa colombiana perdió sus dos mercados más importantes: Rusia y Polonia.
En los primeros siete meses de 1992 las exportaciones de Coltabaco llegaron a 12 millones 500 mil dólares, mientras que en el mismo período de 1993 apenas alcanzaron los tres millones 815 mil dólares.
Coltabaco diversificó a tiempo sus actividades financieras y comerciales, y el rendimiento de sus otras inversiones le ha permitido sobreaguar. La empresa participa en negocios de fabricación de papel, finca raíz, construcción, hotelería, instituciones de ahorro y vivienda y aseguradoras.
Frente al contrabando, las campañas de salud en contra del consumo del tabaco, contrario a lo que podría creerse, no han agudizado, por ahora, el problema. A diferencia de Estados Unidos, donde el mercado de fumadores se ha reducido en un 40 por ciento, en Colombia simplemente se registra un crecimiento "cero".
"Nuestros estudios nos habían revelado que, a este paso, aguantaríamos, a lo sumo, hasta 1996. Pero, tal y como van las cosas, Coltabaco desaparecerá a finales de 1994 por física falta de demanda de nuestro producto"- dijo Múnera a SEMANA- Y la batalla la habrá ganado el contrabando".

Los extintores de Coltabaco
Cuando los ejecutivos de Coltabaco sintieron venir la crisis optaron por un amplio plan de diversificación para no dcsaparecer totalmente, junto con el negocio de los cigarrillos.
Hoy la empresa invierte en varios frentes, con bastante éxito.
Entre los principales se cuentan los siguientes:
.Fabricación de papel de envoltura de cigarrillo, papeles de escritura y cuadernos, en asocio con Kimberley Clark.
.Papeles desechables para baño, pañuelos de papel, productos para la higiene femenina y pañales.
.Construcción de vivienda, a través de la empresa Inversiones e Industrias.
.Exportación de tabaco en rama (negro y rubio) a Estados Unidos, Europa y el norte de Africa, a través de la empresa mixta (Citasa colombo-alemana). Compañía lnternacional Tayrona S.A.
.Negocios de hotelería, por intermedio de la compañía Promotora de Hoteles.
.Aportes de capital en Conavi, Suramericana de Seguros y el Banco Industrial Colombiano.
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