Sábado, 21 de enero de 2017

| 2008/07/05 00:00

“Coltejer regalada era cara”

El nuevo dueño de Coltejer, el grupo mexicano Kaltex, ya se puso al frente de la textilera. SEMANA habló con José Roberto Arango, gestor del salvamento de la empresa.

José Roberto Arango logró lo que parecía imposible: poner de acuerdo a todos los interesados en la empresa

C oltejer estaba desahuciada. Para salvarla había que someterla a una cirugía de corazón abierto, pero nadie garantizaba que pudiera resistir. El punto al que llegó era tan crítico, que José Roberto Arango, el hombre que la Organización Ardila Lülle llamó para dirigir la operación salvamento, decía sin tapujos que Coltejer era inviable. El año pasado perdió 160.000 millones de pesos, y en 2008, hasta mayo, el rojo va en 45.000 millones.

Cómo llegó a ese penoso estado, ya es historia. Arango logró lo que parecía imposible: convencer a todos para que cada uno pusiera su parte: trabajadores, pensionados, accionistas y acreedores. Y lo más importante, encontrar un inversionista interesado en darle oxígeno y revivirla. Arango le contó a SEMANA los pormenores de la negociación.

Semana: ¿Cómo fue la fórmula salvadora?
José Roberto Arango: Primero se convenció a los trabajadores de pagarles con acciones las deudas laborales que Coltejer tenía con ellos. El punto clave era que los empleados pudieran vender esas mismas acciones a un inversionista y así, recuperar su plata. En cuanto a los jubilados, ahí entró la Organización Ardila. El grupo empresarial se hará cargo de estos pasivos y para cubrirlos recibió unos activos forestales muy valiosos que pertenecían a Coltejer. Quedaban otras deudas con la Dian y con los proveedores. Para resolver este asunto, se logró que varios accionistas minoritarios (entre ellos el Grupo InterBolsa) capitalizaran estas acreencias. Ellos compraron las deudas de la Dian, cerca de 95.000 millones de pesos. A cambio reciben acciones. Con los proveedores se hizo lo mismo.

Semana: ¿Y cómo se encontraron con Kaltex, la mexicana?
J.R.A.: Comenzamos a ver quiénes eran los realmente interesados en este negocio textil. Se buscó en Brasil, Estados Unidos y México. Los textileros de Estados Unidos han ido desapareciendo y no se meten por acá. Los brasileros han tenido una revaluación muy similar a la nuestra que los tiene muy desanimados y sólo querían una parte del negocio, no todo.Y Kaltex es un textilero idéntico a Coltejer y había tenido mucho interés en entrar al mercado latinoamericano. Qué mejor que entrar por Coltejer. Vinieron, se entusiasmaron y fuimos armando el negocio.

Semana: ¿Con cuánta participación accionaria quedan ellos?
J.R.A.: Entre el 55 y el 60 por ciento. Entran poniendo 115.000 millones de pesos a los trabajadores y 85.000 millones en suscripción de acciones, en total 200.000 millones de pesos.

Semana: ¿La organización Ardila sale?
J.R.A.: Sí. Para que no se quiebre la empresa, dijeron: tomen lo mío. Prefieren que quede manejada por un gran operador, pero que no se pierdan puestos de trabajo. Ellos entregan toda su participación accionaria, y los lotes que le habían comprado a Coltejer para darle caja, los revenden al mismo precio a cinco años de plazo.

Semana: Entonces, ¿regalaron la empresa?
J.R.A.: Sí, casi. Pero es que Coltejer regalada era cara. Por eso se hizo toda la estrategia de capitalización de acreencias.

Semana: ¿Y las acciones de los trabajadores?
J.R.A.: Ya las compró Kaltex. Ahora, al trabajador que quiera comprar acciones le vamos a dar la ventaja de que las readquiera al precio que las vendió.

Semana: Si acá no funcionaba Coltejer, ¿por qué al socio extranjero si le va a marchar?
J.R.A.: El socio extranjero sabe del negocio, cree en él y está convencido de que va a exportar de aquí a muchas otras partes. Cuando la gente sabe del negocio, es muy fácil, ellos lo visualizan. Saben de maquinaria.

Semana: ¿Cuándo toman posesión de la compañía?
J.R.A.: De hecho, ya eligieron nueva junta directiva. Están buscando presidente y vicepresidente de la empresa a través de un caza talentos. Mientras tanto, yo los acompaño hasta saber a quién le entregamos.

Semana: ¿Es doloroso que ya Coltejer no es más colombiana?
J.R.A.: No. Sigue quedando en Medellín. Ellos van a aportar capital. El negocio había perdido mucha credibilidad en Antioquia. Al revés, debemos estar de plácemes porque llega un textilero. Es muy bueno, pasamos de tener un 'cipote' problema a tener una compañía.

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